Parasitología asociada al delfín mular (Tursiops truncatus) [2]: Halocercus lagenorhynchus

En esta segunda parte sobre la parasitología asociada al delfín mular nos centraremos en dar algunos detalles sobre Halocercus lagenorhynchus. Aunque en un primer momento se dijo que en una segunda publicación se daría la información de los tres parásitos objetos de estudio, se ha considerado más oportuno dar la información uno a uno para no colapsar al lector, puesto que la lectura es espesa por la cantidad de tecnicismos médicos.

Halocercus lagenorhynchus (fotografía) es un invertebrado del filo nematodo. A grandes rasgos, los nematodos se caracterizan por tener un cuerpo de sección circular, largo, estrecho, insegmentado y sin regionalizar. Están recubiertos por una epidermis celular o sincitial y externamente por una cutícula bastante complexa. Presentan desarrollo directo, con cuatro estadios juveniles (con una muda entre cada uno), y un ciclo vital complejo.

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Familia Pseudaliidae

El género Halocercus pertenece a la familia Pseudaliidae. Los organismos de esta familia se encuentran alrededor del mundo, pero sobre todo en el hemisferio norte en poblaciones costeras. En general, los adquieren después de la lactancia, cuando empiezan a ingerir presas, de manera que hay una transmisión horizontal vía cadena alimenticia.

El ciclo básico consiste en que un gasterópodo (caracol) o gusano oligoqueto ingieren una larva de primera fase del nematodo, pues es marina y le permite la dispersión; y éstos, a la vez, son ingeridos por peces, que a la vez serán ingeridos por el huésped definitivo, el cual es siempre un cetáceo del suborden odontoceto (cetáceos dentados).

Las evidencias de la presencia son sonidos interrumpidos en el espiráculo y parecidos a tos, la expulsión de moco y gusanos, anorexia y letargo. Suelen producir lesiones en los pulmones, hemorragias en los senos craneales y en el oído medio, inflamación mediana o alta, aumento del espesor del recubrimiento del seno mocoso y sinusitis. Además, se suelen desarrollar infecciones bacterianas o víricas secundarias.

El diagnóstico se hace con frotis de heces o de la mucosa del espiráculo para la detección de los adultos. Aunque en general no suponen graves problemas para los cetáceos, factores como los contaminantes, las enfermedades infecciosas y el estrés aumentan su gravedad.

Halocercus lagenorhynchus

Nos centramos ya en Halocercus lagenorhynchus. Los machos suelen ser los que causan daños, pues presentan espículas de 0,684 mm de longitud proyectadas parcialmente de la cloaca y a menudo el extremo anterior forma una especie de bobina (Fig. A). Las hembras suelen estar presentes en forma de cistos, presentando varias larvas en el útero (Fig. B).

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Este parásito se instala en los pulmones, y presenta la bobina dentro de los bronquiolos terminales o bronquios con el fin de no ser expulsado al exterior a través del espiráculo. El ciclo específico es poco conocido, pero se puede aplicar el ciclo general de la familia. De todas formas, se cree que el estadio larvario pasa por la tráquea y es expulsada por el espiráculo. Además de a través de la dieta, se puede transmitir a través de la placenta o durante el amamantamiento. Un mismo organismo puede presentar miles de individuos.

La figura siguiente muestra la parte anterior en forma de bobina de Halocercus lagenorhynchus dentro de un bronquiolo terminal en Tursiops truncatus: M – células musculares coelomiarinas; H – hipodermis; C – cutícula; PS – pseudoceloma i G – intestino.

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La infección parasítica conduce a bronquitis y neumonia. El proceso neumótico se caracteriza por la exudación de los neutrófilos, eosinófilos y macrófagos (células inmunitarias), que se limita al área rodeada por las masas de parásitos. Estas áreas a menudo quedan aisladas, escleróticas y calcificadas. Los sacos alveolares abiertos se llenan de edema y de células inflamatorias, alternando con áreas de ateléctasi (disminución del volumen pulmonar). Todo ésto puede ir acompañado de la hipertrofia de la musculatura de los esfínteres de los bronquios terminales y la erosión del epitelio branquiolar y alveolar. Como los delfines no tienen el reflejo de la tos, los exudados y otras partículas se van acumulando, de modo que aumenta el espesor y se somete a calcificación, de manera que se adhieren al epitelio y pared branquiolar.

En infecciones agudas puede producir, además, hemorragias dentro de los alvéolos; y en infecciones crónicas, nódulos subpleurales pequeños y pálidos, evidencia de los gusanos que mueren, degeneran y calcifican. La imagen siguiente muestra el parásito dentro de los bronquios y bronquiolos de un ejemplar de 21 años.

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Para más información sobre este parásito, puedes consultar:

– DAILEY, M. et al. Evidence of Prenatal infection in the Bottlenose Dolphin (Tursiops truncatus) with the Lungworm Halocercus lagenorhynchi (Nematoda: Pseudaliidae). Journal of Wildlife Disease. 1991.

– MOSER, M i RHINEHART,  H. The lungworm, Halocercus spp. (Nematoda: Pseudaliidae) in Cetaceans from California. Journal of Wildlife Disease. 1993

 

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