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Cetáceos y pesca: una relación peligrosa

Los cetáceos son criaturas que viven en los mares y océanos de la Tierra. Como otros animales, no sólo deben de hacer frente a las amenazas naturales de su entorno, como la depredación o las enfermedades, sino que también interaccionan con las actividades humanas, como la pesca. Aquí veremos como la pesca amenaza a las poblaciones de estos mamíferos marinos.

CETÁCEOS Y PESCA: UNA RELACIÓN PELIGROSA

Según un informe publicado recientemente por Ecologistas en acción, las principales amenazas de origen antrópico que los cetáceos tienen que sortear son la pesca, la acuicultura, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones, la basura marina, la contaminación química, el turismo de avistamiento, la investigación, el cambio climático y los delfinarios.

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Los cetáceos se ven afectados por multitud de factores humanos y pueden acabar varados en la costa (Foto: Bahnfrend, Creative Commons)

LA INDUSTRIA BALLENERA

Durante el siglo pasado, la actividad ballenera capturó más de tres millones de individuos en todo el mundo, especialmente en el hemisferio sur, donde se capturaron, según el IWC, unos 750.000 individuos de rorcual (Balaenoptera physalus) y 400.000 ejemplares de cachalote (Physeter macrocephalus), entre otros.

Se sabe que hasta la década de 1960, fueron capturadas centenares de miles de ballenas azules, el mayor animal que habita en la Tierra. A pesar de los esfuerzos de conservación, actualmente sólo sobreviven entre 10.000 y 20.000 individuos, una pequeña parte respecto a las que habitaban la Tierra antes del auge de la industria ballenera.

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Gravado que ilustra la caza de ballenas (Foto: Creative Commons)

De hecho, según un estudio de Tulloch y colaboradores (2017), a pesar de que actualmente hay una moratoria internacional y se realizan esfuerzos de conservación importantes, en el año 2100 las poblaciones de cetáceos que fueron objeto de capturas llegarán como mucho a la mitad de su tamaño original.

Contrario a las prohibiciones establecidas en 1986, hay países que siguen con la captura de ballenas y delfines. Estos países son principalmente Japón, Noruega e Islandia. Se cree que capturan unas 1.500 ballenas anuales conjuntamente, a pesar de que la demanda de carne de estos mamíferos marinos es escasa.  De hecho, desde la prohibición, se calcula que se han capturado unas 30.000 ballenas.

En España también está prohibida la captura de cetáceos, aunque se cree que hay una pequeña actividad ilegal.

LAS CAPTURAS ACCIDENTALES

Debemos de tener presente el impacto de las capturas accidentales (bycatch en inglés), una de las causas principales de mortalidad en cetáceos. Consiste en la captura de especies que no son el objetivo de pesca.

Las capturas accidentales pueden causar un problema de conservación cuando hay especies en peligro afectadas, como es el caso de la vaquita marina (Phocoena sinus), una marsopa críticamente amenazada (sólo quedan unos 30 animales en todo el mundo), según la IUCN, debido principalmente a las redes de enmalle.

Las capturas accidentales son una de las principales causas de mortalidad, aunque a nivel europeo se han tomado algunas medidas, como el Reglamento 812/2004. Era especialmente importante la captura accidental con el uso de redes de deriva, pero actualmente esta práctica está prohibida en todo el Mediterráneo. De todas formas, otros artes de pesca como el enmalle, el cerco o el arrastre son particularmente dañinos.

A partir de la década de los años 60 del siglo pasado, la pesquería de cerco del atún en el Pacífico Este tuvo un impacto notable en las poblaciones de delfines. El motivo es que los pescadores sabían que bajo los grupos de delfines que nadaban en superficie había bancos de atunes que los seguían para tomar direccionabilidad. Así pues, conociendo esta relación, rodeaban a los cetáceos (y por lo tanto a los atunes) con las redes de cerco, matando luego a los primeros. Se estima que sólo en 1986 se capturaron unos 133.000 delfines. Para detener esta situación, la presión de la sociedad fue fundamental para que se tomaran las medidas oportunas. De hecho, actualmente menos del 0,1% de los individuos son capturados.

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Los pescadores asociaban delfines con atunes, de manera que la pesca de cerco les afectó gravemente (Foto: Wally Gobetz, Creative Commons)

Ahora nos centraremos en un caso de redes de enmalle. Las redes de enmalle matan a muchas especies distintas de cetáceos, tanto de delfines como de ballenas. Aunque las ballenas suelen sobrevivir, a menudo se les quedan restos de los aparatos de pesca unidos al cuerpo, como redes. Los cetáceos pequeños no corren la misma suerte y, a menudo, mueren. Ya hemos visto el caso de la vaquita marina, pero otra marsopa, la marsopa común (Phocoena phocoena), es el cetáceo al que más muertes le ocasionan las redes de enmalle.

Finalmente veremos la relación entre cetáceos y pesca de arrastre. Muchas especies de cetáceos, tanto de delfines como de ballenas pequeñas, se alimentan de las especies objetivo de pesca de la pesca de arrastre, de manera que son capturados mientras estos se alimentan de sus presas. De hecho, se han reportado 16 especies de cetáceo en todo el mundo que se alimentan en asociación con la pesca de arrastre. Las capturas son mucho mayores cuando las redes se dejan a media profundidad que cuando la pesca se realiza en el fondo marino.

A pesar de todos los esfuerzos de conservación, según una estimación realizada por Read y colaboradores, en todo el mundo se capturan accidentalmente unos 300.000 mamíferos marinos al año debido a las operaciones pesqueras.

COMPETENCIA POR EL ALIMENTO

Finalmente, no podemos olvidar que cetáceos y pescadores compiten por los mismos recursos. Por lo tanto, debemos de tener en cuenta que algunos cetáceos también interaccionan con la pesca para conseguir comida. Los cachalotes, los delfines mulares y las orcas han aprendido a “robarle” la comida a los pescadores.

De hecho, toman las capturas de las líneas de palangre, de las redes de enmalle y de las redes de arrastre, corriendo el peligro de quedar atrapados.

De todas formas, se han tomado algunas medidas, como por ejemplo instalar unos dispositivos que emiten unos sonidos molestos para los animales. A pesar de los intentos, se han acabado adaptando y, de hecho, en algunos casos los interpretan como un indicativo de la presencia de pescadores en la zona.

REFERENCIAS

  • López López, L (2017). Cetáceos: los mamíferos más salaos. Informe sobre las interacciones entre cetáceos y actividades humanas. Ecologistas en acción.
  • Hall, MA; Alverson, DL & Metuzals, KI (2000). Bycatch: Problems and solutions. Marine Pollution Bulletin Vol. 41, N 1-6, pp. 204-219.
  • Northridge, S (2009). Bycatch. En Perrin, WF; Würsig, B & Thewissen, JGM (Eds). Encyclopedia of Marine Mammals (pp.167-169). Academic Press (2 ed).
  • Whale and Dolphin Conservation: Stop Whaling
  • World Wildlife Foundation: The Vaquita
  • Foto de portada: Omar Vidal (fuente)

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