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El cambio de color en los camaleones: un arcoiris de emociones

Muchos consideran a los camaleones como los maestros del camuflaje. Su habilidad para cambiar de color parece indicar que estos animales han evolucionado para confundirse con el entorno y engañar a sus depredadores. Pero, ¿Qué me diríais si os dijera que el camuflaje no es la función principal del cambio de color para los camaleones? En esta nueva entrada, aparte de explicar cómo cambian de color los camaleones, os mostraremos cómo estos crípticos animales utilizan el cambio de color para una gran variedad de funciones.

MITOS ACERCA DE LOS CAMALEONES

Los camaleones (familia Chamaeleonidae) son lagartos extremadamente crípticos, ya que su coloración suele ser muy parecida a la de su hábitat. Además de esto, muchas especies de camaleones presentan una increíble capacidad para cambiar de color activamente, haciendo que su camuflaje sea aún más complejo.

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Hembra de camaleón de cuerno blando de Usambara (Kinyongia tenuis) con una llamativa coloración anaranjada. Foto de Keultjes.

Existe mucha confusión respecto a las habilidades de cambio de color de los camaleones. Aquí tenéis desmentidos algunos mitos sobre los camaleones:

  • Las diferentes especies de camaleones pueden cambiar a un rango de colores limitado.
  • Los camaleones no cambian de color drásticamente sino que, lo hacen sutilmente. Si lo hicieran, serían muy fáciles de detectar para sus depredadores.
  • Los camaleones no cambian de color según lo que tocan sino, que como veremos a continuación, sus motivos son mucho más complejos.

Video de Viralweek en que se da una idea equivocada de cómo cambia de color un camaleón de Yemen (Chamaeleo calyptratus).

Pero, ¿Cómo cambian de color los camaleones? Muchos otros animales, como los cefalópodos y algunos peces y lagartos, también presentan la capacidad de cambiar de color. En la mayoría de casos, esto lo consiguen mediante los cromatóforos, un tipo de células pigmentarias que se encuentran en animales ectotermos. En los animales que cambian de color, los cromatóforos se encuentran distribuidos en varias capas y tienen la capacidad de contraerse, extenderse, agregarse y dispersarse, provocando distintas variaciones de coloración.

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Detalle de los cromatóforos de una sepia, por Minette Layne. Según estén contraídos o distendidos, se aprecia un color u otro.

Durante mucho tiempo se pensó que los camaleones cambiaban de color únicamente mediante los cromatóforos. Pero, recientemente, un estudio demostró que los camaleones llevan el cambio de color al extremo. Este estudio fue llevado a cabo por un equipo de biólogos y físicos, cuando éstos se dieron cuenta de una cosa: ¡los camaleones no presentan ningún pigmento verde en la piel!

PIGMENTOS Y CRISTALES

Para explicar cómo cambian de color los camaleones, primero debemos distinguir dos tipos diferentes de coloración en los animales: color pigmentario y color estructural. El color pigmentario es el más común, ya que es el que presenta un organismo debido a distintos pigmentos presentes en sus tejidos (como la melanina en los seres humanos). En cambio, como ya explicamos en un artículo anterior, el color estructural se genera por refracción de la luz con ciertas microestructuras de la piel.

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Imagen de un escarabajo boca arriba en el que se aprecian varios colores estructurales. Foto de David López.

¿Y qué ocurre en los camaleones? Pues una combinación de los dos mecanismos. Los camaleones presentan cromatóforos de color negro, rojo y amarillo que pueden contraer y extender voluntariamente. Además, en un estudio llevado a cabo con camaleones pantera (Furcifer pardalis), se ha visto que también presentan dos capas de células con nanocristales de guanina llamadas iridióforos que reflejan la luz. La coloración verde de un camaleón se genera entonces, por la luz azul reflejada por los iridióforos que atraviesa los cromatóforos amarillos más externos.

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Esquema de una sección de la piel de un camaleón donde se ven los iridióforos (azul) con las capas de nanocristales y los distintos tipos de cromatóforos; xantóforos (amarillo), eritróforos (rojo) y melanóforos (negro). Imagen de David López.

Los camaleones además, presentan una serie de circuitos neurológicos que les permiten controlar la composición y la distancia entre sí de los nanocristales de los iridióforos de diferentes partes de su cuerpo. Esto provoca que puedan controlar la longitud de onda de la luz reflejada por los iridióforos y por lo tanto el color. Combinado con los cromatóforos, las distintas especies de camaleones pueden abarcar gran parte de los colores del espectro visible.

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Diferencias de coloración del camaleón pantera cuando está relajado y cuando está excitado y su relación con la composición y distribución de los nanocristales de los iridióforos. Imagen extraída de Teyssier & Saenko.

¿PARA QUÉ CAMBIAR DE COLOR?

Aunque existen otras especies de escamosos que pueden cambiar de color, esto suele deberse a una respuesta fisiológica a la termorregulación, a momentos de excitación o a cambios relacionados con la reproducción. Los camaleones además, tienen una parte importante de su sistema nervioso dedicada a cambiar de color rápida, consciente y reversiblemente. Pueden incluso cambiar a colores distintos distintas regiones de la piel y mientras una se vuelve más naranja o roja, otra se vuelve más blanca o azul, creando contrastes y efectos de color muy llamativos.

Pero entonces, ¿para qué cambian de color los camaleones? Pues la verdad es que las habilidades caleidoscópicas de estos lagartos tienen varias funciones diferentes, variando entre las distintas especies.

CAMUFLAJE

El motivo más obvio (aunque no el principal) es el camuflaje. Aunque la coloración estándar de la mayoría de especies de camaleones ya es suficientemente críptica, en caso necesario los camaleones son capaces de confundirse aún más con su entorno. Esto les ayuda a no ser detectados por sus presas, aunque el motivo principal es pasar desapercibidos a sus depredadores.

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Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) perfectamente camuflado en su entorno. Foto de Javier Ábalos Álvarez.

Además, en un estudio llevado a cabo con camaleones enanos de Smith (Bradypodion taeniabronchum) se comprobó que éstos eran capaces de ajustar el grado de cambio de color a las capacidades visuales de sus depredadores. Aves y serpientes se alimentan de camaleones pero, mientras que las primeras tienen una buena percepción de las formas y los colores, las segundas no tienen una visión tan aguda. Se ha visto que los camaleones enanos de Smith muestran cambios de color mucho más convincentes ante la presencia de un ave depredadora, que ante una serpiente.

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Fotos de un camaleón enano de Smith camuflándose ante dos depredadores falsos, un alcaudón y una mamba. Foto de Devi Stuart-Fox.

TERMORREGULACIÓN

Los camaleones son ectotermos y como la mayoría de reptiles, dependen de fuentes externas de calor. Además de los iridióforos más superficiales (llamados iridióforos-S), los camaleones tienen una segunda capa más profunda de iridióforos llamados iridióforos-D, que (aunque presentan una estructura de nanocristales más desordenada y que no puede ser modificada) reflejan altamente la luz infrarroja, y se cree que seguramente tengan alguna función relacionada con la termorregulación. Muchos otros lagartos también presentan una capa de iridióforos parecidos a los iridióforos-D.

Además de los iridióforos-D, los camaleones cambian a colores más oscuros o más claros para regular hasta cierto punto su temperatura corporal. Esto se hace especialmente patente en las especies que viven en los hábitats con climas más extremos. Como ya explicamos en una entrada anterior, el camaleón de Namaqua (Chamaeleo namaquensis), que habita en los desiertos del suroeste de África, presenta un color casi completamente negro a primeras horas de la mañana para absorber la máxima cantidad de calor, mientras que en las horas más calurosas muestra una coloración blanquecina, para reflejar al máximo la radiación solar.

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Dos patrones de coloración distintos en el camaleón de Namaqua, uno más claro (foto de Hans Stieglitz) y otro más oscuro (foto de Laika ac).

COMUNICACIÓN

La principal función del cambio de color en los camaleones es la comunicación intraespecífica. Los camaleones usan distintos patrones de color conocidos como libreas, que cambian para transmitir información a otros individuos de su misma especie como su grado de estrés, su estado reproductor o de salud… La coloración estándar de un camaleón suele ser parecida a la de su hábitat. Por lo tanto, esta coloración suele indicar un buen estado de salud, mientras que si se encuentran enfermos o tienen algún problema físico, suelen mostrar libreas más pálidas y apagadas.

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Libreas de dominancia y sumisión de tres especies de camaleón enano (Bradypodion sp.) Imagen de Adnan Moussalli & Devi Stuart-Fox.

En muchas especies, las hembras presentan libreas más llamativas y contrastadas cuando están en celo, mientras que se muestran de un color oscuro tras ser fecundadas. Al ver estas señales, los machos pueden saber qué hembras se encuentran disponibles y con qué hembras más vale ahorrarse el esfuerzo. Los machos también presentan libreas más llamativas durante la época de reproducción, para indicar sus intenciones a las hembras y para advertir a sus rivales.

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Hembra de camaleón de línea blanca (Furcifer lateralis) con una librea que indica que ya está preñada y no le interesa aparearse. Foto de Bernard Dupont.

Finalmente, fuera de la época de reproducción, todos los camaleones utilizan sus libreas más coloridas en los encuentros con rivales de su misma especie. Es en estas situaciones cuando los camaleones muestran colores más contrastados, además  de hincharse y mostrarse más grandes y agresivos para ahuyentar a sus rivales.

Vídeo de un camaleón pantera (Furcifer pardalis) mostrándose agresivo con un supuesto “rival”. Vídeo de The White Mike Posner.

Como acabamos de ver, la variedad de coloraciones entre las distintas especies de camaleones es enorme. Aun así, estas increíbles habilidades no han salvado a los camaleones de la lista de especies amenazadas, ya que muchas de ellas se encuentran en peligro, principalmente por la destrucción de su hábitat para la industria maderera y por su captura para el tráfico ilegal de animales exóticos. Esperemos que con una mayor concienciación sobre estos espectaculares y coloridos lagartos, las generaciones futuras puedan deleitarse con los cambios de color de los camaleones durante mucho tiempo.

REFERENCIAS

Las siguientes fuentes se han utilizado durante la elaboración de esta entrada:

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¿Amor de padres? Costes del cuidado parental en aves

El cuidado parental es una adaptación evolutiva, generalizada en gran número de especies, en la que los padres intentan aumentar las posibilidades de éxito de sus hijos. Sin embargo, hay decisiones que deben tomar los progenitores y que afectarán directamente a la supervivencia no sólo de sus descendientes, sino de ellos mismos y de su propia especie. Veremos qué ocurre en el caso de las aves.

1. INVERSIÓN PARENTAL

Según la Teoría de la inversión parental (Trivers, 1972), los animales que se reproducen sexualmente deben valorar qué coste tendrá para ellos el hecho de invertir en sus hijos.

La reproducción es costosa, y los individuos están limitados a aquello a lo que pueden dedicar tiempo y recursos para criar y hacer crecer a sus crías, y tal esfuerzo puede ser determinante en su supervivencia y actividades reproductivas futuras. Según el Principio de asignación, la energía que obtiene un individuo ha de ser repartida entre los requerimientos derivados de su mantenimiento, crecimiento y reproducción. La energía extra que se canalice hacia cualquiera de estas actividades resultará en menos energía disponible para las restantes.

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Principio de asignación. Fuente: Introducción a la ciencia del comportamiento animal. Carranza.

El cuidado de las crías consiste en una serie de actividades  que realizan los padres y que suponen un aumento en las probabilidades de supervivencia de la descendencia, efectos que serán considerados como beneficios. Al mismo tiempo, estas actividades tendrán consecuencias negativas en los padres, repercutiendo en su supervivencia y en la probabilidad de producir nuevas crías en el futuro, ya que suponen un gasto de tiempo y energía o costes. Cada individuo debe considerar ambos, costes y beneficios, para tomar la elección más beneficiosa.

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Cría de yakaré overo (Caiman latirostris) en la boca de su madre. Foto: Mark MacEwen

2. FORMAS DE INVERSIÓN PARENTAL

La inversión parental debe considerarse desde el inicio de la reproducción, y no sólo a partir del nacimiento de la descendencia.

Podemos distinguir diferentes etapas en la inversión parental de las aves:

  • Inversión previa a la fertilización: las aves necesitan establecer territorios de nidificación y alimentación con condiciones propicias para la crianza de su descendencia, como puede ser la disponibilidad de alimento. Además, una vez seleccionado el territorio, tendrán que elegir un lugar seguro frente a depredadores para instalar su nido. En algunos casos también dedicarán energía a la construcción del mismo, sumando costes a la inversión parental. La producción de gametos es otro proceso que supone un gasto energético para el individuo.
  • Puesta e incubación: La puesta de los huevos implica una gran inversión para la hembra, que es quien la realiza. En relación a la producción de huevos, la inversión energética de la hembra variará en función del desarrollo del pollo al nacer. En aves precociales o nidífugas (que presentan un estado de desarrollo avanzado al nacer y pueden abandonar el nido, siendo capaces de desplazarse y regular su propia temperatura), el porcentaje de yema será mayor y por tanto, mayor será la demanda energética en su producción. En cambio, en aves altriciales (nacen en estado prematuro de desarrollo, con ojos y oídos no desarrollados, cuerpo sin plumas y sin capacidad para desplazarse), el porcentaje de yema se ha visto que es menor y con ello también la inversión energética de la hembra. Sin embargo, esta inversión inicial diferencial puede estar compensada posteriormente en el cuidado parental necesario tras la eclosión, que será mayor en aves altriciales.
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    Porcentaje de yema en huevos de diferentes especies de aves altriciales y precociales. 1. Ampelis europeo (Bombycilla garrulus), 2. Malvasía canela (Oxyura jamaicensis), 3. Faisán australiano (Leipoa ocellata), y 4. Kiwi marrón de la Isla Norte (Apteryx mantelli). Fuente: Sotherland & Rahn, 1987

    Una vez que la hembra realiza la puesta de los huevos, comienza una etapa muy delicada en la que el correcto desarrollo del embrión estará determinado por las condiciones de incubación: temperatura, humedad, ventilación y volteo de huevos.

  • Cuidado tras el nacimiento. Tras la eclosión de los huevos, las crías necesitarán alimento, regulación de la temperatura, y protección, por parte de los progenitores. Pero éste cuidado variará en función de su desarrollo al nacer, siendo menor en las crías precociales que en las altriciales.
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    Diferencia entre pollos de aves altriciales (izquierda) y precociales (derecha) al nacer. Foto: Bloomsbury Publishing

    Aves precociales y superprecociales se caracterizan por patrones de cuidado parental simple, con una mínima asistencia en el nido. Como ejemplo están las galliformes y anseriformes, que buscan su propia comida desde que nacen, pero dependerán de sus padres para protegerse. En el otro extremo, las especies altriciales se caracterizan por cuidados parentales sofisticados, con un nivel alto de asistencia a la descendencia. Estos rasgos asociados al desarrollo altricial, también se relacionan con un incremento en la variedad de estilos de vuelo, en la velocidad de vuelo, y en hábitos ecológicos (Dial, 2003).

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    Relación entre la inversión parental y la movilidad/hábitos ecológicos. Fuente: Dial, 2003.

    Por último, podemos encontrar diferentes modelos de cuidado parental según los individuos implicados en el cuidado de las crías. En el parasitismo de cría los individuos intentan reducir los costes de los cuidados parentales, involucrando a otros individuos en el cuidado de su descendencia (Aves que engañan: El parasitismo en aves, una lucha continua por la supervivencia). Otra posibilidad es que sólo un miembro de la pareja, macho o hembra, cuide a las crías; o que ambos se involucren en esa tarea (macho y hembra). Por último, la cría cooperativa es un sistema en el que individuos adultos (ayudantes) proveen cuidados parentales, como alimentación, termorregulación, acicalamiento y defensa, a juveniles que no son sus descendientes directos. Si sólo se reproduce una pareja, será cría cooperativa, si se reproducen más, se denomina cría comunal.

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En el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri), todos los individuos del grupo crean un círculo alrededor de las crías para mantener el calor. Fuente: http://www.pinguinopedia.com

3. CONFLICTO ENTRE SEXOS

El conflicto de intereses entre machos y hembras comienza en la producción de gametos. Los gametos masculinos, más pequeños y simples, necesitan menor inversión por parte del individuo. En cambio, como hemos visto, los gametos femeninos necesitan mayor inversión de los recursos de la hembra.

Desde el punto de vista del macho, lo más ventajoso sería fertilizar al mayor número de hembras posible y dejar que fuesen ellas las que cuidaran de las crías, mientras él se dedica a buscar y a fertilizar más hembras. Por el contrario, lo más ventajoso para una hembra sería que los machos con los que se aparea cuidasen de las crías de forma que ella pudiera dedicar su tiempo, energía y recursos a aparearse de nuevo y producir más crías.

Sin embargo, la elección de una u otra estrategia estará determinada principalmente por varios factores: limitaciones fisiológicas, tipos de ciclos vitales y factores ecológicos. Según sea el balance de costos y beneficios para machos y hembras en cada contexto ecológico, cada sexo intentará maximizar su éxito reproductivo, incluso a costa de los intereses reproductivos del otro sexo

Una vez que las crías han nacido, los dos progenitores tienen un interés común en que el descendiente salga adelante, pero el material genético de ambos es diferente, y por lo tanto no dejan de ser competidores en la lucha por la reproducción.

Cada uno saldría ganando si la inversión mayor en el cuidado de las crías la aportase el otro, y viceversa. En esta situación es la hembra la que se encuentra con una desventaja inicial, ya que ha invertido más recursos en la formación del huevo que el macho, pero aún así su interés en que las crías salgan adelante dependerá más de sus posibilidades para tener otras crías en caso de pérdida de las actuales. En el supuesto caso de que esta posibilidad sea baja, y la hembra no disponga de recursos para realizar otra puesta, se favorecerá el cuidado uniparental por parte de ésta.

En función del porcentaje de inversión de cada parental, pueden presentarse diferentes patrones de distribución del cuidado parental entre machos y hembras.

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Distribución del cuidado parental entre hembras y machos. De izquierda a derecha: aguatero bengalí (Rostratula benghalensis), jacana común (Jacana jacana), alcaraván común (Burhinus oedicnemus), ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), correlimos culiblanco (Calidris fuscicollis), y combatiente (Philomachus pugnax). Fuente: Szekely et al. (2006)

El conflicto entre sexos en el cuidado parental puede explicarse a través del modelo clásico de Maynard-Smith (1978), representado por la Matriz de la Teoría de juegos, que determinará las decisiones de los progenitores sobre cuidar o no de su descendencia en función del éxito o beneficio que obtengan. El éxito dependerá del número de crías producidas (W), de sus posibilidades de supervivencia cuando reciben más o menos cuidados parentales (P), y de las probabilidades del macho de aparearse de nuevo si deserta (p).

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Matriz de teoría de juegos que representa el conflicto entre ambos progenitores sobre cuidar o no de la descendencia. Fuente: Maynard-Smith, 1977

La selección favorecerá la deserción de uno de los progenitores cuando éste tenga una probabilidad alta de aparearse de nuevo, cuando la deserción tenga un efecto pequeño sobre la supervivencia de las crías y cuando la contribución de este progenitor sea pequeña (Trivers, 1972; Lazarus, 1989). Aún cuando los dos progenitores cuidan de las crías existen conflictos de intereses respecto al nivel de inversión que machos y hembras proveen, de forma que lo que cada sexo esté dispuesto a invertir dependerá en parte del nivel de inversión de su pareja.

REFERENCIAS

  • Birkhead, T.(2016) The art of hatching and egg.
  • Carranza, J. (1994). Etología. Introducción a la Ciencia del Comportamiento.
  • Gill, Frank B (2007). Ornithology. New York: W. H. Freeman & Company. 758p
  • Kenneth P. Dial (2003). Evolution of avian locomotion: correlates of flight style, locomotor modules, nesting biology, body size, development, and the origin of flapping flight The Auk, 120 (4)
  • Sotherland, P., & Rahn, H. (1987). On the Composition of Bird Eggs The Condor, 89 (1)

Sara de la Rosa Ruiz

¿Por qué juegan los animales?

Que lo animales “juegan” es algo que casi todos sabemos. Pero, ¿te has preguntado alguna vez qué objetivo o sentido tiene el juego para ellos? ¿Todos los animales juegan? ¿Lo hacen sólo los jóvenes?

Sigue leyendo para descubrirlo. ¡Porque jugar es algo muy animal!

Si habéis tenido alguna vez una mascota, os habréis dado cuenta de que no sois los únicos a los que les gusta jugar. Aunque la concepción de juego que tienen ellos no es exactamente la misma que la tenemos los seres humanos, el origen y los objetivos sí parecen estar muy relacionados. Pero primero, vamos a definir qué es el “juego”.

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Dos perros (Samson y Dora) jugando (Foto de Ben Askins en Flickr, CC)

¿Qué es el “juego”?

Según la psicología y la etología (estudio del comportamiento animal), el juego se define como un conjunto de actividades voluntarias motivadas internamente (espontáneas), normalmente asociadas con el placer y el disfrute lúdicos, las cuales no incrementan inmediata ni directamente la supervivencia (o fitness) del organismo.

Dada su complejidad, el juego se considera una actividad prácticamente exclusiva de los mamíferos (casi un 80% de ellos juega), cuyo sistema nervioso se encuentra mucho más desarrollado que el de otros organismos superiores. Aunque menos frecuente, también aparece en algunas aves y no se descarta su existencia en otros grupos, como los reptiles, los anfibios y los peces, en los que se han observado comportamientos rudimentarios que recuerdan a juegos (sobretodo en cautividad).

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Aunque poco frecuentes, algunos estudios sugieren que ciertos reptiles (como algunos cocodrilos e iguanas) juegan con objetos, sobre todo en cautividad (Foto de Rex Features).

Por otro lado, siempre se ha considerado el juego como una actividad exclusiva de los organismos jóvenes. Pero lo cierto es que en muchos grupos de animales, y especialmente en los primates (y sobre todo, en los humanos), el juego es algo que se extiende a la edad adulta. Veremos más adelante las explicaciones que existen al respecto.

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Los adultos de muchos animales (como nosotros, los humanos) siguen jugando en su etapa adulta. ¿Por qué? (Foto de Jorge Royan, CC)

Pero, ¿qué diferencia el juego de cualquier otra acción típica, como la exploración del entorno o de los objetos que el animal encuentra a su alrededor? Su creatividad. Por lo general, un animal que juega trata de manipular los objetos con los que juega o de realizar nuevas combinaciones de movimientos dentro de un entorno controlado; es decir, su resultado no tiene por objetivo mejorar su supervivencia directamente, sino conocer sus límites y ver qué es capaz de hacer. Por lo tanto, lo que diferencia muchas veces el “juego” de un comportamiento o conducta propio de un organismo es, esencialmente, el contexto y la existencia de límites y/o normas.

Así, por ejemplo, morder se considera una conducta agresiva, a no ser que se haga en un entorno lúdico y dentro de unos límites. ¡Un gruñido les bastará a los pequeños lobos para dejar claro al contrincante que se está pasando de la raya!

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Crías de coyote de la especie Canis latrans mearnsi (Foto de g’pa bill, CC)

Tipos de juegos y su función

Los juegos son muy variados y tienen diferentes objetivos según el contexto: su finalidad en etapas prematuras del desarrollo es muy distinta de la de los que se llevan a cabo en la juventud o en la adultez, a la vez que pueden llevarse a cabo en solitario o bien junto a otros compañeros, hecho que añade complejidad a la actividad.

Juegos materno-filiales

En los primeros meses de vida, el establecimiento de vínculos emocionales entre la madre y sus crías es esencial para el desarrollo cognitivo y emocional de éstas. Aunque muy rudimentarios, muchos de los gestos o acciones que la madre y su cría mantienen (cosquillas, vocalizaciones, miradas) se pueden considerar juegos que ayudan a la cría a reaccionar y desarrollarse.

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Madre de chimpancé con su cría (Foto de derekkeats, CC)

En los chimpancés, las madres tocan y hacen cosquillas cuidadosamente a sus crías al nacer, y éstas empiezan a responder pasados unos 6 meses. La primatóloga Jane Goodall descubrió que las madres de chimpancé dejaban que otras crías se acercaran a interactuar y jugar con la suya pasados estos 6 meses, hecho que se iniciaba mediante vocalizaciones y pisotones al suelo.

Juegos corporales y de movimiento

Saltar, correr, estirar el cuerpo o vocalizar (p.ej. cantar o gruñir) pueden ser actividades muy beneficiosas. Los juegos corporales permiten al organismo descubrir los límites de su propio cuerpo y del mundo que lo rodea (¿Hasta dónde soy capaz de saltar? ¿Qué efecto tiene la gravedad sobre mí? ¿Soy lo suficiente flexible como para estirarme y llegar a otra rama?).

Su ejecución se considera que produce diversión, estructura el cerebro y ayuda a ganar seguridad.

Juegos con objetos

El uso de objetos en los juegos es algo recurrente en los primates, pero otros animales también recurren a ellos. El objeto adquiere unas características propias y únicas para el organismo, que lo usa para divertirse. Distintos estudios han observado que, cuanto mayor es el grado de manipulación que el animal realiza sobre el objeto (ya sea físicamente o en el uso que éste le da), mayor es la riqueza de circuitos cerebrales que se establecen.

Los delfines, por ejemplo, se divierten creando anillos de burbujas, como vemos en el siguiente vídeo (Canal de cyberchiwas, en Youtube):

La manipulación y uso de objetos en el juego está muy correlacionada con la capacidad que adquieren posteriormente los adultos para solucionar problemas de forma eficaz.

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Oso polar jugando con una rueda (Foto de Norbert Rosing)
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Los expertos aseguran que los cuervos son pájaros muy inteligentes a los que les gusta retarse mediante juegos (Foto de Jens Buddrich).

Juegos sociales

Jugar con amigos siempre es más divertido. Pero de lo que muchas veces no somos conscientes es de lo importante que es jugar con otros organismos de nuestra especie para el desarrollo de habilidades y conductas.

Muchos juegos sociales permiten desarrollar la capacidad para relacionarse de forma sana y correcta con otros organismos (interacción) mediante el establecimiento de normas. Al mismo tiempo, en muchos organismos (ya sean lobos, primates o ciervos; carnívoros u herbívoros) el juego social los prepara para afrontar situaciones que se darán en la etapa adulta, pero con la seguridad de poder equivocarse y empezar de nuevo: peleas, mordiscos, pruebas de fuerza son sólo algunos ejemplos.

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Ciervos jóvenes jugando (Foto de dominio público)

Muchos animales en cautividad que no tienen con quién jugar o que lo hacen en unas condiciones poco naturales, posteriormente se ven incapacitados para establecer relaciones sanas con otros organismos de su especie y para vivir en su hábitat original (para saber más sobre la cautividad, puedes leer los artículos de Marc y Mireia sobre la cautividad en mamíferos marinos y la cautividad en los primates).

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Los animales en cautividad lo tienen más dificil para desarrollar comportamientos sociales sanos con otros de su especie (Foto de Александр Осипов en Flickr, CC).

Juegos imaginativos, narrativos y creativos

De entre todos los animales, los primates son, sin duda, los más jugones. O, al menos, los que han desarrollado formas más complejas de juego.

Los juegos imaginativos (capacidad para crear un universo imaginario con un sentido único), narrativos (desarrollo de una historia con hilo conductor) o creativos (pintura, música, escultura) son algunas expresiones del juego más complejas que existen, y su máxima expresión se da en los humanos. Según algunas hipótesis, la fantasía podría haber sido la clave que hizo posible el lenguaje y la inteligencia en los homínidos.

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El juego narrativo es una de las formas más complejas de juego (Foto de dominio público).

Jugar rejuvenece nuestra mente

¿Quién dijo que jugar era para niños?

Aunque siempre se ha asociado el juego con las etapas juveniles, nada queda más lejos de la realidad. Si bien no se conoce demasiado bien su función, muchos animales continúan jugando durante la adultez. Hay quien asegura que el juego en los adultos es una manera de distracción de las presiones y la tensión a los que son sometidos diariamente, una forma de evadir la realidad por un instante y relajar la mente.

Pero no sólo los primates juegan cuando crecen: las nutrias, por ejemplo, tienen sus propios lugares de esparcimiento en laderas empinadas que usan como toboganes para tirarse al agua. También se ha observado como algunos leones marinos adultos juegan con estrellas de mar, o como los cuervos se deslizan bocarriba sobre placas de hielo sin ningún motivo aparente relacionado con su supervivencia inmediata.

¡Mira cómo se divierten estos cuervos! (Vídeo de ARKIVE, BBC; Haz click en la imagen para ir al vídeo):

ARKive video - Ravens playing in snow.          .         .

Jugando aprendemos, nos relejamos y nos divertimos. Jugar nos ayuda a estar más sanos, a conocernos a nosotros mismos y a mantener relaciones sanas con los que nos rodean y con nuestro entorno. Evolutivamente, se considera una actividad esencial para el desarrollo de muchos organismos. Después de esto, ¿Necesitas más motivos para seguir jugando?

REFERENCIAS

Foto de portada propiedad de Ellen van Deelen.

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