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Ofidios ibéricos: culebras majas, víboras venenosas

En mi primera entrada hablé sobre las distintas clases de serpientes que existen basados en la forma de su dentición. En esta entrada hablaré sobre los distintos ofidios que habitan en la Península Ibérica, qué especies son venenosas y cuáles no, y de cómo identificar a las distintas especies que nos podemos encontrar cuando salimos al campo. Como veremos en esta entrada, las serpientes han sido injustamente demonizadas, ya que las especies de nuestro país no representan peligro alguno para nosotros.

INTRODUCCIÓN

En la Península Ibérica se encuentran 13 especies diferentes de serpientes, entre las cuales hay representados tres de los cuatro tipos de dentición de los que hablé en la entrada anterior. Sin embargo no encontramos ofidios proteroglifos, ya que entre los miembros de la família Elapidae no hay ninguna especie europea. El resto de especies ibéricas son en su mayoría o bien culebras (familia Colubridae, aglifas u opistoglifas) o víboras (familia Viperidae, solenoglifas).

Natrix maura bo
Culebra viperina (Natrix maura), serpiente aglifa
Malpolon bo
Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), serpiente opistoglifa
Vipera latastei bo
Víbora hocicuda (Vipera latastei), serpiente solenoglifa

CULEBRAS vs. VÍBORAS

Cuando nos encontramos con una serpiente en la naturaleza es importante poder distinguir si el animal con el que nos hemos cruzado es una culebra o una víbora. Los mordiscos de culebras ibéricas no suelen ser especialmente peligrosos ya que al presentar denticiones poco especializadas (aglifa) o colmillos venenosos posteriores (opistoglifos) no suelen inyectar veneno, o si lo hacen no suelen inyectar demasiado. En cambio las víboras ibéricas al ser solenoglifas, inyectan grandes cantidades de veneno, siendo éstas las principales responsables de incidentes relacionados con mordiscos de serpientes en España. Aun así, los mordiscos son muy poco frecuentes y en su mayoría se dan tras una demasiado prolongada manipulación del animal.

Para poder identificar a una serpiente cómo culebra o víbora hay un conjunto de características anatómicas que las diferencia. Estos caracteres sólo son aplicables a los ofidios ibéricos; las especies de fuera de la península pueden presentar diferentes combinaciones de caracteres.

El carácter más citado es la pupila. En general las víboras presentan una pupila elíptica, delgada y vertical, mientras que las culebras presentan una pupila redonda. Aún así esto es variable, ya que en condiciones de poca luz la pupila de una víbora puede parecer redonda, ya que los ojos de estos animales se adaptan a la oscuridad.

PUPILA
Colúbrido con la pupila redonda (culebra de collar, Natrix natrix) y vipérido con la pupila elíptica (víbora hocicuda, Vipera latastei). Fotos de Honorio Iglesias.

La segunda característica hace referencia a la forma del cuerpo. Mientras que las culebras son esbeltas, sin un cuello diferenciado y con la cola larga y delgada, las víboras son más gruesas, tienen la cabeza triangular, un cuello bien diferenciado y la cola es corta y cónica.

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Culebra de Esculapio (Zamenis longissimus) y víbora cantábrica (Vipera seoanei, foto de Daniel Gómez)

Aunque no siempre es posible fijarse, las escamas pueden servir para saber si una serpiente es una culebra o una víbora. Las víboras siempre tienen escamas carenadas, las cuales presentan una pequeña protuberancia longitudinal en forma de quilla. En cambio las culebras, aunque pueden tener escamas carenadas en su mayoría tienen escamas lisas.

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Escamas lisas de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis, foto de Saúl Yubero) y escamas carenadas de víbora áspid (Vipera aspis, foto de Grégoire Meier)

Finalmente mientras que las culebras son serpientes muy activas y que normalmente huyen antes de que podamos acercarnos, las víboras se fían de su camuflaje para evitar a los depredadores, haciendo que se queden quietas sin que las veamos y pueden morder si se sienten acorraladas.

OFIDIOS IBÉRICOS

Familia Colubridae:

Género Coronella: Llamadas culebras lisas, en la Península Ibérica encontramos la culebra lisa europea (Coronella austriaca) que presenta un antifaz oscuro desde los orificios nasales hasta el cuello y marcas oscuras irregulares en la espalda, y la culebra lisa meridional (Coronella girondica) la cual presenta dos marcas en los parietales y marcas oscuras transversales a lo largo de todo el dorso.

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Culebra lisa europea (Coronella austriaca, izquierda, foto de Christian Fischer) y culebra lisa meridional (Coronella girondica, derecha, foto de Evaristo Corral)

Género Hierophis: La culebra verdiamarilla (Hierophis viridiflavus) es una serpiente de colores vivos con manchas y dibujos negros, amarillos y verde claros. Aunque llegan a los 170 cm de longitud no es venenosa. Normalmente se puede encontrar desde bosques templados a campos de cultivo, e incluso hasta en construcciones abandonadas.

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Culebra verdiamarilla (Hierophis viridiflavus), juvenil (izquierda, de Polypterus) y adulto (derecha)

Género Natrix: Comúnmente llamadas serpientes de agua por su afinidad por los hábitats acuáticos, encontramos dos especies en la Península Ibérica, la culebra viperina (Natrix maura) llamada así por las marcas que presenta en zigzag y las escamas carenadas parecidas a las de las víboras, y la culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora) que presenta las pupilas rojizas, una coloración muy variable y un “collar” negro en los ejemplares juveniles.

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Culebra viperina (Natrix maura, izquierda, foto de Honorio Iglesias) y culebra de collar ibérica (Natrix astreptophora, derecha foto de Fafner).

Género Zamenis: La culebra de Esculapio (Zamenis longissimus) es un colúbrido inofensivo, largo y delgado con una cabeza alargada y estrecha. Normalmente se encuentra en zonas boscosas, con diferentes variaciones microclimáticas que favorecen su termorregulación. Ésta especie es la que se representa enroscada en la Vara de Esculapio y en la Copa de Higia, símbolos de la medicina y la farmacia respectivamente.

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Culebra de Esculapio (Zamenis longissimus) (derecha por Amiralles).

Género Hemorrhois: La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) es un colúbrido aglifo que, aunque puede morder si es tocado o agarrado, no se le considera una especie venenosa. Presenta una marca transversal en la cabeza que toca con ambos ojos y una marca en el cuello en forma de herradura que le da nombre. Es una especie típicamente rupícola.

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Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Fotos de AccipiterRaúl León.

Género Rhinechis: La culebra de escalera (Rhinechis scalaris) recibe su nombre común por las rayas transversales que presentan los individuos juveniles semejantes a una escalera, aunque los ejemplares adultos simplemente presentan líneas negras longitudinales a lo largo de su cuerpo. Aun siendo una serpiente que puede parecer agresiva, no suele morder y es inofensiva para el ser humano.

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Culebra de escalera (Rhinechis scalaris). Fotos de Matt Wilson (izquierda) y de Fernando Fañanás (derecha).

Género Macroprotodon: Esta es una de las pocas especies venenosas de la península. La culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis) es un animal que se encuentra en todo tipo de hábitats mediterráneos. Aun siendo venenosa, su pequeña boca opistoglifa y su actitud tranquila la hacen totalmente inofensiva. Presenta una mancha oscura en el cogote y la cabeza es corta y aplanada.

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Culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). Fotos de Saúl Yubero y Amiralles respectivamente.

Género Malpolon: Con ejemplares que llegan a los dos metros y medio de longitud, la culebra bastarda o de Montpellier (Malpolon monspessulanus) es el ofidio más grande de la península. Su dentición opistoglifa hace que no inyecte veneno al morder (cosa que no passa casi nunca), aunque los ejemplares más grandes al tener mayor amplitud de boca, pueden clavar los colmillos (aunque los escasos mordiscos suelen ser mordiscos secos de advertencia). Es fácilmente reconocible por las cejas prominentes que presenta y que le dan un aspecto feroz.

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Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Fotos de Herpetofauna y RuizAraFoto respectivamente.

Familia Viperidae:

Sólo un género en la Península Ibérica con tres especies. Las víboras tienen la cabeza ancha y triangular, el hocico ligeramente elevado y normalemente presentan un dibujo en zigzag en el dorso que les ayuda a camuflarse. Las tres especies son venenosas, aunque gracias a la medicina moderna, los ocasionales mordiscos no suelen ser peligrosos para el ser humano. La víbora aspis o áspid (Vipera aspis) es la serpiente más venenosa de la península, presenta escamas grises y doradas o amarillentas, con manchas negras o verdosas. La víbora hocicuda (Vipera latastei) es la víbora más común de la península i su coloración varía del pardo al gris. Finalmente, la víbora cantábrica (Vipera seoanei) es una víbora de tamaño medio y con una coloración altamente polimórfica.

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Víbora áspid (Vipera aspis, arriba izquierda, foto de Felix Reimann), víbora hocicuda (Vipera latastei, arriba derecha, foto de Honorio Iglesias) y víbora cantábrica (Vipera seoanei, debajo, foto de Andre Schmid).

Como hemos visto, las culebras y las víboras no son tan malas como las pintan. La mayoría de especies huyen del ser humano, y los accidentes y mordiscos ocurren cuando las forzamos a interactuar con nosotros más de la cuenta. Además, los ofidios ayudan a granjeros y agricultores cazando y alimentándose de especies consideradas plagas. Si dejamos a las culebras y las víboras en paz, podremos disfrutar de la belleza de estos animales en harmonía con ellos.

REFERENCIAS

Se han consultado las siguientes fuentes para elaborar los contenidos de esta entrada:

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SERPIENTES: ENSÉÑAME LOS DIENTES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

La publicación de esta semana trata sobre las serpientes, unos animales que desde la antigüedad han provocado un intenso sentimiento de repulsión en el ser humano. Uno de los principales motivos por el cual las serpientes se encuentran tan arraigadas en el subconsciente humano es por el peligro que representan ya que muchas especies presentan glándulas venenosas conectadas a colmillos especializados. Aunque la mayoría de especies son inocuas para el ser humano, esto no quita que estos animales pongan los pelos de punta a más de una persona.

Los colmillos venenosos aparecieron como una modificación de los dientes maxilares. Según el grado de especialización de la mandíbula y de estos colmillos, las diferentes especies de serpientes se pueden clasificar en cuatro grandes grupos.

AGLIFO (ausencia de surcos):

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Cráneo de pitón reticulada (Python reticulatus)

Ésta es la condición más primitiva, en la que los dientes son sólidos, sin surcos ni colmillos especializados en la inyección de veneno. Esta dentición es la menos especializada, y la encontramos en muchos grupos de serpientes, des de las grandes boas y pitones, como en las primitivas serpientes excavadoras del infraorden Scolecophidia, e incluso algunas especies de la gran familia Colubridae. Los dientes en estos grupos suelen tener todos la misma forma y generalmente el mismo tamaño. Normalmente se suele asociar esta dentición a especies no venenosas y, aunque algunas serpientes aglifas si presenten veneno, normalmente no suelen ser mortales para el ser humano.

OPISTOGLIFO (surcos posteriores):

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Cráneo de serpiente gato de cabeza negra (Boiga nigriceps), un colúbrido del Sud-este Asiático

Estas serpientes poseen veneno inyectado mediante unos colmillos especializados que se encuentran en la parte posterior del maxilar, que apuntan hacia atrás y presentan surcos que canalizan las toxinas hacia la punta del diente. Para inyectar correctamente el veneno, estas serpientes se ven obligadas a mover a la presa hasta el fondo de la boca, cosa difícil si la presa es de tamaño considerable.  Este tipo de dentición se encuentra entre diferentes miembros de la extensa familia Colubridae, dentro de la cual ha evolucionado en dos ocasiones de forma independiente.

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Serpiente real común (Lampropeltis getula), colúbrido de los EEUU

 Aunque la mayoría de serpientes opistoglifas son inofensivas para el ser humano (ya que los colmillos se encuentran muy atrás en la boca y no suelen ser muy grandes) algunas especies pueden llegar a ser mortales como la “boomslang” (Dispholidus typus) y las culebras del género Thelotornis, ya que éstas atacan con la boca muy abierta (hasta 170 grados de apertura para poder clavar con firmeza los colmillos venenosos) y producen unas hemotoxinas muy potentes contra las cuales aún no se ha desarrollado ninguna antitoxina eficaz. Las hemotoxinas son toxinas que degradan los glóbulos rojos colapsando así el sistema circulatorio y causando necrosis en los tejidos colindantes.

PROTEROGLIFO (surcos anteriores):

En estas especies los colmillos venenosos se encuentran en la parte anterior de la boca y suelen ser bastante cortos. Por esto estas serpientes deben presionar momentáneamente al morder para inyectar suficiente cantidad de veneno.

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Cráneo de víbora de la muerte (Acanthophis sp.), animal de nombre engañoso ya que no es una víbora, sino un elàpido australiano

Este tipo de dentición es característico de la familia Elapidae que incluye a cobras y serpiente marinas. Los miembros de esta familia presentan venenos principalmente en forma de neurotoxina (toxinas que inutilizan el sistema nervioso), y se encuentran entre los más potentes de entre todos los vertebrados.

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Cobra escupidora de Mozambique (Naja mossambica)

Además, diferentes elápidos del género Naja, son conocidos como cobras escupidoras, ya que han modificado sus colmillos los cuales presentan unos orificios por donde disparan el veneno al contraer unos músculos de las glándulas venenosas.

SOLENOGLIFO (surcos en tubo):

Ésta es la forma más evolucionada y se encuentra exclusivamente en la familia Viperidae. En éstas, el maxilar se encuentra reducido y sirve de soporte a un único par de colmillos con un conducto interior, los cuales pueden llegar a medir la mitad de la longitud del cráneo.

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Cráneo de serpiente de cascabel (Crotalus sp.)

Estos colmillos se encuentran normalmente plegados contra el techo de la cavidad bucal, aunque se pueden articular respecto al resto del cráneo cuando abren la boca hasta 180 grados para morder. Esto provoca que claven los colmillos muy profundamente y que inyecten grandes cantidades de veneno, que aun no siendo tan potente como el de las serpientes proteroglifas, en grandes cantidades puede ser mortal.

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Víbora bufadora (Bitis arietans), mostrando cómo se articulan los colmillos con el cráneo

La taxonomía interna de las diferentes familias de serpientes se basa en multitud de caracteres anatómicos diferentes. La clasificación que aquí he presentado sólo hace referencia a la forma de su dentición, y no está correlacionada directamente con las relaciones evolutivas entre los diferentes grupos. Por ejemplo, dentro de la familia Colubridae (familia que incluye a dos tercios de les serpientes actuales) encontramos especies con denticiones aglifas, opistoglifas i proteroglifas. Aún así, la forma proteroglifa es característica de la familia Elapidae, en la que también evolucionó de forma independiente.

Referencias:

Se han consultado las siguientes fuentes para elaborar los contenidos de esta entrada:

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Efectos de las prospecciones sísmicas en la biodiversidad marina

En anteriores entradas hablamos de lo qué eran las prospecciones sísmicas y cómo se realizaban. Con motivo del arranque de las prospecciones sísmicas en Canarias este martes 18 de noviembre en una zona de especial interés para los cetáceos, junto a los múltiples proyectos concedidos y pendientes de aprobar, me veo obligado a hablar de los impactos que acarrea esta actividad. 

INTRODUCCIÓN

Los aparatos más usuales para llevar a cabo las campañas de exploración de hidrocarburos suelen generar niveles de intensidad sonora de 215 – 250 decibelios (dB), con unas frecuencias de entre 10 y 300 hercios (Hz). Por lo tanto, la alta intensidad de los sonidos producidos supone efectos potenciales a nivel físico, fisiológico y de comportamiento.

IMPACTO EN PECES

Los peces tienen la capacidad de oír gracias al oído interno y al sistema de línea lateral (órgano sensorial para detectar movimiento y vibración), de manera que usan las ondas sonoras para marcar su posición en su ambiente y coordinar el movimiento con otros peces. Los peces osteíctios (peces óseos, aquellos que tienen un esqueleto interno constituido principalmente por piezas calcificadas, y muy pocas de cartílago) son especialmente vulnerables debido a la presencia de la vejiga natatoria, un espacio lleno de gas que les ayuda a mantener la flotación neutra.

Los efectos van desde daños físicos severos en la vejiga natatoria y órganos internos (como el oído, causando pérdida auditiva temporal o permanente) o la muerte a poca distancia, a comportamientos de evitación de la zona, posiblemente incluso a varios kilómetros. 

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Diversos estudios señalan que las emisiones acústicas de las prospecciones sísmicas presentan un gran impacto sobre las pesquerías debido al cambio de comportamiento de los peces, lo que supone una mayor dificultad para capturarlos. En las pesquerías del Mar del Norte, se observó una reducción de un 36% para especies demersales (peces que viven cerca del fondo marino), un 54% para las pelágicas (viven en la columna de agua) y un 13% para pequeños pelágicos después de un período de prospecciones sísmicas. Se ha observado también que la reducción es más importante para peces de talla grande (más de 60 cm) que para los de talla pequeña (menos de 60 cm).

IMPACTO EN LOS CETÁCEOS

Se puede considerar a los cetáceos como animales sonoros debido a la gran importancia que éste tiene en ellos para la comunicación (funciones sociales, de localización de presas, navegación y reproductivas). Los dos subórdenes actuales de cetáceos utilizan distintos rangos:

  • Misticetos (cetáceos con barbas): utilizan frecuencias bajas (menos de 300 Hz), las cuales coinciden con los rangos utilizados en las prospecciones.
  • Odontocetos (cetáceos con dientes): utilizan frecuencias medias y altas, incluso ultrasonidos, las cuales coinciden con las frecuencias medias de las prospecciones.

De todas formas, aunque sean más sensibles a unas determinadas frecuencias, esto no evita que otras frecuencias puedan producir daños físicos en órganos auditivos y otros tejidos. La comunidad científica determinó una zona de seguridad de 160 – 180 dB (1 µPa) para los cetáceos. Es decir, por encima de este valor los animales sufren lesiones a nivel fisiológico de forma irreversible.

El impacto de las actividades sísmicas se produce a diferentes niveles: provoca daños físicos y perceptivos, tienen efecto en el comportamiento, efectos crónicos e indirectos. Aquí están más detallados:

Daños cetaceos

Todo esto puede causar la muerte de los cetáceos. De hecho, después de estudios de este tipo, suelen aparecer varados animales muertos en las playas.

IMPACTO EN LOS PINNÍPEDOS

Los otáridos (leones marinos y osos marinos), las morsas y las focas utilizan vocalizaciones de baja frecuencia (como en las prospecciones) para marcar su territorio, comunicarse, aparearse, reproducirse y proteger a sus crías.

Las prospecciones suponen cambios en su comportamiento (reacción de miedo, dejar de alimentarse o alejarse de la zona) y disminución temporal de la capacidad auditiva. A pesar de esto, son pocos los estudios y sería necesario ampliar el conocimiento en este campo.

IMPACTO EN LAS TORTUGAS MARINAS

Las tortugas marinas utilizan y reciben sonidos de baja frecuencia (70 – 750 Hz) para evitar los depredadores y puede que para detectar y regresar a las playas para depositar los huevos.

Las tortugas marinas también sufren los efectos de las prospecciones sísmicas, aunque son necesarios más estudios. En concreto, sus rutas migratorias pueden verse afectadas; pueden llegar a causar daños en los tejidos de los órganos internos, el cráneo y el caparazón; la pérdida temporal de la audición y se observan cambios de comportamiento (aumento de la actividad natatoria, alejamiento de la zona y agitación física). 

IMPACTO EN LOS INVERTEBRADOS

Es poco conocido el efecto que tienen sobre los invertebrados, pero se han registrado daños en cefalópodos (pulpos, calamares, sepias y otros). La necropsia de calamares gigantes aparecidos varados después de realizar prospecciones revelaron lesiones en tejidos internos (manto y órganos internos). Se ha demostrado también que provocan cambios de comportamiento en calamares y sepias: soltar su tinta, cambiar la velocidad de natación y buscar zonas con menos ruido.

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FUENTES DE CONSULTA

Para elaborar esta entrada se han consultado las siguientes fuentes, donde puedes encontrar más información:

  • Aguilar N y Brito A (2002). Cetáceos, pesca y prospecciones petrolíferas en las Islas Canarias. Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna.
  • Ecologistas en acción (2014). Prospecciones. Impactos en el medio marino de los sondeos y exploraciones de la industria de hidrocarburos. Madrid. Este informe se puede descargar en http://ecologistasenaccion.org/article1058.html
  • Hickman et al. (2006). Principios integrales de Zoología. 13ª edición. Madrid: Mc Graw Hill
  • Instituto sindical de trabajo, ambiente y salud (2012). Informe sobre los principales impactos de las prospecciones petrolíferas en el mar.

Iguana marina de las Galápagos

¿Sabías que no todas las iguanas son terrestres? La iguana de las Galápagos, a pesar de no ser exclusivamente marina, depende en gran medida del mar. Es por este motivo que se la considera una iguana marina. Aquí explico algunos detalles de este animal!

La iguana marina de las Galápagos (Amblyrhynchus cristatus) es la única especie de iguana marina, de entre las aproximadamente 40 especies de iguana que hay en el planeta. Vive exclusivamente en las Islas Galápagos (especie endémica), un archipiélago de origen volcánico situado en el océano Pacífico a unos 1000 km de la costa ecuatoriana.

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Lo que llama la atención es que, a pesar de ser consideradas marinas, sólo están dentro del agua un 5% de su tiempo. Las iguanas hembras y crías (individuos de menos de 1,2 kg) se alimentan de algas de la zona intermareal y sólo los machos, que pesan unos 1,8 kg o más, pueden bucear (durante 15 – 30 minutos). El motivo de que sean sólo los machos los que pueden bucear es que el tiempo de buceo depende de la masa corporal, de manera que cuanto mayor sea la masa, más tiempo de buceo ya que la tasa metabólica es más alta y la concentración de oxígeno es superior.

Su temperatura corporal óptima es de 36ºC, de manera que cuando llega a dicha temperatura se vuelven más activas, lo que permite a las más grandes bucear y, cuando cae la temperatura a los 26ºC, salen del agua. Recordemos que los reptiles son organismos poiquiloteermos, es decir, su temperatura corporal varía considerablemente según los cambios de temperatura ambiental.

Las hembras maduran sexualmente cuando tienen 3 – 5 años, mientras que los machos lo hacen más tarde, a los 6 – 8 años. Realizan puestas de pocos huevos en la playa, los cuales son vigilados pocos días, y los incuban durante 95 días.

Las iguanas marinas se ven afectadas por el fenómeno de El Niño, causando mortalidades de hasta el 85% debido a que decrece la calidad del agua. Otros problemas son la introducción de depredadores. Por todo ésto, su estado de conservación es de vulnerable, según la IUCN.

En este vídeo, sacado de http://www.oceanshutter.com/, se pueden ver unas imágenes espectaculares de estos animales:

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La tortuga boba (Caretta caretta)

La prensa catalana se ha hecho eco hoy de la localización de una puesta de tortuga boba en una playa de Tarragona (Cataluña). Es por este motivo que esta entrada está dedicada a dar algunos detalles sobre las tortugas marinas y de esta especie concreta.

Hay más de 200 especies de tortugas en el mundo, pero de éstas sólo 7 son marinas y forman un grupo monofiletico, es decir, forman un grupo que incluyen a todos los descendientes de un ancestro común. Estas 7 especies de tortugas marinas son: tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), la tortuga boba(Caretta caretta), la tortuga kempi (Lepidochelis kempii), la tortuga olivácea (Lepidochelis olivacea) y la tortuga plana de Austrália (Natator depressus).La tortuga boba(Caretta caretta) es una especie presente en todos los mares y océanos del planeta, encontrándose tanto en mar abierto como en aguas poco profundas. Se puede diferenciar del resto por la presencia de una concha en forma de corazón con 5 escudos costales, de coloración entre marrón y roja, con la parte ventral (plastrón) de color amarillo, y con dos uñas por aleta.
carettaConviene no confundirla con la tortuga verde, la cual presenta sólo 4 escudos costales, aunque esta segunda habita en mares tropicales. Como el resto de tortugas marinas, no pueden introducir ni la cabeza ni las aletas en la concha. La figura siguiente permite la diferenciación de estas dos especies.
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Está en peligro debido a la interacción con la pesca de palangre y de arrastre, aunque con el tiempo se han aplicado medidas para paliar los efectos.

Las tortugas hembras son las únicas que salen a la playa y lo hacen para poner los huevos. Se trata de una especie notablemente filopátrica, es decir, las hembras tienden a reproducirse en aquellas playas donde han nacido, aunque no pasa en todos los casos. Cuando una hembra tiene que poner los huevos, sale de noche y excava un nido con las patas traseras de 50 cm de profundidad y pone entorno a 100 huevos. Pasados los 60 días, salen los nuevos individuos y miden entre 5 y 6 cm. Generalmente, eclosionan el 80% de los huevos, aunque es variable. Al no nacer todas las tortugas de golpe, hasta que no han eclosionado la mayoría, se esperan para salir a la superficie y lo hacen dirigiéndose hacia donde disminuye la temperatura (es decir, hacia arriba). Al salir a la superficie se dirigen haca el mar utilizando la luz de la luna. Es por este motivo que, como utilizan la luz, muchas veces se encuentran tortugas dirigiéndose hacia los paseos marítimos ya que la luz es más fuerte que el reflejo de la luna en el agua.

Esta entrada se ha elaborado consultando las siguientes fuentes:

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