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Artrópodos venenosos y tóxicos: ¿cuáles son y en qué se diferencian?

Después de los posts sobre mamíferos, peceslagartos venenosos, desde All you need is Biology os traemos un artículo sobre artrópodos venenosos y tóxicos. Sigue leyendo para saber en qué se diferencian y cuáles generan este tipo de sustancias (y cómo lo hacen). ¡Te sorprenderá!

Animal venenoso vs tóxico

Aunque solemos usar estos términos como sinónimos, ¿significan realmente lo mismo? La respuesta es NO.

Un animal venenoso presenta órganos o elementos (colmillos, dientes, aguijones) para inocular veneno activamente con el fin de atacar o defenderse; en cambio, un animal tóxico no presenta órganos para la inoculación directa, sino que la sustancia tóxica es generada en ciertos tejidos o glándulas especializadas (o adquirida a través de la dieta) y liberada pasivamente como defensa; a veces, la toxina simplemente está presente en el cuerpo del organismo, actuando como mecanismo contra la depredación.

A pesar de estas diferencias, tanto venenos como toxinas pueden causar efectos muy similares, hecho que depende de su modo de acción, de la cantidad asimilada y de las características de la víctima. Sus efectos en humanos pueden ir desde una simple irritación o enrojecimiento de la piel (sustancias irritantes) a graves afectaciones sistémicas en caso de venenos potentes.

Artrópodos venenosos y tóxicos

Arácnidos

Los arácnidos (subfilo Cheliceromorpha) incluyen a dos de los grupos de artrópodos venenosos por excelencia: las arañas y los escorpiones. Ambos presentan órganos especializados para la inyección del veneno que usan tanto para cazar como para defenderse.

  • Arañas

Los órganos responsables de la inoculación del veneno en las arañas son los quelíceros, unos apéndices bucales propios de los queliceromorfos situados por delante de la boca que usan para agarrar el alimento. Los quelíceros de las arañas tienen asociada una glándula venenosa y terminan en forma de colmillo. Los colmillos de las arañas presentan un canal interno que finaliza en un orificio, permitiendo que el veneno procedente de las glándulas venenosas viaje a través de ellos y sea inoculado en el cuerpo de la víctima de forma similar a como lo haría una aguja hipodérmica.

Las arañas presentan la forma más evolucionada de quelíceros: los quelíceros en navaja. Cuando amenazan con picar, éstos se separan del cuerpo y los colmillos se elevan y abren como una navaja plegable. 

Detalle de los quelíceros de una araña. Imagen de dominio público (CC0) extraída de pixabay.

Entre las más venenosas para el ser humano se encuentran las arañas australianas de los géneros Atrax, Hadronyche y Illawarra (conocidas como “funnel-web spiders” por la forma de embudo de sus telarañas), cuyo veneno afecta a los canales de sodio de las células dando lugar a una liberación masiva de neurotransmisores.

“Funnel web spider”de la especie Hadronyche cerberea. ¿Te has fijado en la gota de veneno en el extremo de su quelícero?. Imagen de Alan Couch en Flickr (CC 2.0).

  • Escorpiones

El órgano inoculador en los escorpiones es el telson, una pieza situada al final del abdomen de muchos artrópodos que, en este caso, está transformado en un aparato venenoso terminado en aguijón. Igual que los quelíceros de las arañas, el telson de los escorpiones está asociado a glándulas venenosas y la inoculación del veneno tiene lugar mediante la inyección del aguijón.

Alacrán rayado de la corteza (Centruroides vittatus), una especie común en el centro de EUA y norte de México. En rojo, el telson finalizado en aguijón. Imagen de dominio público (CC0).

Los escorpiones usan el veneno para cazar, el cual suele ser rico en neurotoxinas que causan alteraciones severas en el sistema nervioso central y periférico de sus presas por disociación de los sistemas simpático y parasimpático. En humanos, el veneno puede causar desde dolor local intenso hasta arritmias cardíacas o edemas pulmonares, como en el caso de la especie india Hottentotta tamulus, considerada una de las más venenosas.

¡ALERTA!: No todos los arácnidos y grupos relacionados presentan glándulas venenosas; p. ej. opiliones, solífugos o arañas camello y amblipigios NO son venenosos.

De izquierda a derecha: opilión (imagen de Daniel Jolivet en Flickr, CC2 .0), solífugo (CC 3.0) y amblipigio (imagen de Geoff Gallice en Flickr).

Miriápodos

Los miriápodos (subfilo Myriapoda) se dividen en milpiés (clase Diplopoda) y ciempiés (clase Chilopoda), y ambos generan sustancias venenosas.

  • Milpiés

Los milpiés, caracterizados por presentar un cuerpo dividido en muchos segmentos con dos pares de patas en casi todos ellos, son esencialmente detritívoros e inofensivos. Sin embargo, generan sustancias irritantes o tóxicas (alcaloides, benzoquinonas, fenoles) como mecanismo defensivo. Estas sustancias pueden ser cáusticas, quemando el exoesqueleto de insectos depredadores o causando quemaduras en la piel y mucosas de animales más grandes.

Las toxinas de los milpiés se generan en unas glándulas situadas en cada segmento de su cuerpo conocidas como odoríferas o repugnatorias, y su liberación puede tener lugar bien por compresión del organismo (p. ej., cuando se lo van a comer) o a través de unos orificios situados en los laterales de cada segmento.

A simple vista, las glándulas, situadas en los laterales del cuerpo, son difíciles de observar. Imagen de Thomas Shahan en Flickr (CC 2.0).

CURIOSIDAD: los lémures negros de Madagascar (Eulemur macaco) recogen milpiés y, tras morderlos y estimular sus glándulas, se los frotan por todo el cuerpo para cubrirse de las sustancias que liberan, las cuales actúan como repelente de insectos.

Puedes verlo en este vídeo de National Geographic. Te recomendamos que lo veas hasta el final. ¡Te divertirá el resultado!

  • Ciempiés

Los ciempiés, cuyo cuerpo está menos segmentado y cada segmento presenta un solo par de patas, son carnívoros y venenosos. En este caso, los órganos para inocular el veneno son las forcípulas, unas pinzas muy desarrolladas derivadas de la transformación del primer par de patas que clavan en el cuerpo de las presas o de potenciales enemigos. Dichas forcípulas están ligadas a unas glándulas venenosas situadas en el tronco del individuo.

Detalle de las forcípulas de Scolopendra cingulata. Imagen de Eran Finkle (CC 3.0).

El grupo que causa más picaduras es el género Scolopendra, aunque su veneno en los humanos, si bien es algo doloroso, no genera demasiadas complicaciones clínicas.

Insectos

A pesar de su diversidad, la clase Insecta incluye pocos organismos muy tóxicos o venenosos.

Escarabajos

Algunas familias de escarabajos (orden Coleoptera), como Meloidae, Oedemeridae y Staphylinidae (géneros Paederus y Paederidus), presentan sustancias tóxicas en su hemolinfa que son liberadas por compresión de su cuerpo como mecanismo defensivo contra la depredación. En los humanos, estas toxinas causan dermatitis de diversa gravedad (abrasiones).

Estafilínido de la especie Paederus littoralis, presente en España, Franca e Italia. Imagen de Alvesgaspar (CC 4.0).

En el caso de Meloidae y Oedemeridae, la toxina es la cantaridina, mientras que en los géneros Paederus y Paederidus es la pederina, una sustancia exclusiva de las hembras de estos escarabajos y de ciertas esponjas marinas, la cual se cree sería generada por una bacteria simbionte.

Chinches

Aunque los chinches (suborden Heteroptera) son más famosos por su papel como vectores de enfermedades, también son causa de dermatitis en humanos (p. ej. familia Pentatomidae, por compresión del insecto y liberación de sustancias cáusticas e irritantes como defensa) y de lesiones por picaduras acompañadas de la liberación de encimas salivales (p. ej. familia Belostomatidae, que usan para cazar y disolver a sus presas).

Ejemplar de Belostomatidae. Aunque no son propiamente venenosos, sus encimas salivarales pueden dar pequeños sustos. Imagen de dominio público (CC0).

Himenópteros

Muchas avispas, abejas y hormigas (orden Hymenoptera) generan sustancias tóxicas o venenosas como método defensivo. Las hembras de una gran mayoría de himenópteros han desarrollado un aguijón al final del abdomen resultado de la evolución del ovopositor (infraorden Aculeata); sin embargo, también los hay que inyectan estas sustancias mediante mordeduras.

Las hormigas (familia Formicidae) atacan generalmente mediante mordeduras, y algunas especies, como las hormigas de fuego (Solenopsis spp.) o las hormigas bala (Paraponera spp., Dinoponera spp.), también mediante picaduras de su aguijón. Entre las sustancias más conocidas está el ácido fórmico, exclusivo de la subfamilia Formicinae, mientras que las hormigas de fuego inyectan alcaloides del grupo de las piperidinas. La picadura de las hormigas bala, localizadas en Centro y Sudamérica, es considerada la más dolorosa entre los insectos según el Índice Schmidt (similar a una herida por arma de fuego), aunque no suele ser mortal en humanos.

Hormiga roja de la especie Solenopsis invicta (izquierda, imagen de dominio público (CC0)) y hormiga bala de la especie Paraponera clavata (derecha, imagen de April Nobile / © AntWeb.org / CC BY-SA 3.0).

Las hembras de la mayoría de avispas dentro de Aculeata y de las abejas presentan aguijón. Su veneno suele ser rico en fosfolipasas, y en humanos su efecto va desde hinchazones a reacciones anafilácticas graves (en casos de hipersensibilidad o por número masivo de picaduras, como ha ocurrido alguna vez con la “abeja asesina” en América). La picadura de la avispa caza tarántulas (Pepsis formosa), de México y el sur de EUA, es considerada la segunda más dolorosa después de la de la hormiga bala.

Pepsis formosa, una especie de avispa caza tarántulas. Por el nombre, os podéis hacer una idea de su tamaño… Imagen de dominio público (CC0).

Mariposas y polillas

Muchas mariposas y polillas (orden Lepidoptera), ya sea en su fase larvaria, adulta o en ambas, resultan tóxicas para otros organismos como mecanismo contra la depredación.

Las orugas de numerosas especies presentan pelos urticantes que causan irritaciones e inflamaciones en humanos (erucismo), como la de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), una plaga muy extendida en el sur de Europa y de América.

Nido de orugas de procesionaria en un pino. Imagen de John H. Ghent (CC 3.0).

Por otro lado, los adultos de algunas especies, como los de la mariposa monarca (Danaus plexippus) o los de las zigenas (como Zygaena spp.), ambos de colores muy llamativos (aposematismo, un tipo de mimetismo), presentan sustancias tóxicas en sus tejidos contra depredadores; en el caso de la mariposa monarca, las adquieren por ingestión de plantas tóxicas del género Asclepias.

Adulto de Zygaena transalpina. Imagen de gailhampshire (CC 2.0).

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¿Te ha parecido interesante? ¿Conoces algún otro artrópodo venenoso o tóxico digno de mención? ¡No dudes en dejar tus aportaciones y preguntas en los comentarios!

Referencias

La imagen de portada es de dominio público (CC0) y fue obtenida a través de Pixabay.

Peces con mala espina

Esta semana, después del éxito rotundo del artículo pasado, haré un cambio en el rumbo del post y me centraré en los “peces con mala espina”, es decir, peces con espinas venenosas, pero centrado en las especies mediterráneas. 

INTRODUCCIÓN

A pesar de que los mares y océanos del planeta están habitados por un elevado número de animales potencialmente peligrosos para el ser humano, entendiendo su peligrosidad por mordidas, picaduras, descargas eléctricas o por su consumo; lo cierto es que sólo en muy pocas ocasiones estos animales atacan deliberadamente (y quiero remarcar que sólo en muy pocos casos); así pues, los accidentes se deben a ésto: a accidentes por desconocimiento o por descuido humano. Hemos de tener en cuenta que los humanos no somos presa de los peces que constan aquí debajo, por lo tanto, ¿qué sentido tiene que nos ataquen voluntariamente (a no ser que los ataquemos nosotros)?

Estos peces con mala espina están catalogados como animales venenosos activamente, es decir, presentan un aparato venenoso constituido por glándulas productoras de veneno y un dispositivo que permite introducirlo en otro animal, como espinas o dientes. Estos venenos les sirven para defenderse y/o para capturar a sus presas.

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

A continuación constan algunos consejos de prevención para evitar posibles daños para cuando vamos a la playa como cuando hacemos buceo. Hay que decir que no sólo se aplican a los peces con espinas venenosas, sino a otros organismos marinos:

Precaución en la playa

  • Infórmate de los animales venenosos de tu destino.
  • No toques nada que no conozcas (y mejor si tampoco tocas lo que conoces, para evitar molestarlos).
  • Ten cuidado donde pisas. Pueden haber erizos de mar, peces enterrados en la arena…
  • Bañarse de noche y en playas desiertas comporta más riesgo.
  • Utiliza neopreno de cuerpo entero en aguas donde haya fauna potencialmente peligrosa, como es el caso de Australia.
  • No nadas muy cerca del fondo (ya sea arenoso, rocoso o un arrecife).

Precaución durante el buceo

  • Controla bien la flotabilidad para no tocar nada.
  • No introduzcas las manos en cavidades, grietas o agujeros si no ves bien su interior.
  • Deja una vía de huida para los animales.
  • No alimentes a los peces.

PECES MEDITERRÁNEOS CON ESPINAS VENENOSAS

Myliobatiformes

Descripción. Incluyen a las rayas látigo, entre otros grupos. Tienen el cuerpo aplanado y de forma circula a romboidal ancha. Son los únicos peces venenosos que pueden provocar una herida profunda. La espina o espinas venenosas están situadas en la parte superior de la cola, con formas, tamaños y posiciones diferentes según las familias. Suelen vivir sobre el fondo (especies bentónicas), a menudo enterradas en el sedimento y sacando los ojos y espiráculos únicamente, de manera que la mayoría de accidentes se deben a pisadas involuntarias.

Peligro. En el caso que nos ocupa, la aguja está localizada lejos de la base de la cola, lo que le permite un radio de acción amplio, pero sólo lo utiliza como arma defensiva. Esta espina es dura y presenta ganchos en el margen. Es en el interior de esta espina donde hay las glándulas del veneno, el cual actúa sobre los músculos del corazón. Además de la herida por la espina, los síntomas son: náuseas, diarrea, vómito, sudoración, trastornos circulatorios y angustia.

Especies mediterráneas. Se han encontrado dos especies venenosas en el Mediterráneo: pastinaca espinosa (Dasyatis centroura) y la pastinaca (Dasyatis pastinaca). La pastinaca espinosa puede medir 210 cm, tiene forma romboidal y la parte central del dorso y la cola tienen tubérculos espinosos. Vive en aguas costeras, donde se alimenta de crustáceos, cefalópodos y pequeños peces. Por otro lado, la pastinaca, que también vive en aguas costeras, no tiene tubérculos espinosos en la parte dorsal, pero sí en la cola.

Escurçana clavellada (Dasyatis centroura)
Pestinaca espinosa (Dasyatis centroura) (Foto de Okeefes)

Escurçana o milà (Dasyatis pastinaca) (Foto de Ictioterm)
Pestinaca (Dasyatis pastinaca) (Foto de Ictioterm)

Peces escorpión

Descripción. Se caracterizan por tener un cuerpo robusto con las aletas pectorales grandes y la cabeza ancha y grande. Su coloración es marrón roja e irregular.

Peligro. La mayoría de especies viven sobre rocas o entre corales, muy bien camuflados, de manera que hay el peligro de pisarlas. El veneno produce una bajada de la presión y edema pulmonar y un aumento de la presión en las arterias pulmonares, además de calambres musculares. Los radios duros situados en la parte de delante de la aleta dorsal, los tres primeros de la aleta anal y los dos primeros de las ventrales son los que tienen el veneno.

Especies mediterráneas. En el Mediterráneo se conocen tres especies con espinas venenosas: el cabracho (Scorpaena scrofa), la escórpora (Scorpaena notata) y el rascacio (Scorpaena porcus). El cabracho es la especie más grande del Mediterráneo (hasta 50 cm) y vive en fondos rocosos, arenosos y blandos. Se puede identificar fácilmente por sus espinas dorsales anteriores muy largas y con la membrana muy separada. Por otro lado, la escórpora tiene un único tentáculo muy corto sobre cada ojo, no tiene apéndices en la barbilla, es de tamaño medio (unos 20 cm) y tiene una mancha negra en la aleta dorsal. También vive en fondos rocosos y arenosos. Finalmente, el rascacio tiene unos tentáculos muy grandes sobre los ojos y en la zona de la barbilla.

Cap-roig (Scorpaena scrofa) (Foto de Ictioterm)
Cabracho (Scorpaena scrofa) (Foto de Ictioterm)

Captinyós (Scorpaena notata) (Foto: Dein Freund der Baum, Creative Commons).
Escórpora (Scorpaena notata) (Foto: Dein Freund der Baum, Creative Commons).

Escórpora (Scorpaena porcus) (Foto de Maestro Pescador)
Rascacio (Scorpaena porcus) (Foto de Maestro Pescador)

Traquínidos

Descripción. Son peces de cuerpo alargado y aplanado lateralmente. Tienen la obertura de la boca ancha y está orientada hacia arriba.

Peligro. Todas las especies viven en fondos arenosos, donde se suelen enterrar. Los radios venenosos son los 5-7 radios duros primeros de la aleta dorsal, como también la espina del opérculo branquial. El veneno produce un dolor intenso en la zona afectada, además de provocar sudoración, náuseas e infecciones secundarias.

Especies mediterráneas. Se han documentado dos especies venenosas en el Mediterráneo: la araña de cabeza negra (Trachinus radiatus) y la gran araña (Trachinus draco). La araña de cabeza negra se puede identificar por el hecho de tener el cuerpo pardo amarillento a gris con muchas manchas oscuras y por el hecho que la primera aleta dorsal tiene seis radios espinosos. Su picadura es grave, e incluso puede ser mortal. La gran araña tiene el cuerpo de gris verdoso a pardo amarillento, con líneas cortas amarillas y oscuras; además de 5-7 radios espinosos en la primera aleta dorsal.

Aranya de cap negre (Trachinus radiatus) (Foto de SnipView).
Araña de cabeza negra (Trachinus radiatus) (Foto de SnipView).

Aranya blanca (Trachinus draco) Foto de Biopix).
Gran araña (Trachinus draco) Foto de Biopix).

Peces conejo

Descripción. Son especies típicas de arrecifes de coral y lagunas del Indopacífico, aunque una especie se puede encontrar en el Mediterráneo oriental, donde vive sobre fondos rocosos cubiertos de algas. Tienen el cuerpo ovalado y muy aplanado lateralmente, con la cabeza y la boca pequeñas.

Peligro. Los peces conejo son muy tímidos, de manera que es complicado herirse con sus radios espinosos, los cuales se encuentran por todo el cuerpo: 13 en la aleta dorsal, 7 en la anal y 2 en las ventrales. El veneno produce un dolor fuerte, pero no suele perdurar mucho.

Especies mediterráneas. El pez conejo liso (Siganus rivulatus) tiene el cuerpo de color oliva claro y algunas manchas marrones irregulares. Se puede confundir con las salpas (Sarpa salpa). Se trata de una especie invasora.

Peix conill llis (Siganus rivulatus) (Foto: Stephan Moldzio, Fishbase).
Pez conejo liso (Siganus rivulatus) (Foto: Stephan Moldzio, Fishbase).

Recuerda que no tienes que tener miedo al mar ni a la naturaleza. Con sentido común y respeto hacia la naturaleza es suficiente para no sufrir ningún daño.

REFERENCIAS

  • Ballesteros E & Llobet, T (2015). Fauna i flora de la mar Mediterrània. Ed. Brau
  • Bergbauer, Myers & Kirschner (2009). Guía de animales marinos peligrosos. Ed. Omega
  • Martin, P (1999). Claves para la clasificación de la fauna marina. Ed. Omega
  • Riedl (1986). Fauna y Flora del Mar Mediterráneo. Ed. Omega

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