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4 animales marinos que a lo mejor no conoces

Hay muchos grupos de animales marinos, como los cnidarios, los ctenóforos, los equinodermos o los anfioxos, que son muy conocidos, principalmente porque se enseñan en las escuelas o porqué los buceadores pueden disfrutar de ellos debido  su tamaño macroscópico. En este artículo se hablará sobre 4 grupos de animales marinos que seguramente, a no ser que seas biólogo/a o hayas estudiado algo parecido, no conoces. 

1. PLACOZOOS

Los placozoos son un grupo de animales marinos descubiertos en 1883 en un acuario de Austria. Se trata de animales planos (grosor entre 0,01 y 0,015 mm) y de tamaño pequeño (unos 3 mm de largo), los cuales no tienen ninguna morfología concreta ni simetría. Su cuerpo está constituido por 4 tipos de células diferentes, pero no tienen células nerviosas, sensoriales ni musculares. Viven en el fondo marino de las zonas tropicales y subtropicales. Para alimentarse, repliegan el cuerpo entorno a las partículas alimentarias para formar una especie de cavidad, en la cual abocan las enzimas digestivas (digestión externa) y posteriormente incorporan las sustancias digeridas en el interior del cuerpo. Se reproducen de forma asexual mediante fisión, fragmentación o generación de gemas; o bien de forma sexual. Este grupo se ha considerado durante mucho tiempo que contenía una única especie, Trichoplax adherens, pero un estudio del 2010 encontró hasta 7 posibles especies crípticas diferentes (aún no han sido descritas ni tienen nombre), con diferentes distribuciones geográficas.

Placozou Trichoplax adherens (Foto: Taringa).
Placozoo Trichoplax adherens (Foto: Taringa).

2. GNATOSTOMÚLIDOS

Los gnatostomúlidos son un grupo de 100 organismos de pequeñas dimensiones (entre 0,5 y 1 mm), los cuales tienen forma de gusano y que viven entre los granos de arena de los fondos marinos pobres en oxígeno (anóxicos). Algunas curiosidades de estos animales son que no tienen ano o es temporal, el epitelio tiene sólo una capa de células, normalmente tienen pene, dos testículos y un ovario (organismos hermafroditas) y hacen puestas de un único huevo. A pesar de la simplicidad del cuerpo, tienen sistema nervioso con sedas sensoriales, musculatura y protonefridios para la excreción, aunque la circulación y la respiración la hacen por difusión a través del epitelio. Se alimentan de bacterias y hongos.

Gnatostomúlid Problognathia minima (Foto: Xtec).
Gnatostomúlido Problognathia minima (Foto: Xtec).

3. QUINORRINCOS

Los quinorrincos son un grupo de 150 especies inferiores a 1 mm. Tienen el cuerpo recubierto por 13 placas de quitina (como los insectos y otros artrópodos), las cuales están articuladas entre ellas. Se alimentan gracias a la presencia de una trompa con muchas espinas, la cual también interviene en su desplazamiento. Presentan todos los sistemas anatómicos, excepto la circulación y la respiración que es también por difusión. Tienen una gran cantidad de elementos sensoriales: ocelos para detectar la luz y espinas mecanoreceptoras. Tienen sexos separados. Se alimentan de detrito y diatomeas. Viven entre los granos de arena del fondo marino.

Quinorrinc (Foto: O Cays Doze)
Quinorrinco (Foto: O Cays Doze)

4. CICLIÓFOROS

Hasta hace poco, se creía que los ciclióforos incluían una única especie: Symbion pandora. Se trata de animales que viven sobre las placas bucales de las cigalas (Nephrops narvegicus). El macho tiene un tamaño diminuto, tan diminuto que se ha convertido en una bolsa de espermatozoides, y vive pegado a la hembra. Las hembras tienen sistema digestivo, una corona de cilios y un disco adhesivo en la base para pegarse a las cigalas. Se reproducen tanto de forma asexual, formando una larva conocida como pandora, como de forma sexual, a través de una larva conocida como cordoide, la cual siempre da hembras. Otras especies son Symbion americanus, que vive sobre el bogavante americano (Homarus americanus); y podría haber más especies aún no descritas y sin nombre, que vivirían sobre otros crustáceos.

Cicliòfor Symbion pandora (Foto: )
Cicliòfor Symbion pandora (Foto: Peter Funch, University of Copenhagen)

REFERENCIAS

  • Apuntes de la asignatura Invertebrados de la Licenciatura en Biología (Universidad de Barcelona).
  • Brusca RC & Brusca GJ (2005). Invertebrados. Ed. McGraw Hill (2 ed).
  • Hickman, Roberts, Larson, l’Anson & Eisenhour (2006). Principios integrales de Zoología. Ed. McGraw Hill (13 ed).

Anfioxos: animales que querían ser vertebrados

El artículo de esta semana tiene por objetivo los anfioxos, animales situados en el grupo de los Cefalocordados, dentro del filo de los Cordados. Los Cefalocordados son un grupo de animales marinos situados en la frontera entre los animales invertebrados y los vertebrados, sin llegar a ser vertebrados. Aquí se explicará la importancia de estos animales en la Zoología y se explicará su biología. 

INTRODUCCIÓN

Los anfioxos, situados en el subfilo de los Cefalocordados, son animales marinos situados en el grupo de los Cordados. Los Cordados incluyen, además de este grupo, a los urocordados (entre los cules hay los pirosómidos), los mixines y los vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos). Aunque representan sólo un 4% del total de los seres vivos de la Tierra (que corresponden a unas 55.000 especies), los Cordados han tenido un éxito evolutivo muy importante.

La importancia en Zoología de los anfioxos es que presentan todas las características de los Cordados visibles, pues otros cordados las han perdido posteriormente o las han modificado. Estas características son:

  • Notocorda: varita dorsal por debajo del sistema nervioso y de función esquelética.
  • Epineuria: disposición dorsal del cordón nervioso.
  • Endostilo: surco faríngeo ventral que secreta mocos par captar el alimento y compuestos yodados, y que acaba originando la tiroides.
  • Cola post – anal: apéndice locomotor.

Características básicas de los Cordados representadas en un cefalocordado (Foto extraída de Asturnatura)
Características básicas de los Cordados representadas en un cefalocordado (Foto extraída de Asturnatura)

LOS CEFALOCORDADOS: LOS ANFIOXOS

Los cefalocordados, conocidos como anfioxos o lancetas, son un grupo de 25 especies de animales marinos de cuerpo delgado, comprimido lateralmente y trasparente, que miden entre 5 y 7 cm de longitud.

Brachiostoma lanceolatum (Foto: Hans Hillewaert, Creative Commons)
Brachiostoma lanceolatum (Foto: Hans Hillewaert, Creative Commons)

ANATOMÍA GENERAL

La piel de los cefalocordados está constituida por una única capa de células prismáticas y con glándulas mucosas que secretan moco, seguida por una lámina basal conectiva y una dermis sencilla.

El tejido más característico es la notocorda. Está formada por células dispuestas una al lado de otra longitudinalmente y rodeadas por una vaina conjuntiva, constituida por actina y paramiosina. Estas células están inervadas por neuronas que salen del cordón nervioso, permitiendo su contracción en diámetro.

Anatomía general de un cefalocordado. 1: globus pseudocerebral - 2: notocordi - 3: corda nerviosa dorsal - 4: cua post-anal - 5: ànus - 6: tub digestiu - 7: sistema circulatori - 8: porus abdominals - 9: cavitat superfaríngea - 10: solcs branquials - 11: faringe - 12: cavitat bucal - 13: mimosa - 14: obertura bucal - 15: gònades (ovaris/testicles) - 16: sensor de llum - 17: nervis - 18: plec abdominal - 19: sac hepàtic (Imatge: Piotr Michał Jaworski, Creative Commons)
Anatomía general de un cefalocordado. 1: globus pseudocerebral – 2: notocordi – 3: corda nerviosa dorsal – 4: cua post-anal – 5: ànus – 6: tub digestiu – 7: sistema circulatori – 8: porus abdominals – 9: cavitat superfaríngea – 10: solcs branquials – 11: faringe – 12: cavitat bucal – 13: mimosa – 14: obertura bucal – 15: gònades (ovaris/testicles) – 16: sensor de llum – 17: nervis – 18: plec abdominal – 19: sac hepàtic (Imatge: Piotr Michał Jaworski, Creative Commons)

Se trata de animales nadadores, con un conjunto de aletas: tienen una aleta dorsal, con vesículas situadas una detrás de la otra; una aleta caudal y una de anal, que se extiende desde la caudal hasta el atrioporo, orificio por donde sale el agua que circula por la faringe. Esta anal se bifurca en dos láminas y da lugar a dos pliegues para estabilizarlos ligeramente, conocidos como pliegues metapleurales.

Tienen una serie de fascículos musculares llamados miómeros, que no son continuados sino que presentan metamerización, y tienen forma de V con el vértice hacia delante.

La región bucal presenta un velo con tentáculos para discriminar las partículas que entran, el órgano de Wheel (genera movimientos de agua) y un diagrama para regular el paso de agua en el interior. La faringe está perforada por unas 80 hendiduras con el endostilo en la base, productor de moco y que se recoge en la lámina dorsal, donde hay unas pequeñas varitas que forman unas trabéculas, y se dirige al esófago.

FUNCIONES

Para alimentarse, el agua le entra por la boca cargada de partículas, es impulsada por el velo y pasa a través de las hendiduras branquiales a la faringe, donde queda atrapado el alimento gracias al moco producido por el endostilo, hasta que finalmente pasa al intestino. Una vez aquí, las partículas alimentarias pasan a un ciego hepático y son fagocitadas y digeridas intracelularmente. Una vez se ha filtrado el agua, esta pasa a la cavidad interna del cuerpo (conocida como atrio) y sale por un poro (atrioporo). El aparato digestivo está constituido por el aparato bucal, la faringe con endostilo, el esófago y un tubo digestivo sencillo sin musculatura; formado por un intestino, el ciego hepático (secreta enzimas y absorbe nutrientes) y el ano, situado en la parte izquierda del cuerpo. Su movimiento se debe a un anillo de cilios.

El circulatorio no tiene corazón y el circuito ventral va de la cola a la parte cefálica y el dorsal del revés. El líquido circulatorio va hacia las hendiduras faríngeas para oxigenarse, recogiendose gracias a los bulbos de la aorta dorsal. Llega a la parte posterior a través de un seno venoso. El líquido circulatorio tiene amebócitos, pero no pigmentos respiratorios, de manera que la respiración es por difusión gracias a la faringe.

El excretor está constituido por solenócitos, células filtradoras de la sangre que les llega gracias a las arterias, situadas en la cresta nefrítica, que conecta con el atrio a través de un canal, de manera que ésto permite que los productos de excreción se expulsen con la corriente de agua del atrio.

El sistema nervioso consiste en un auténtico tubo nervioso sencillo con una vesícula sencilla en la parte anterior. Este tubo nervioso, en cada metámero, emite dos nervios dorsales mixtos, es decir, con fibras sensoriales y fibras motoras, que se bifurca en dos ramas: una de dorsal sensitiva y otra ventral mixta. Esta ventral se ramifica hacia las vísceras, el tagumento y la musculatura. El sistema sensorial está constituido por receptores que analizan las características del medio; como por ejemplo una mancha pigmentaria, que conecta con una vesícula del tagumento que detecta la intensidad de la luz, y quimioreceptores en toda la epidermis.

Referente a la reproducción, cada animal tiene un único sexo (animales dioicos), aunque su anatomía es muy parecida. Tienen entre 25 y 38 pares de gónadas y cuando hacen la puesta, se rompe la pared del atrio.

HÁBITAT

Los anfioxos viven semienterrados en los fondos arenosos de las aguas costeras poco profundas y en estuarios de todo el mundo.

branchistoma lanceolatum
Lanceta común (Branchiostoma lanceolatum) (Foto extraída de UniProt)

REFERENCIAS

  • Apuntes de la asignatura Cordados de la Licenciatura en Biología de la Universidad de Barcelona
  • Brusca & Brusca (2005). Invertebrates. Ed. Mc Graw Hill (2 ed)
  • Hickman, Roberts, Larson, l’Anson & Eisenhour (2006). Integrated principles of Zoology. Ed. Mc Graw Hill (13 ed)
  • Foto de portada: Ricardo R. Fernandez
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Maratus sp.: la araña que soñaba con ser un pavo real

Si os dijera que en Australia habitan pavos reales de unos 5mm, ¿os lo creeríais? Si bien es cierto que en este país abundan organismos sorprendentes, de momento los científicos no han encontrado aves tan pequeñas. Ahora bien, sí existe un pequeño animal que alberga un enorme parecido con ellas: las arañas pavo real (Maratus sp., familia Salticidae), cuyo “abdomen” u opistosoma (parte posterior del cuerpo de las arañas) presenta una especie de “alas” que se despliegan hacia los lados como la cola de un pavo real.

El mes pasado os mostramos algunas imágenes de estos organismos en las páginas de nuestras redes sociales. A lo largo de este artículo, conoceréis sus características más peculiares y descubriréis la función que esconde su opistosoma desplegable.

LAS ARAÑAS SALTARINAS

Las arañas pavo real se incluyen dentro de la familia Salticidae, comúnmente conocidas como arañas saltarinas o saltícidos. Esta familia incluye más 5000 especies (posiblemente el grupo de arañas más diverso y abundante) y su distribución es prácticamente mundial (pudiéndose encontrar, incluso, en lo alto del monte Everest; este es el caso de la especie Euophrys omnisuperstes). Aun así, se concentran mayoritariamente en bosques tropicales.

¿CÓMO PODEMOS DISTINGUIRLAS?

CARACTERÍSTICAS GENERALES

Las arañas de la familia Salticidae, por lo general, apenas alcanzan unos pocos milímetros de longitud cuando se hacen adultas (lo más habitual es que no sobrepasen los 10mm). Anatómicamente, los organismos de este grupo se caracterizan por poseer dos grandes ojos simples frontales flanqueados por dos más pequeños, más otros cuatro ojos diminutos situados por encima y a los lados de éstos. La posición y tamaño de estos ojos les confieren una visión excelente en comparación a otros grupos de arañas, e incluso comparado con otros grupos de artrópodos su capacidad visual es excepcional.

¡Mirad qué ojos más grandes! ¿Alguien se resiste a ellos?

Ejemplar de la araña saltarina Paraphidippus auranticus (Foto de Thomas Shahan (c)).

Además de poseer una buena visión, estas arañas son capaces de saltar una distancia de hasta 50 veces su longitud, facultad por la que recibieron el adjetivo de “saltarinas”. Son sobretodo su capacidad para cubrir grandes distancias de un solo salto y su excelente visión lo que convierte a estas arañas en hábiles depredadoras, las cuales cazan a sus presas mediante la técnica del acecho sin la necesidad de construir telarañas o trampas de seda para este fin; además, algunas de sus patas anteriores tienden a ser más largas que el resto, hecho que mejora la sujeción de las presas.

Araña saltarina depredando a un ejemplar de Diaea evanida o araña rosa de las flores (Foto de James Niland en Flickr, Creative Commons).

Los individuos de esta familia de arañas suelen presentar un dimorfismo sexual muy marcado (esto es, diferencias fisionómicas notables entre machos y hembras). Los machos de las arañas saltarinas suelen tener unos apéndices bucales (o palpos) muy engrosados que utilizan durante el cortejo y la cópula, tanto para captar la atención de las hembras como para transmitirles el espermatóforo (masa o cápsula de espermatozoides) durante el apareamiento.

Macho de araña saltarina de la especie Sitticus fasciger; se aprecian los palpos engrosados (de color oscuro) (Foto de sankax en Flickr, Creative Commons).

Hembra de araña saltarina de la especie Sitticus fasciger (Foto de sankax en Fickr, Creative Commons).

Además de unos palpos más desarrollados, los machos de algunas especies de esta familia de arañas se caracterizan por presentar un opistosoma (la parte posterior del cuerpo de las arañas) colorido o con propiedades iridiscentes; algunos, incluso, reflejan las radiaciones UV procedentes del Sol, las cuales son detectadas por las hembras de su misma especie gracias a su excelente visión, tal y como apuntan estudios recientes. Las hembras, en cambio, suelen ser de colores más apagados y crípticos (aunque no siempre).

La vida secreta de las abejas

Lo más seguro es que, al pensar en una abeja, venga a tu mente la imagen de una colonia de insectos bien organizada, al amparo de un panal formado por celdas de cera perfectamente delimitadas y repletas de miel.

Pero la verdad es que no todas las abejas que se conocen a día de hoy se organizan en sociedades jerarquizadas ni todas ellas fabrican miel, al contrario: la mayoría de especies del mundo desarrollan hábitos de vida solitarios totalmente contrarios a la imagen clásica de la abeja de la miel tan apreciada en apicultura.

En este artículo, trataré de resumir las distintas formas de vida observadas en las abejas con el fin de arrojar un poco de luz a este asunto.

INTRODUCCIÓN

Las abejas constituyen un grupo muy diverso de insectos dentro del orden de los Himenópteros, en el cual también encontramos a las avispas y a las hormigas. A día de hoy se conocen acerca de 20.000 especies de abejas en todo el mundo, aunque se cree que podría haber muchas más sin clasificar. Su distribución es casi planetaria, pues a excepción de la Antártida se pueden encontrar en todos los continentes del mundo y en casi todos aquellos hábitats que contengan plantas con flores.

Las abejas tienen un gran interés ecológico ya que, al margen de sus distintas formas de vida, prácticamente todas viajan de flor en flor recogiendo néctar y polen para alimentarse ellas mismas y a sus larvas, lo que a su vez propicia el fenómeno de la polinización; así, su actividad contribuye a la biodiversidad floral de la zona.

Ejemplar de Apis mellifera o abeja de la miel (Foto de Leo Oses en Flickr)

Ahora bien, aunque en general compartan el hecho de alimentarse de néctar y polen, no todas las especies de abejas viven de la misma forma.

FORMAS DE VIDA DE LAS ABEJAS

ABEJAS SOLITARIAS

La mayoría de especies de abejas a escala mundial, al contrario de lo que se suele pensar, son solitarias: nacen y se desarrollan solas, se reproducen en un momento muy concreto de su vida al encontrarse grupos de machos y hembras y, finalmente, mueren solas. Algunas viven en grupos, pero en ningún caso cooperan entre ellas.

En las formas solitarias, son las hembras quienes construyen sin ayuda de otras abejas un nido generalmente formado por una o varias celdas separadas por tabiques de diferentes materiales (barro, material vegetal masticado, hojas, etc.); posteriormente, proveen estas celdas con polen y néctar (el alimento perfecto para las larvas) para, finalmente, depositar en ellas los huevos. Estos nidos, a diferencia de las tan conocidas colmenas, suelen ser muy discretos, por lo que rara vez se reconocen a simple vista.

El lugar donde las abejas solitarias construyen sus nidos es muy variable: bajo tierra, en el interior de hojas retorcidas o de caparazones de caracol vacíos o, incluso, dentro de cavidades preestablecidas (artificiales o construidas y abandonadas por otros animales).

Estas abejas no se desarrollan juntas en colmenas formando enjambres ni fabrican miel, los cuales, posiblemente, son los motivos principales por los que gozan de menos fama que la abeja de la miel o Apis mellifera, la cual sí vive en colmenas. La mayoría de estudios sobre abejas se centran en esta especie, dejando en segundo plano el estudio y protección de las formas de vida solitarias, aun siendo éstas las mayores contribuyentes a la polinización debido a su gran número y diversidad; algunas, incluso, son polinizadoras exclusivas de una única especie de planta, revelando una estrecha relación entre ambos organismos.

Existe una gran variedad de abejas solitarias de distinta morfología:

3799308298_ff9fbb1bcc_n7869021238_a811f13aa4_n1) Ejemplar de Andrena sp. (Foto de kliton hysa en Flickr). 
2) Ejemplar de Xylocopa violacea, el abejorro carpintero europeo (Foto de Nora Caracci fotomie2009 a Flickr).
3) Ejemplar de Anthidium sp. (Foto de Rosa Gambóias a Flickr).

Dentro de las abejas solitarias también existen formas parásitas: abejas que se benefician a expensas de otros insectos (e incluso de otras abejas), esto es, los hospedadores, causándoles un daño. Este es el caso del género Nomada sp., cuyas especies depositan los huevos en el interior de los nidos de otras abejas; al eclosionar, las larvas parásitas se alimentan del néctar y el polen del nido que parasitan, dejando a la abeja hospedadora sin recursos. Este tipo de parasitismo en concreto se conoce como cleptoparasitismo (klepto = robar), puesto que las larvas parásitas literalmente roban el alimento de las larvas de la especie hospedadora.

ABEJAS PSEUDOSOCIALES

Dejamos de lado las formas solitarias y, avanzando en complejidad, encontramos las formas pseudosociales: abejas que forman grupos relativamente organizados y jerarquizados pero sin llegar al nivel de formas verdaderamente sociales, como es el caso de Apis mellifera.

Posiblemente, el ejemplo más famoso es el del abejorro (Bombus sp.). Estas abejas forman colonias en las que la o las reinas (hembras fecundadas) son los únicos ejemplares que sobreviven al invierno; el resto, muere debido al frío. Gracias a ellas, las colonias vuelven a reconstruirse a la primavera siguiente.

5979114946_9d491afd84_nEjemplar de Bombus terrestris o abejorro común  (Foto de Le pot-ager "Je suis Charlie" en Flickr).

ABEJAS EUSOCIALES

Finalmente, las abejas más evolucionadas en lo que a complejidad de su estructura social se refiere son las abejas eusociales o verdaderamente sociales. El único caso reconocido hasta la fecha es el de la abeja de la miel o Apis mellifera.

Dado que el objetivo de mi artículo era desmentir el mito de que “todas las abejas forman colonias, construyen colmenas y fabrican miel”, no ahondaré más allá del hecho que estas abejas forman complejas estructuras sociales jerarquizadas (un fenómeno muy raro, también observado en termitas y hormigas) lideradas normalmente por una única reina, construyen grandes colmenas formadas por panales de cera y producen miel, un producto de gran contenido calórico muy apreciado por el ser humano.

Ejemplares de Apis mellifera sobre un panal lleno de miel (Foto de Nicolas Vereecken en Flickr).

Como se ha visto, las abejas solitarias juegan un papel de vital importancia en términos de polinización, por lo que deberían estar mucho más protegidas. En cambio, siguen siendo las abejas de la miel quienes se llevan la mayor parte de la atención debido a los recursos directos que éstas aportan al ser humano.

REFERENCIAS

  • Apuntes y memoria personales de las prácticas académicas del grado en Biología Ambiental realizadas en el curso 2013-2014 en el CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals). Universitat Autònoma de Barcelona.
  • O’toole, C. & Raw A. (1999) Bees of the world. Ed Blandford.
  • Pfiffner L., Müller A. (2014) Wild bees and pollination. Research Institute of Organic Agriculture FiBL (Switzerland).
  • Solitary Bees (Hymenoptera). Royal Entomological Society: http://www.royensoc.co.uk/insect_info/what/solitary_bees.htm
  • Stevens, A. (2010) Predation, Herbivory, and Parasitism. Nature Education Knowledge 3(10):36

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Efectos de las prospecciones sísmicas en la biodiversidad marina

En anteriores entradas hablamos de lo qué eran las prospecciones sísmicas y cómo se realizaban. Con motivo del arranque de las prospecciones sísmicas en Canarias este martes 18 de noviembre en una zona de especial interés para los cetáceos, junto a los múltiples proyectos concedidos y pendientes de aprobar, me veo obligado a hablar de los impactos que acarrea esta actividad. 

INTRODUCCIÓN

Los aparatos más usuales para llevar a cabo las campañas de exploración de hidrocarburos suelen generar niveles de intensidad sonora de 215 – 250 decibelios (dB), con unas frecuencias de entre 10 y 300 hercios (Hz). Por lo tanto, la alta intensidad de los sonidos producidos supone efectos potenciales a nivel físico, fisiológico y de comportamiento.

IMPACTO EN PECES

Los peces tienen la capacidad de oír gracias al oído interno y al sistema de línea lateral (órgano sensorial para detectar movimiento y vibración), de manera que usan las ondas sonoras para marcar su posición en su ambiente y coordinar el movimiento con otros peces. Los peces osteíctios (peces óseos, aquellos que tienen un esqueleto interno constituido principalmente por piezas calcificadas, y muy pocas de cartílago) son especialmente vulnerables debido a la presencia de la vejiga natatoria, un espacio lleno de gas que les ayuda a mantener la flotación neutra.

Los efectos van desde daños físicos severos en la vejiga natatoria y órganos internos (como el oído, causando pérdida auditiva temporal o permanente) o la muerte a poca distancia, a comportamientos de evitación de la zona, posiblemente incluso a varios kilómetros. 

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Diversos estudios señalan que las emisiones acústicas de las prospecciones sísmicas presentan un gran impacto sobre las pesquerías debido al cambio de comportamiento de los peces, lo que supone una mayor dificultad para capturarlos. En las pesquerías del Mar del Norte, se observó una reducción de un 36% para especies demersales (peces que viven cerca del fondo marino), un 54% para las pelágicas (viven en la columna de agua) y un 13% para pequeños pelágicos después de un período de prospecciones sísmicas. Se ha observado también que la reducción es más importante para peces de talla grande (más de 60 cm) que para los de talla pequeña (menos de 60 cm).

IMPACTO EN LOS CETÁCEOS

Se puede considerar a los cetáceos como animales sonoros debido a la gran importancia que éste tiene en ellos para la comunicación (funciones sociales, de localización de presas, navegación y reproductivas). Los dos subórdenes actuales de cetáceos utilizan distintos rangos:

  • Misticetos (cetáceos con barbas): utilizan frecuencias bajas (menos de 300 Hz), las cuales coinciden con los rangos utilizados en las prospecciones.
  • Odontocetos (cetáceos con dientes): utilizan frecuencias medias y altas, incluso ultrasonidos, las cuales coinciden con las frecuencias medias de las prospecciones.

De todas formas, aunque sean más sensibles a unas determinadas frecuencias, esto no evita que otras frecuencias puedan producir daños físicos en órganos auditivos y otros tejidos. La comunidad científica determinó una zona de seguridad de 160 – 180 dB (1 µPa) para los cetáceos. Es decir, por encima de este valor los animales sufren lesiones a nivel fisiológico de forma irreversible.

El impacto de las actividades sísmicas se produce a diferentes niveles: provoca daños físicos y perceptivos, tienen efecto en el comportamiento, efectos crónicos e indirectos. Aquí están más detallados:

Daños cetaceos

Todo esto puede causar la muerte de los cetáceos. De hecho, después de estudios de este tipo, suelen aparecer varados animales muertos en las playas.

IMPACTO EN LOS PINNÍPEDOS

Los otáridos (leones marinos y osos marinos), las morsas y las focas utilizan vocalizaciones de baja frecuencia (como en las prospecciones) para marcar su territorio, comunicarse, aparearse, reproducirse y proteger a sus crías.

Las prospecciones suponen cambios en su comportamiento (reacción de miedo, dejar de alimentarse o alejarse de la zona) y disminución temporal de la capacidad auditiva. A pesar de esto, son pocos los estudios y sería necesario ampliar el conocimiento en este campo.

IMPACTO EN LAS TORTUGAS MARINAS

Las tortugas marinas utilizan y reciben sonidos de baja frecuencia (70 – 750 Hz) para evitar los depredadores y puede que para detectar y regresar a las playas para depositar los huevos.

Las tortugas marinas también sufren los efectos de las prospecciones sísmicas, aunque son necesarios más estudios. En concreto, sus rutas migratorias pueden verse afectadas; pueden llegar a causar daños en los tejidos de los órganos internos, el cráneo y el caparazón; la pérdida temporal de la audición y se observan cambios de comportamiento (aumento de la actividad natatoria, alejamiento de la zona y agitación física). 

IMPACTO EN LOS INVERTEBRADOS

Es poco conocido el efecto que tienen sobre los invertebrados, pero se han registrado daños en cefalópodos (pulpos, calamares, sepias y otros). La necropsia de calamares gigantes aparecidos varados después de realizar prospecciones revelaron lesiones en tejidos internos (manto y órganos internos). Se ha demostrado también que provocan cambios de comportamiento en calamares y sepias: soltar su tinta, cambiar la velocidad de natación y buscar zonas con menos ruido.

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FUENTES DE CONSULTA

Para elaborar esta entrada se han consultado las siguientes fuentes, donde puedes encontrar más información:

  • Aguilar N y Brito A (2002). Cetáceos, pesca y prospecciones petrolíferas en las Islas Canarias. Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna.
  • Ecologistas en acción (2014). Prospecciones. Impactos en el medio marino de los sondeos y exploraciones de la industria de hidrocarburos. Madrid. Este informe se puede descargar en http://ecologistasenaccion.org/article1058.html
  • Hickman et al. (2006). Principios integrales de Zoología. 13ª edición. Madrid: Mc Graw Hill
  • Instituto sindical de trabajo, ambiente y salud (2012). Informe sobre los principales impactos de las prospecciones petrolíferas en el mar.