Arxiu d'etiquetes: Mantis

Algunos insectos y otros artrópodos que no deberías confundir

A través de las redes sociales se comparten con demasiada frecuencia noticias y artículos poco contrastados o sensacionalistas sobre insectos y otros artrópodos. Muchos de estos enlaces dan información poco ajustada y generan confusión entre los usuarios aficionados, llevando a malas identificaciones, a confundir unos organismos con otros y a generar rechazo o alarmismos innecesarios.

En este artículo, te presentamos un pequeño listado de insectos y otros artrópodos que suelen confundirse y te explicamos cómo diferenciarlos. ¡Que no te den gato por liebre!

Arañas VS “Cualquier cosa que se les parezca”

Probablemente las arañas (Orden Araneae) sean de los artrópodos que más inquietudes despiertan por dos motivos: pueden picar y hay muchos organismos que se les parecen. Así pues, es bastante comprensible que la gente tenga dudas de cualquier organismo que presente ocho patas largas y cara de pocos amigos.

Sin embargo, la mayoría de organismos similares a las arañas no son venenosos ni construyen telarañas:

Opiliones: a diferencia de otros arácnidos, los opiliones (Orden Opiliones) carecen de un estrechamiento o cintura que divida su cuerpo en dos partes (prosoma y opistosoma), por lo que a simple vista parecen “una bola con patas”. Además, sólo presentan un par de ojos centrales muy cercanos entre sí. Tampoco presentan glándulas venenosas ni hileras para la síntesis de seda, por lo que no pueden picar ni construir telarañas. Son habituales en lugares húmedos, cuevas y zonas cercanas a riachuelos, así como en cultivos. Suelen confundirse con arañas de la familia Pholcidae por la longitud de sus patas.

Araña de la especie Pholcus phalangioides (Pholcidae) (Imagen de Olaf Leillinger, CC 2.5)
Opilión (Imagen de Dalavich, CC 3.0)

Solífugos: también conocidos como arañas camello, los solífugos (Orden Solifugae) son unos arácnidos tropicales algo particulares, ya que presentan el cuerpo claramente segmentado y unos grandes quelíceros proyectados hacia delante. Sin embargo, y a pesar de la amenazadora apariencia de sus quelíceros, no son venenosos (aunque su mordedura puede ser dolorosa). Tampoco construyen telarañas. Habitan lugares áridos o desérticos; muchos son nocturnos, y los diurnos se mueven activamente en busca de sombras para huir del sol (de ahí su nombre).

Araña camello o solífugo (Imagen de Swen Langel, CC 2.0).

Amblipigios: los amblipigios (Orden Amblypygy) son típicamente tropicales. A pesar de su aparente agresividad, son inofensivos dado que carecen de glándulas venenosas. Sus pedipalpos son grandes, llenos de espinas y acaban en pinza, mientras que el primer par de patas es extremadamente largo, muy fino y articulado. No construyen telarañas y son nocturnos.

Amblipigio (Imagen de José Eugenio Gómez Rodríguez en Flickr, CC 2.0)

Cochinillas de la humedad VS Milpiés

Eres un niño y estás jugando en el campo o un parque y, de repente, bajo una piedra o un tronco húmedo encuentras un pequeño animal con muchas patas y que se hace una bola al tocarlo. Seguro que a más de uno le resulta familiar esta escena.

Bicho bola o cochinilla de la humedad. Las cochinillas pertenecen al suborden Oniscidea, formado por crustáceos terrestres (Orden Isopoda). Su exoesqueleto es rígido, segmentado y calcáreo, y habitan lugares húmedos.

Armadillidium vulgare, Oniscidea (Imagen de Franco Folini, CC 2.5)

Los oniscídeos de la familia Armadillidae, como las cochinillas de la humedad, se confunden fácilmente con los Oniscomorpha, un superorden de milpiés (Subfilo Myriapoda, Clase Diplopoda) de cuerpo corto y de apariencia externa muy similar a los oniscídeos fruto de una evolución convergente. Igual que las cochinillas, también adoptan forma de bola para protegerse.

Glomeris marginata, Oniscomorpha (imagen de Stemonitis, CC 2.5).

Para diferenciarlos, basta con contar las patas que se observan por segmento: si sólo presenta un par (una a cada lado), es una cochinilla; si presenta dos pares (dos a cada lado), es un milpiés.

Abejas y avispas VS Sírfidos

En este artículo tratamos en detalle las diferencias más relevantes entre abejas y avispas (Orden Hymenoptera). En esta ocasión, os presentamos a los sírfidos (Orden Diptera, Suborden Brachycera, Familia Syrphidae), unas moscas que guardan un parecido razonable con estos himenópteros.

La similitud de los sírfidos con abejas, avispas y abejorros constituye un claro ejemplo de mimetismo batesiano, del cual hablamos ampliamente en esta entrada sobre el mimetismo animal.  En este caso, además, su mimetismo va más allá de la coloración, pues algunos imitan el vuelo y el zumbido de estos himenópteros.

Sírfido (Imagen de dominio público, CC0).
Abeja melífera (Imagen de Andy Murray en Flickr, CC 2.0)

Para diferenciarlos, basta con fijarse en los ojos, las antenas y las alas: los sírfidos, como moscas que son, presentan unos ojos muy grandes que ocupan gran parte de la cabeza, unas antenas muy cortas de ocho o menos segmentos (a veces casi inapreciables) y un solo par de alas para volar (el segundo par está reducido formando unos órganos de equilibro diminutos, los halterios), mientras que abejas y avispas presentan unos ojos más reducidos que ocupan sólo los laterales de la cabeza, unas antenas más largas, con diez o más segmentos y dos pares de alas funcionales. Además, las hembras de sírfido no presentan el abdomen terminado en aguijón, así que son inofensivas.

Mariquitas VS Pyrrhocoris apterus

Si buscáis en Internet imágenes de mariquitas, seguro que alguna vez os habéis encontrado con fotografías de este insecto:

Imagen de dominio público (CC0)

Este pequeño insecto es Pyrrhocoris apterus, muy frecuente en el Paleártico (desde Europa hasta China), y citado también en USA, América Central y en la India. Es fácil de observar sobre las malvas (Malva sylvestris), de las cuales ingiere la savia y las semillas, y normalmente aparece en grandes grupos dado su comportamiento gregario (especialmente sus formas inmaduras).

Las mariquitas son escarabajos (Orden Coleoptera) de cuerpo globoso, su alimentación es esencialmente carnívora (pulgones) y pueden volar. Su primer par de alas está endurecido (élitros) formando una especie de caparazón que esconde el segundo par de alas membranoso.

Mariquita de la especie Coccinella septempunctata (Imagen de dominio público, CC0)

En cambio, Pyrrhocoris apterus es una chinche (Orden Heteroptera) de cuerpo deprimido, fitófaga y, al contrario que las mariquitas y otras chinches, no puede volar. Además, no presentan un caparazón endurecido.

Mantis VS Mantíspidos

En esta entrada hablamos ampliamente sobre las mantis (Orden Dyctioptera), las cuales son a primera vista muy similares a este insecto:

Mantispa styriaca (Imagen de Gilles San Martin en Flickr, CC 2.0)

Este insecto pertenece a la familia de los mantíspidos (Orden Neuroptera, Familia Mantispidae), la cual está muy bien representada en países tropicales y subtropicales, y con tan sólo algunas especies conocidas de Europa. Presentan unas patas anteriores raptoras que recuerdan a las de las mantis y con las que sujetan a sus presas, las cuales suelen ser insectos de cuerpo blando.

Los neurópteros, como los mantíspidos, las crisopas o las hormigas león, presentan dos pares de alas de tamaño similar con una venación muy compleja y ramificada. En los mantodeos, en cambio, las primeras son más pequeñas y endurecidas que las segundas, las cuales son grandes y membranosas; además, no presentan una venación tan compleja.

Mantis (Imagen de Shiva shankar, CC 2.0)

Los mantíspidos de los géneros Climaciella y Entanoneura tienen una coloración y un aspecto similar a una avispa, pero son totalmente inofensivos.

Climaciella brunnea (Imagen de Judy Gallagher en Flickr, CC 2.0)

Mosquitos VS Típulas

Seguro que alguna vez has visto una especie de mosquito gigante, de varios centímetros de longitud, y te has asustado pensando en su picadura. Pues bien, no hace falta que te asustes más.

Estos grandes “mosquitos” (Orden Diptera) se conocen como típulas (Familia Tipulidae) y son totalmente inofensivas (y algo torpes). Se distribuyen por todo el mundo y suelen habitar lugares húmedos, como prados y riachuelos. En su forma adulta, se alimentan de néctar o no se alimentan (¡no succionan sangre!), y se dedican exclusivamente a la búsqueda de pareja. Las hembras presentan el abdomen con una terminación que recuerda a un aguijón, hecho que les da un aspecto amenazador; sin embargo, tan sólo se trata del ovopositor con el que realizan la puesta.

Típula (Imagen de Irene Lobato Vila)

Libélulas VS Caballitos del diablo

Ambos grupos pertenecen al Orden Odonata y tienen un aspecto y unos hábitos bastante similares, siendo frecuentes en zonas con aguas estancas o poco móviles.

Unas 2/3 partes de los Odonata son libélulas (suborden Anisoptera), mientras que casi todo el resto son caballitos del diablo (suborden Zygoptera). Una forma rápida y eficaz de diferenciarlos es mediante la observación de sus alas en reposo: en las libélulas, éstas quedan extendidas en posición horizontal con el suelo (no las pliegan), mientras que, en los caballitos del diablo, éstas quedan plegadas en posición vertical.

Por otro lado, los ojos de las libélulas son grandes y se tocan en el vértice de la cabeza, de la cual ocupan una gran superficie, mientras que los de los caballitos del diablo son más pequeños y laterales.

Libélula (Imagen de dominio público, CC0)
Caballito del diablo (Imagen de Xosema, CC 4.0)

.         .         .

Si conoces más insectos u otros artrópodos que generen confusión, ¡no dudes en comentárnoslo!

Referencias

Difusió-castellà

Alguns insectes i altres artròpodes que no hauries de confondre

A través de les xarxes socials es comparteixen amb massa freqüència notícies i articles poc contrastats o sensacionalistes sobre insectes i altres artròpodes. Molts d’aquests enllaços donen informació poc ajustada i generen confusió entre els usuaris aficionats, fet que condueix a males identificacions, a confondre uns organismes amb altres de semblants i a generar rebuig o alarmismes innecessaris.

A continuació, et presentem un petit llistat d’insectes i altres artròpodes fàcils de confondre i t’expliquem com diferenciar-los. Que no et donin gat per llebre!

Aranyes VS “quelcom que se’ls assembli”

Molt probablement, les aranyes (Ordre Araneae) siguin dels artròpodes que més inquietuds desperten per dos motius: piquen i hi ha molts organismes que se’ls semblen. Així doncs, és bastant comprensible que la gent tingui dubtes de qualsevol organisme que presenti vuit potes llargues i cara de pocs amics.

No obstant això, la majoria d’organismes similars a les aranyes no són verinosos ni construeixen teranyines:

Opilions: a diferència d’altres aràcnids, els opiliones (Ordre Opiliones) no presenten un estrenyiment o cintura que divideixi el seu cos en dues parts (prosoma i opistosoma), de manera que a simple vista semblen “una bola amb potes”. A més, només presenten un parell d’ulls centrals molt propers entre si. Tampoc presenten glàndules verinoses ni fileres per a la síntesi de seda, motiu pel qual no piquen ni construeixen teranyines. Són habituals en llocs humits, coves i zones pròximes a rierols, així com en cultius. Se’ls sol confondre amb aranyes de la família Pholcidae per la longitud de les seves potes.

Aranya de l’espècie Pholcus phalangioides (Pholcidae) (Imatge de Olaf Leillinger, CC 2.5)
Opilió (Imatge de Dalavich, CC 3.0)

Solífugs: també coneguts com aranyes camell, els solífugs (Ordre Solifugae) són uns aràcnids tropicals una mica particulars, ja que presenten el cos clarament segmentat i uns grans quelícers projectats cap endavant. Tanmateix, i malgrat l’amenaçadora aparença dels seus quelícers, no són verinosos (encara que la seva mossegada pot ser dolorosa). Tampoc construeixen teranyines. Habiten llocs àrids o desèrtics; molts són nocturns, i els diürns es mouen activament a la recerca d’ombres per fugir del sol (d’aquí el seu nom).

Aranya camell o solífug (Imatge de Swen Langel, CC 2.0).

Amblipigi: els amblipigis (Ordre Amblypygy) són típicament tropicals. Malgrat la seva aparent agressivitat, són inofensius atès que no tenen glàndules verinoses. Els seus pedipalps són grans, plens d’espines i acaben en pinça, mentre que el primer parell de potes és extremadament llarg, molt fi i articulat. No construeixen teranyines i són nocturns.

Amblipigi (Imatge de José Eugenio Gómez Rodríguez a Flickr, CC 2.0)

Porquets de Sant Antoni VS Milpeus

Ets un nen i estàs jugant al camp o un parc i, de sobte, sota una pedra o un tronc humit et pares a mirar un petit animal amb moltes potes i que es fa una bola quan el toques. Segur que a més d’un li resulta familiar aquesta escena.

Probablement es tractés d’un porquet de Sant Antoni. Els porquets de Sant Antoni pertanyen al subordre Oniscidea, format per crustacis terrestres (Ordre Isopoda). El seu exosquelet és rígid, segmentat i calcari, i habiten llocs humits.

Armadillidium vulgare, Oniscidea (Imatge de Franco Folini, CC 2.5)

Els oniscídis de la família Armadillidae, com els porquets, es confonen fàcilment amb els Oniscomorpha, un superordre de milpeus (Subfilo Myriapoda, Classe Diplopoda) de cos curt i d’aparença externa molt similar fruit d’una evolució convergent. De la mateixa manera que els Armadillidae, també es fan una bola per protegir-se.

Glomeris marginata, Oniscomorpha (Imatge de Stemonitis, CC 2.5).

Per diferenciar-los, només cal comptar les potes que tenen a cada segment: si en té un parell (una a cada costat), és un porquet de Sant Antoni; si en presenta dos parells (dos a cada costat), és un milpeus.

Abelles i vespes VS Sírfids

En aquest article vam parlar en detall sobre les diferències més rellevants entre abelles i vespes (Ordre Hymenoptera). En aquesta ocasió, us presentem als sírfids (Ordre Diptera, Subordre Brachycera, Família Syrphidae), unes mosques que guarden una semblança raonable amb aquests himenòpters.

La semblança dels sírfids amb abelles, vespes i borinots constitueix un exemple clar de mimetisme batesià, del qual parlàrem àmpliament en aquesta entrada sobre el mimetisme animal. En aquest cas, a més, el seu mimetisme vas més enllà de la coloració, ja que alguns imiten el vol i el brunzit d’aquests himenòpters.

Sírfid (Imagen de domini públic, CC0).
Abella de la mel (Imatge de Andy Murray a Flickr, CC 2.0)

Per diferenciar-los, només cal fixar-se en els ulls, les antenes i les ales: els sírfids, com mosques que són, presenten uns ulls molt grans que ocupen gran part del cap, unes antenes molt curtes de vuit o menys segments (de vegades gairebé inapreciables) i un sol parell d’ales per volar (el segon parell està reduït formant uns òrgans d’equilibri diminuts, els halteris), mentre que en abelles i vespes, els ulls són més petits i tan sols ocupen els laterals del cap, les antenes són més llargues, amb deu o més segments i presenten dos parells d’ales funcionals. A més a més, les femelles de sírfid no presenten l’abdomen acabat en agulló, així que són inofensives.

Marietes VS Pyrrhocoris apterus

Si busqueu a Internet imatges de marietes, segur que alguna vegada us heu trobat amb fotografies d’aquest insecte:

Imatge de domini públic (CC0)

Aquest petit insecte és Pyrrhocoris apterus, molt freqüent al Paleàrtic (des d’Europa fins a la Xina), i citat també als EUA, Amèrica Central i a l’Índia. És fàcil d’observar sobre les malves (Malva sylvestris), de les quals n’ingereix la saba i les llavors, i normalment apareix en grans grups degut al seu comportament gregari (especialment les seves formes immadures).

Les marietes són escarabats (Ordre Coleoptera) de cos globós, la seva alimentació és essencialment carnívora (pugons) i poden volar. El seu primer parell d’ales està endurit (èlitres) formant una espècie de closca que amaga el segon parell d’ales membranós.

Marieta de l’espècie Coccinella septempunctata (Imatge de domini públic, CC0)

En canvi, Pyrrhocoris apterus és una xinxa (Ordre Heteroptera) de cos deprimit, fitòfaga i, al contrari que les marietes i altres xinxes, no pot volar. D’altra banda, no presenta una closca endurida.

Mantis VS Mantíspids

En aquesta entrada vam parlar àmpliament sobre les mantis (Ordre Dyctioptera), les quals són a primera vista molt similars a aquest insecte:

Mantispa styriaca (Imatge de Gilles San Martin a Flickr, CC 2.0)

Aquest insecte pertany a la família dels mantíspids (Ordre Neuroptera, Família Mantispidae), la qual està molt ben representada en països tropicals i subtropicals, i amb tan sols algunes espècies conegudes d’Europa. Presenten unes potes anteriors raptores que recorden a les de les mantis i amb les que subjecten les preses, les quals solen ser insectes de cos tou.

Els neuròpters, com els mantíspids, les crisopes o les formigues lleó, presenten dos parells d’ales de mida similar amb una venació molt complexa i ramificada. En els mantodeus, en canvi, les primeres són més petites i endurides que les segones, les quals són grans i membranoses; a més, no presenten una venació tan complexa.

Mantis (Imatge de Shiva shankar, CC 2.0)

Els mantíspids dels gèneres Climaciella i Entanoneura tenen una coloració i un aspecte similar a una vespa, però són totalment inofensius.

Climaciella brunnea (Imatge de Judy Gallagher a Flickr, CC 2.0)

Mosquits VS Típules

De ben segur que alguna vegada has vist una mena de mosquit gegant, de diversos centímetres de longitud, i t’has espantat pensant en la seva picada. Doncs bé, no cal que t’espantis més.

Aquests grans “mosquits” (Ordre Diptera) reben el nom de típules (Família Tipulidae) i són totalment inofensives (i una mica maldestres). Es distribueixen per tot el món i solen habitar llocs humits, com prats i rierols. En la seva forma adulta, s’alimenten de nèctar o no s’alimenten (no succionen sang!) i es dediquen exclusivament a la recerca de parella. Les femelles presenten l’abdomen amb una terminació que recorda un fibló, fet que els dóna un aspecte amenaçador; tanmateix, tan sols es tracta de l’ovopositor amb el que realitzen la posta.

Típula (Imatge de Irene Lobato Vila)

Libèl·lules VS Cavallets del diable

Ambdós dos grups pertanyen a l’Ordre Odonata i tenen un aspecte i uns hàbits força similars, sent freqüents en zones amb aigües estancades o poc mòbils.

Unes 2/3 parts dels Odonata són libèl·lules, també conegudes com espiadimonis (subordre Anisoptera), mentre que quasi tota la resta són cavallets del diable (subordre Zygoptera). Una manera ràpida i eficaç de diferenciar-los és mitjançant l’observació de les seves ales en repòs: a les libèl·lules, aquestes queden esteses en posició horitzontal (no les pleguen), mentre que en els cavallets del diable aquestes queden plegades en posició vertical.

D’altra banda, els ulls de les libèl·lules són grans i es toquen en el vèrtex del cap, del que n’ocupen una gran superfície, mentre que els dels cavallets del diable són més petits i laterals.

Libèl·lula o espiadimonis (Imatge de domini públic, CC0)
Cavallet del diable (Imatge de Xosema, CC 4.0)

.         .         .

Si coneixes més insectes o altres artròpodes que generin confusió, no dubtis en comentar-nos-ho!

Referències

 

Praying mantids: the queens of mimicry

Praying mantids (more commonly known as mantises) have been beloved and feared by different cultures throughout history. They are agile, strong and specially inconspicuous insects: their great ability to mimic different elements that surrounds them and camouflage both in color and shape with the environment make them beautiful and terrifying insects at the same time… for other insects.

Throughout this article, you will learn more about the origin, ecology and also about some interesting curiosities that make this one of the most loved group of insects among entomologists worldwide.

Introduction: Origin

The term “praying mantis” is frequently used to talk about insects that belong to Mantodea order, which has about 2300 described species worldwide nowadays. This name was given them because of the pose their raptorial forelegs adopt when being relaxed: both gathered and close to the body in an angle that resembles arms in a praying pose. On the other hand, the term mantis derives from the ancient Greek term mántis = “prophet or diviner”.

Mantis europea (Mantia religiosa) (Foto de Katja Schulz, CC).
Mantis europea (Praying mantis) (Picture by Katja Schulz on Flickr, CC).

Most people tend to use the term “praying mantis” to talk about any species of mantises, but the truth is that “praying mantis” is the name of a unique species (Mantis is the name of a genus inside the Mantodea order), so the properly common name for these organisms would be “mantids” or just “mantodea”.

The first fossil remains of Mantodea insects date from more than 135Ma (Baissa, Siberia). They would be closely related to termites (Isoptera order) and cockroaches (Blattodea order) according to the great similarities found on their female reproductive systems, and less closely related to grasshoppers and crickets (Orthoptera order). They are usually confused with stick insects (Phasmatodea order) and especially with mantidflies or mantispids (Mantispidae, Neuroptera order), which have raptorial forelegs like mantids.

Insecto palo (Phasmatodea) (Foto de David Panevin en Flickr, CC).
Stick insect (Phasmatodea) (Picture by David Panevin on Flickr, CC).
Mantidfly (Picture by Ken-Ichi Ueda on Flickr, CC).

How do we recognize them? 

Despite of the existence of differences between different species, all mantids share the traits that follow:

  • Elongated body (10-200mm).
  • A pair of claws or raptorial forelegs with one or two rows of spines along the femur and the tibia. The spines point to different directions, so that they fit together when the claws are closed. Thus, the preys that mantids hunt will face lots of difficulties to run away. This process of catching a prey is done at high speeds, so it’s quite impossible to see it at first sight.
Patas anteriores de un mantodeo (podemos observar las espinas en el fémur y la tibia) (Imagen de dominio público).
Mantodea forelegs (here we can see the rows of spines we mentioned above) (Public domain).
  • Generally, they have two pair of wings, although some species are wingless or have suffered a reduction of their wings. Most of species of mantids have winged males, while females tend to develop reduced wings or even being wingless. Despite of these differences, it’s hard to differentiate between male and female mantids (we must count the number of body segments).
  • Forewings are lightly hardened to protect membranous hindwings which they use to fly. Mantidflies (which we talked about on previous sections) can be distinguished from mantids because they don’t perform a process of hardening of their forewings.
Blepharopsis mendica (Imagen de dominio público).
Scheme of an specimen of Blepharopsis mendica or thistle mantis (Fam.Empusidae), which has both hardened forewings and membranous hindwings unfolded (Public domain).
  • Mobile and triangular head that stands over an elongated thorax that reminds a neck. This neck allows mantids rotate their head 180º (this is a unique phenomenon among insects), which is essential for them to sense their environment.
  • Big complex eyes capable to perceive colors and three ocelli or simple spots in the middle of their head forming a triangle. Ocelli are simple eyes formed by only one lens that are only capable to detect changes in light intensity. They usually appear in groups of three making a triangle in the frontal part of the head of many insects, and almost always located between the complex eyes.
Cabeza de un mantodeo,con sus ojos compuestos laterales y su triángulo ocelar en el centro (Foto de David Panevin en Flickr).
Head of an specimen of Mantis religiosa. We can appreciate the complex eyes and the three ocelli in the middle of the forehead (Picture by David Panevin on Flickr).
  • Filamentous or filiform antennae. 

How do they live?

Ecology of the group

Having an elongated body and a pair of raptorial forelegs responds to a predatory style of life: mantids remain immobile and in silence waiting their preys over different vegetable element of their environment (such as leafs, flowers, branches, etc.); it is because of that that some species of mantids have evolved in color and shape to resemble or mimic elements of their environment, which allows them to be unnoticed to preys and potential predators (we’ll talk about this issue in the last sections).

Mantids are generalist carnivorous, so they feed on a great variety of insects that they stalk and hunt at high speeds. Sometimes, it has also been observed a cannibalism behavior among specimens of the same species (or even different species).

In this video, you can watch a mantid hunting a prey. It’s very fast!

Although they can be found around the world, the major proportion of species of this order is located in tropics and in temperate emplacements. They are rarely found in cold environments or in permanent frosted places (they’re absent in Antarctica).

Life cycle

The mating process of these insects is direct, that is, a true copulation where the male has to introduce the sperm directly inside the female body.

All of us have listened about females mantids eating their mates during mating as a type of radical cannibalism. However, entomologists have recently put this into context, so it’s not a phenomenon as usual as we may think: even when it’s a true fact, most of the times this canibalism has been observed in the laboratory and not in the wild. Recent studies consider this phenomenon is a natural response of females that face difficulties that can put in danger their offspring, such as lack of resources or other types of stress sources.

After mating, the female produces a softy ootheca (a capsule with a lot of eggs) with hundreds of eggs. Oothecas have a great water content that avoid eggs being dehydrated, so they are protected from environmental dryness. Later, the ootheca hardens and turns into some kind of shell. A month later, youth mantids (also known as nymphs) hatch and grow until they reach the adult winged phase (hemimetabolous development). If you want to know more about this type of development, take a look at my previous article: “Why do insects metamorphose?”.

Ooteca de una mantis (Foto de John Tann en Flickr, CC).
Ootheca (Picture by John Tann on Flickr, CC).

Diversity and mimicry

Mantids form a very diverse group of insects. There have been registered about 430 genus and 2300 species more or less in a total of 15 families. Of these 15 families, Mantidae is the one that includes the greatest number of species (inside of which we find the species Mantis religiosa). One of the most representative families of mantids in the Mediterranean region is Empusidae, whose major representative is Empusa pennata (or conehead mantis), an species exclusively located in the western Mediterranean. Empusa pennata has a similar morphology to Mantis religiosa, but they sometimes differ in size.

Ejemplar de Empusa pennata (Foto de Guilles San Martin en Flickr, CC).
Specimen of Empusa pennata (Picture by Guilles San Martin on Flickr, CC).

Almost all mantids, regardless of the family they belong to, show a cryptic coloring body that allow them to being unnoticed by other organisms, both preys and predators.

El color verde de Mantis religiosa le permite camuflarse entre las hojas (Fuente: pixabay.com, dominio público).
The color of the body of this Mantis religiosa allows it to camouflages among leaves (Source: pixabay.com, public domain).

Some species of mantids resemble a lot to different elements of their environment because they have suffered great modifications along their evolutionary history; thus, they become able to mimic elements of their environment. This is the case of the orchid mantis (Hymenopus coronatus, fam. Hymenopodidade), a species located in rainforests of Malasia, Indonesia and Sumatra whose color and shape reminds of orchids. They always remain over orchids to stalk their preys.

Mantis orquídea (Hymenopus coronatus) (Foto de Frupus en Flickr, CC).
Orchid mantis (Hymenopus coronatus) (Picture by Frupus on Flickr, CC).

Another stunning case: the ghost mantis (Phyllocrania paradoxa, fam. Hymenopodidae), whose shape reminds of decayed leaves (these mantids tend to stand over dead leaves). Or Deroplatys truncata (fam. Mantidae), which resembles a leaf.

Mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) (Foto de Steve Smith en Flickr, CC).
Ghost mantis (Phyllocrania paradoxa) (Picture by Steve Smith on Flickr, CC).
Deroplatys truncata (Picture by Bernard DUPONT on Flickr, CC).

Moreover, a lot of species possess colored expansions or decorative elements they unfold as warning signs or for looking bigger when they face predators or other mantids.

Mantis diabólica (Idolomantis diabolica) en posición defensiva (Fuente: photo.net, foto de Igor Siwanowicz).
Devil’s flower mantis (Idolomantis diabolica) in a defensive pose (Source: photo.net, Picture by Igor Siwanowicz).

Myths and curiosities

Since ancient times, the mantids have undergone multiple symbolisms. From the literature, history to religion and even martial arts, mantids have had different leading roles.

Pose de la "mantis" de kung fu (Fuente: chinawhisper.com).
Mantis pose from kung fu (Source: chinawhisper.com).

One of the first historical references of mantis through history is recorded in the ancient Chinese dictionary called Erya (300bC), where mantids are described as symbols of courage and intrepidness. Later, many authors would talk about mantids in their works, both from a scientific point of view, as poetic and philosophic.

On the other hand, religion and mythology would have their contribution too. The Southern African indigenous mythology refers to mantids as deities in Khoi and San traditional myths. In fact, the term to denominate the mantids in Afrikáans is Hottentotsgod, which means “a god of Khoi“. On the other hand, ancient Greeks saw them as diviners or prophets with supernatural powers and also with the ability to show lost travelers the way back home. Even in ancient Egypt there existed a minor deity with mantis shape that assisted in the function of guide the deaths to the other world.

Nowadays, mantids are one of the most commercialized insects as pets. Moreover, due its hunting abilities they have been sometimes used in biological pest control.

La mants europea (Mantis religiosa) ha sido introducida en distintas partes del mundo como agente de control biológico. La república isleña de Dominica lanzó estas estampas en 1988.
The european mantis (Mantis religiosa) have been introduced in different regions worldwide as an agent in biological pest control. The republican island of Dominica sold these seals in 1988.

REFERENCES

Main picture from veoverde.com.

Difusió-anglès

Mantis: las reinas del mimetismo

Amadas y temidas por diferentes culturas a lo largo de la historia, las mantis no dejan indiferente a nadie que se cruce en su camino. Son insectos ágiles, fuertes y, sobre todo, muy discretos: su enorme capacidad mimética y de camuflaje con el entorno, tanto en color como en forma, las convierte en seres bellos y terribles al mismo tiempo… para otros insectos.

Descubre más acerca de su origen, cómo viven, así como algunas de las curiosidades que hacen de éstos organismos unos de los insectos más apreciados por los amantes de la entomología.

Introducción: Origen

El término “mantis religiosa” se usa vulgarmente para denominar a los insectos pertenecientes al orden Mantodea, grupo que incluye 2300 especies descritas en todo el mundo. El nombre de estos organismos (“mantis religiosa”) se les otorgó por la forma cómo éstos disponen las patas anteriores raptoriales durante el reposo: pegadas al cuerpo una al lado de la otra en un ángulo que recuerda a unos brazos en posición de plegaria. Por otro lado, el término mantis procede del griego mántis = “profeta o adivino”.

Mantis europea (Mantia religiosa) (Foto de Katja Schulz, CC).
Mantis europea (Mantis religiosa) (Foto de Katja Schulz en Flickr, CC).

Es importante destacar que el nombre “mantis religiosa” alude a una única especie (“mantis” es el nombre de un género dentro del orden Mantodea), por lo que en lugar de hablar de “mantis” deberíamos referirnos a estos insectos como “mantodeos”.

Los primeros registros fósiles de mantodeos datan de hace más de 135MA (Baissa, Siberia). Se cree que estarían emparentados con las termitas (Isópteros) y las cucarachas (orden Blattodea) debido, sobre todo, a las semejanzas en el sistema reproductivo de las hembras y, más lejanamente, con los saltamontes y los grillos (orden Orthoptera), grupos con los que se emparejaron durante mucho tiempo formando un único orden. Se les confunde con frecuencia con los insectos palo (Phasmatodea) u otros insectos con patas anteriores raptoriales como los mantíspidos (Mantispidae, orden Neuróptera).

Insecto palo (Phasmatodea) (Foto de David Panevin en Flickr, CC).
Insecto palo (Phasmatodea) (Foto de David Panevin en Flickr, CC).
Mantíspido (Foto de Ken-Ichi Ueda en Flickr, CC).

¿Cómo los reconocemos?

Al margen de diferencias específicas, todos los mantodeos comparten las siguientes características:

  • Cuerpo elongado (10-200mm).
  • Par de patas anteriores de tipo raptorial con una o dos hileras de espinas a lo largo del fémur y la tibia. Estas espinas se orientan en un sentido en el fémur y en el sentido contrario en la tibia y encajan entre sí, de manera al atrapar una presa ésta queda inmovilizada, evitando así que pueda escapar. Al mismo tiempo, las espinas se clavan en el cuerpo de la presa. El movimiento de estas garras es tan rápido que es difícil de apreciar a simple vista.
Patas anteriores de un mantodeo (podemos observar las espinas en el fémur y la tibia) (Imagen de dominio público).
Patas anteriores de un mantodeo (podemos observar las espinas en el fémur y la tibia) (Imagen de dominio público).
  • Por lo general, presentan dos pares de alas, aunque en algunas especies éstas han quedado reducidas o han desaparecido. Los machos de la mayoría de especies presentan alas, mientras que en las hembras éstas tienden a estar reducidas o a ser inexistentes. Al margen de estas diferencias, es bastante difícil diferenciar entre machos y hembras (deben mirarse, sobre todo, el número de segmentos de su cuerpo).
  • Alas anteriores ligeramente endurecidas para proteger las alas posteriores membranosas, es decir, las que usan para volar. Los mantíspidos (comentados en el apartado anterior) se diferencian de los mantodeos porque no presentan este endurecimiento de las alas anteriores.
Blepharopsis mendica (Imagen de dominio público).
Esquema de Blepharopsis mendica o diablillo de las flores (Fam. Empusidae) con sus alas anteriores más endurecidas y posteriores membranosas desplegadas (Imagen de dominio público).
  • Cabeza triangular de gran movilidad situada sobre un largo tórax similar a un cuello, lo que les permite girarla hasta 180º (único entre los insectos, puesto que la cabeza está muy fija al resto del cuerpo). Esto les otorga mayor capacidad para percibir su entorno.
  • Ojos complejos muy grandes capaces de distinguir colores que flanquean un triángulo ocelar muy marcado. Los ocelos son pequeños ojos simples formados por una única lente, los cuales tan sólo detectan cambios en la intensidad lumínica. En muchos insectos, los ocelos se presentan en grupos de tres formando un triángulo en la parte de la “frente” entre los ojos compuestos, el triángulo ocelar. Los mantodeos poseen tanto ojos altamente desarrollados como pequeños ocelos, mejorando así su percepción del medio.
Cabeza de un mantodeo,con sus ojos compuestos laterales y su triángulo ocelar en el centro (Foto de David Panevin en Flickr).
Cabeza de Mantis religiosa, con sus ojos complejos laterales y su triángulo ocelar en el centro (Foto de David Panevin en Flickr).
  • Antenas filamentosas (filiformes) entre cortas y largas.

¿Cómo viven estos insectos?

Ecología del grupo

El cuerpo alargado y las patas en forma de garra de los mantodeos responden a un estilo de vida cazador: permanecen inmóviles sobre diferentes elementos vegetales (hojas, flores, ramas, etc.) a la espera de presas que puedan atrapar; es por esto que muchas especies han adoptado, a lo largo de la evolución, formas y colores que mimetizan elementos de su entorno o que los camuflan en el medio (veremos más sobre este aspecto en los últimos apartados).

Los mantodeos son carnívoros generalistas, por lo que se alimentan de una gran variedad de insectos a los cuales acechan y cazan a una velocidad impresionante. En condiciones concretas, se han observado casos de canibalismo entre miembros de una misma especie (o entre distintos mantodeos).

En este vídeo, podréis apreciar la agilidad con la que cazan estos insectos:

Aunque pueden encontrarse virtualmente en todo el mundo, el mayor grosor de especies se localiza en zonas tropicales y temperadas. Rara vez se las verá en zonas frías o en ambientes permanentemente congelados (son inexistentes en la Antártida).

Ciclo de vida

El proceso de apareamiento de los mantodeos es directo, por lo que tiene lugar una cópula en la cual el macho debe aproximarse y transmitir su esperma directamente al interior del cuerpo de la hembra.

Es de conocimiento popular que las hembras de los mantodeos se comen a los machos durante o tras la cópula. Aún así, los entomólogos han tratado de matizar este fenómeno: si bien es cierto que éste comportamiento existe, la mayoría de veces se ha observado en condiciones artificiales en el laboratorio y no en libertad. Estudios recientes consideran que la tendencia de la hembra a comerse al macho se daría sobre todo en situaciones de escasez de recursos (u otras fuentes de estrés) en las que la hembra viera comprometida la viabilidad de su descendencia.

Tras la cópula, la hembra libera al medio una ooteca espumosa (cápsula de huevos), la cual puede incluir centenares de huevos. Las ootecas tienen un enorme contenido hídrico, por lo que los huevos quedan protegidos ante la sequedad ambiental. Tras la puesta, la ooteca se endurece y actúa a modo de cáscara. Pasado un mes, nacen los juveniles o ninfas que crecen poco a poco hasta alcanzar la fase adulta alada (desarrollo hemimetábolo). Para saber más sobre este tipo de desarrollo, puedes leer mi artículo del mes pasado: “¿Por qué los insectos realizan la metamorfosis?.

Ooteca de una mantis (Foto de John Tann en Flickr, CC).
Ooteca de una mantis (Foto de John Tann en Flickr, CC).

Diversidad y mimetismo

Los mantodeos constituyen un grupo muy diverso de insectos. A día de hoy, se han registrado alrededor de 430 géneros y hasta 2300 especies en un total de unas 15 familias. De estas 15 familias, la que alberga un mayor número de especies y se halla más extendida alrededor del mundo es Mantidae (en la cual encontramos a la famosa Mantis religiosa). Una familia muy representativa en el Mediterráneo es Empusidae, siendo su mayor representante en esta zona Empusa pennata (o mantis palo), una mantis exclusiva del Mediterráneo occidental; morfológicamente es similar a Mantis religiosa, pero su tamaño suele ser mayor.

Ejemplar de Empusa pennata (Foto de Guilles San Martin en Flickr, CC).
Ejemplar de Empusa pennata (Foto de Guilles San Martin en Flickr, CC).

Prácticamente todos los mantodeos, independientemente de la familia a la que pertenezcan, poseen una coloración críptica que les permite pasar desapercibidos al resto de organismos, tanto presas como potenciales depredadores. Así pues, se camuflan tanto para cazar como para evitar ser cazados.

El color verde de Mantis religiosa le permite camuflarse entre las hojas (Fuente: pixabay.com, dominio público).
El color verde de Mantis religiosa le permite camuflarse entre las hojas (Fuente: pixabay.com, dominio público).

El grado de similitud con algunos elementos del medio es a veces tan grande en algunas especies debido a que éstas han modificado su morfología a lo largo de la evolución; así, el insecto logra mimetizar elementos de su entorno. Este es el caso de la mantis orquídea (Hymenopus coronatus, fam. Hymenopodidade), localizada en las selvas de Malasia, Indonesia y Sumatra, cuya forma y coloración recuerda al de las orquídeas, flores sobre las que reposa y pasa las horas acechando a sus presas.

Mantis orquídea (Hymenopus coronatus) (Foto de Frupus en Flickr, CC).
Mantis orquídea (Hymenopus coronatus) (Foto de Frupus en Flickr, CC).

Otro caso sorprendente de mimetismo es el de la mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa, fam. Hymenopodidae) cuyo aspecto recuerda al de unas hojas marchitas (elementos sobre los que se mantiene inmóvil siendo muy difícil de localizar). O el de la mantis Deroplatys truncata (fam. Mantidae), con forma de hoja.

Mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) (Foto de Steve Smith en Flickr, CC).
Mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) (Foto de Steve Smith en Flickr, CC).
Deroplatys truncata (Foto de Bernard DUPONT en Flickr, CC).

Al mismo tiempo, muchas especies disponen de alas o elementos decorativos de colores llamativos que despliegan como señales de alerta y para aparentar un mayor tamaño con el fin de disuadir a posibles depredadores.

Mantis diabólica (Idolomantis diabolica) en posición defensiva (Fuente: photo.net, foto de Igor Siwanowicz).
Mantis diabólica (Idolomantis diabolica) en posición defensiva (Fuente: photo.net, foto de Igor Siwanowicz).

Curiosidades y mitos

Desde tiempos antiguos, las mantis han sido objeto de múltiples simbolismos. Desde la literatura, la historia hasta la religión, e incluso las artes marciales, las mantis han tenido su papel protagonista.

Pose de la "mantis" de kung fu (Fuente: chinawhisper.com).
Pose de la “mantis” de kung fu (Fuente: chinawhisper.com).

Una de las primeras referencias históricas de las mantis se encuentra en el antiguo diccionario chino Erya (300ac), donde se las describe como símbolos del coraje y la intrepidez. Más tarde, numerosos autores hablarían de ellas en sus obras, tanto desde un punto de vista científico, como poético o filosófico.

La religión y la mitología no se quedarían al margen. La mitología indígena de Sudáfrica trata a las mantis como dioses en las prácticas y rituales Khoi y San; de hecho, el término para denominar a las mantis en Afrikáans es Hottentotsgod, que literalmente significa “un dios de los Khoi”, lo que se debe a la forma como tienen dispuestas las patas anteriores. Por otro lado, los griegos las veían como adivinos o profetas con poderes sobrenaturales y con la habilidad para mostrar el camino de vuelta a casa a los viajeros perdidos. En Egipto, una deidad menor con forma de mantis asistía en la función de guiar a los muertos.

A día de hoy, las mantis son uno de los insectos que más se crían como mascotas. Además, debido a sus habilidades para cazar se ha tratado de usarlas para el control biológico de plagas.

La mants europea (Mantis religiosa) ha sido introducida en distintas partes del mundo como agente de control biológico. La república isleña de Dominica lanzó estas estampas en 1988.
La mantis europea (Mantis religiosa) ha sido introducida en distintas partes del mundo como agente de control biológico. La república isleña de Dominica lanzó estas estampas en 1988.

REFERENCIAS

Imagen de portada extraída de veoverde.com.

Difusió-castellà

Mantis: les reines del mimetisme

Estimades i temudes per diferents cultures al llarg de la història, les mantis no deixen indiferent a ningú que es creui al seu camí. Són insectes àgils, forts i, sobretot, molt discrets: la seva enorme capacitat mimètica i de camuflatge amb l’entorn, tant en forma com en color, els converteix en éssers bells i terribles al mateix temps…per la resta d’insectes.

Descobreix més sobre el seu origen, com viuen, així com algunes de les curiositats que fan d’aquests organismes uns dels insectes més preuats pels amants de l’entomologia.

Introducció: Origen

El terme “mantis religiosa” s’usa vulgarment per referir-se als insectes pertanyents a l’ordre Mantodea, grup que inclou al volant de 2300 espècies descrites arreu del món. El nom d’aquests organismes se’ls atorgà per la forma com aquests col·loquen les potes anteriors en situació de repòs: enganxades al cos una al costat de l’altra en un angle que recorda al d’uns braços en posició de pregària. D’altra banda, el terme mantis prové del grec mántis = “profeta o adiví”.

Mantis europea (Mantia religiosa) (Foto de Katja Schulz, CC).
Mantis europea (Mantis religiosa) (Foto de Katja Schulz a Flickr, CC).

És important destacar que el nom “mantis religiosa” al·ludeix a una única espècie (“mantis és el nom d’un gènere dins l’ordre Mantodea), motiu pel qual en comptes de parlar de “mantis” hauríem de referir-nos a aquests insectes com a “mantodeus”.

Els primers registres fòssils de mantodeus estan datats de més de 135MA (Baissa, Siberia). Es creu que estarien emparentats amb els tèrmits (Isoptera) i les paneroles (Blattodea) degut, sobretot, a les semblances dels seus sistemes reproductors femenins, i de forma més llunyana als saltamartins i als grills (Orthoptera), grups amb què varen emparentar-se durant molt de temps formant un únic ordre. Se’ls confon sovint amb els insectes pal (Phasmatodea) i amb altres insectes amb potes anteriors de tipus raptor com els mantípids (Mantispidae, ordre Neuroptera).

Insecto palo (Phasmatodea) (Foto de David Panevin en Flickr, CC).
Insecte pal (Phasmatodea) (Foto de David Panevin a Flickr, CC).
Mantíspid (Foto de Ken-Ichi Ueda a Flickr, CC).

Com els reconeixem?

Al marge de diferències específiques, tots els mantodeus comparteixen les següents característiques:

  • Cos allargat (10-200mm).
  • Parell de potes de tipus raptor amb una o dues fileres d’espines al llarg del fèmur i la tíbia. Aquestes espines es troben orientades cap a un sentit en el fèmur i en el sentit contrari en la tíbia i encaixen entre sí, de manera que quan atrapen una presa aquesta queda immobilitzada. Alhora, les espines es claven al cos de la presa. El moviment d’aquestes urpes és tan ràpid que sol ser difícil de veure’l a simple vista.
Patas anteriores de un mantodeo (podemos observar las espinas en el fémur y la tibia) (Imagen de dominio público).
Potes anteriors d’un mantodeu (podem observar les espines al fèmur i la tíbia) (Imatge de domini públic).
  • Generalment presenten un parell d’ales, encara que en algunes espècies aquestes han quedat reduïdes o han desaparegut. Els mascles de la majoria d’espècies presenten ales, mentre que a les femelles aquestes tendeixen a trobar-se reduïdes o a ser inexistents. Al marge d’aquestes diferències, resulta força difícil diferenciar entre mascles i femelles (molts cops s’han de mirar el número de segments que presenta el cos per distingir-los).
  • Alas anteriors lleugerament endurides per tal de protegir les ales posteriors membranosas, és a dir, les que fan servir per volar. Els mantíspids (comentats anteriorment), no presenten aquest enduriment de les ales anteriors.
Blepharopsis mendica (Imagen de dominio público).
Esquema de Blepharopsis mendica (Fam. Empusidae) amb les seves ales ales anteriors endurides i posteriors membranoses desplegades (Imatge de domini públic).
  • Cap triangular de gran mobilitat situat sobre un llarg tòrax similar a un coll, fet que els permet girar-la fins a 180º (únic entre els insectes, atès que el cap sol ser un element que tendeix a estar fix a la resta del cos). Aquest tret els atorga una major capacitat per a percebre el seu entorn.
  • Ulls compostos molt grans amb capacitat per a distingir colors que flanquegen un triangle ocel·lar molt marcat. Els ocels son petits ulls simples formats per una sola lent, els quals només detecten canvis en la intensitat lumínica. En molts insectes, els ocels formen grups de tres dibuixant un triangle a la part del “front” entre els ulls compostos, el triangle ocel·lar. Els mantodeus posseeixen tant ulls molt desenvolupats com petits ocels, fet que millora la seva percepció del medi.
Cabeza de un mantodeo,con sus ojos compuestos laterales y su triángulo ocelar en el centro (Foto de David Panevin en Flickr).
Cap de Mantis religiosa, amb els seus ulls compostos laterlas i el triangle ocel·lar al centre (Foto de David Panevin a Flickr).
  • Antenes filamentoses (filiformes) entre curtes i llargues.

Com viuen aquests insectes?

Ecologia del grup

El cos allargat i les potes en forma d’urpes dels mantodeus responen a un estil de vida caçador: romanen immòbils sobre diferents elements vegetals (fulles, flors, branques…) esperant que aparegui alguna presa; és per això que moltes espècies han desenvolupat, al llarg del seu procés evolutiu, formes i colors que mimetitzen elements del seu entorn o bé que els camuflen al seu medi (veurem més sobre aquest tema als darrers apartats de l’article).

Els mantodeus són carnívors generalistes, de manera que s’alimenten d’una gran varietat d’insectes als quals guaiten i cacen a una velocitat impressionant. En condicions concretes, s’han observat casos de canibalisme entre membres d’una mateixa espècie (o d’altres mantodeus).

En aquest vídeo, podreu apreciar l’agilitat amb què cacen aquests insectes!:

Encara que virtualment es localitzen arreu del món, la majoria d’espècies es situa a les zones tropicals i temperades. Rara vegada se les trobarà a zones fredes o a ambients permanentment congelats (són inexistents a l’Antàrtica).

Cicle de vida

Els procés d’aparellament dels mantodeus és directe, de manera que té lloc una còpula en la qual el mascle ha d’aproximar-se a la femella i transmetre el seu esperma directament a l’interior del seu cos.

És de coneixement popular que les femelles dels mantodeus es mengen els mascles durant o després de la còpula. Però els entomòlegs han volgut matissar aquest fenomen: si bé és cert que aquest comportament existeix, la majoria de cops s’ha observat en condicions artificials al laboratori i no pas en llibertat. Estudis recents consideren que la tendència de la femella a menjar-se al mascle tindria lloc sobretot en situacions d’escassetat de recursos (o envers altres fonts d’estrès) en les quals la femella veiés compromesa la viabilitat de la seva descendència.

Després de copular, la femella allibera al medi una ooteca escumosa (càpsula d’ous), la qual pot incloure fins a centenars d’ous. Les ooteques tenen un enorme contingut hídric, de manera que els ous resten protegits davant la sequedat ambiental. Un cop realitzada la posta, aquesta ooteca s’endureix i actua com si fos una coscla. Passat un mes, neixen els juvenils o nimfes que creixen a poc a poc fins a assolir la fase adulta alada (desenvolupament hemimetàbol). Per saber més sobre aquest tipus de desenvolupament, pots llegir el meu article del mes passat: “Per què els insectes realitzen la metamorfosi?”.

Ooteca de una mantis (Foto de John Tann en Flickr, CC).
Ooteca d’una mantis (Foto de John Tann a Flickr, CC).

Diversitat i mimetisme

Els mantodeus consitueixen un grup molt divers d’insectes. A dia d’avui, se n’han registrat fins a 430 gèneres i unes 2300 espècies dins d’un total d’unes 15 famílies. D’aquestes 15 famílies, la que inclou un major número d’espècies i que es troba alhora més estesa arreu del món és Mantidae (dins la qual trobem la famosa Mantis religiosa). Una família molt representativa del Mediterrani és Empusidae, essent la seva major representant l’espècie Empusa pennata (o mantis pal), una mantis exclusiva del Mediterrani occidental; morfològicament parlant és similar a Mantis religiosa, però la seva mida sol ser major.

Ejemplar de Empusa pennata (Foto de Guilles San Martin en Flickr, CC).
Exemplar de Empusa pennata o mantis pal (Foto de Guilles San Martin a Flickr, CC).

Pràcticament tots els mantodeus, independentment de la família a la qual pertanyin, presenten una coloració críptica que els permet passar desapercebuts a la resta d’organismes, ja siguin preses o potencials depredadors. Així doncs, es camuflen tant per caçar com per evitar ésser caçats.

El color verde de Mantis religiosa le permite camuflarse entre las hojas (Fuente: pixabay.com, dominio público).
El color verd de Mantis religiosa li permet camuflar-se entre les fulles (Font: pixabay.com, domini públic).

El grau de similitud respecte alguns elements del medi és a vegades tan gran en algunes espècies degut a què aquestes han modificat la seva morfologia al llarg de l’evolució; d’aquesta manera, l’insecte aconsegueix imitar diferents elements del seu entorn. Aquest és el cas de la mantis orquídia (Hymenopus coronatus, fam. Hymenopodidade), localitzada a les selves de Malàisia, Indonèsia i Sumatra, la forma i coloració de la qual recorda a les de les orquídies, flors sobre les quals roman immòbil durant hores esperant les seves preses.

Mantis orquídea (Hymenopus coronatus) (Foto de Frupus en Flickr, CC).
Mantis orquídia (Hymenopus coronatus) (Foto de Frupus a Flickr, CC).

Un altre cas sorprenent és el de la mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa, fam. Hymenopodidae), l’aspecte de la qual recorda al d’unes fulles pansides (elements sobre els que resta quieta, essent molt difícil de localitzar). O el de la mantis Deroplatys truncata (fam. Mantidae), amb forma de fulla.

Mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) (Foto de Steve Smith en Flickr, CC).
Mantis fantasma (Phyllocrania paradoxa) (Foto de Steve Smith a Flickr, CC).
Deroplatys truncata (Foto de Bernard DUPONT a Flickr, CC).

Alhora, moltes espècies disposen d’ales o elements decoratius de colors cridaners que despleguen com a senyals d’alerta així com per aparentar una major mida amb la fi de dissuadir possibles depredadors.

Mantis diabólica (Idolomantis diabolica) en posición defensiva (Fuente: photo.net, foto de Igor Siwanowicz).
Mantis diabòlica (Idolomantis diabolica) en posició defensiva (Font: photo.net, foto de Igor Siwanowicz).

Curiositats i mites

Des de temps ancestrals, la mantis ha estat objecte de múltiples simbolismes. Des de la literatura, la història fins a la religió, i fins i tot a les arts marcials, les mantis han tingut el seu paper protagonista.

Pose de la "mantis" de kung fu (Fuente: chinawhisper.com).
Postura de la “mantis”, de kung fu (Font: chinawhisper.com).

Una de les primeres referències històriques de la mantis es troba a l’antic diccionari xinés Erya (300ac), on se les descriu com a símbols de coratge i d’intrepidesa. Més tard, nombrosos autors en parlarien també a les seves obres, tant des d’un punt de vista científic, com poètic o filosòfic.

La religió i la mitologia no es quedarien al marge. La mitologia indígena de Sud-àfrica tracta les mantis com a deïtats en les pràctiques i rituals Khoi i San; de fet, el terme per referir-se a les mantis en Afrikáans és Hottentotsgod, que literalment significa “un déu dels Khoi“, fet que es deu sobretot a la postura que adopten les seves potes anteriors. D’altra banda, els grecs les veien com endevins o profetes amb poders sobrenaturals i amb l’habilitat per mostrar el camí cap a casa als viatgers perduts. A Egipte, una deitat menor amb forma de mantis assistia en la funció de guiar els morts.

A dia d’avui, les mantis són uns dels insectes més venuts i criats com a mascotes. A més a més, degut a les seves habilitats per caçar se’ls ha fet servir com a agents en el control biològic de plagues.

La mants europea (Mantis religiosa) ha sido introducida en distintas partes del mundo como agente de control biológico. La república isleña de Dominica lanzó estas estampas en 1988.
La mantis europea (Mantis religiosa) ha estat introduïda a diferents parts del món com a agent de control biològico. La república de Dominica va posar en venta aquestes estampes al 1988.

REFERÈNCIES

Imatge de portada extreta de veoverde.com.

Difusió-català