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Simbiosis entre insectos y microorganismos: los endosimbiontes

Las relaciones simbióticas son un importante motor para la diversificación y la evolución de los organismos. En los insectos, las relaciones con microorganismos endosimbiontes (es decir, que residen en el interior de su cuerpo) les han dotado de un gran número de adaptaciones sorprendentes.

La importancia de la relación entre insectos y sus endosimbiontes

Gran parte del éxito evolutivo y adaptativo de los insectos viene dado por su capacidad para relacionarse con otros organismos y, especialmente, con microorganismos que se ubican en el interior de su cuerpo: los endosimbiontes.

Hasta hace algunos años, se consideraba que la mayor contribución de los microorganismos endosimbiontes a la fisiología de los insectos era su papel en la alimentación, hecho que explicaría su gran diversidad de dietas. Sin embargo, se ha demostrado que los endosimbiontes afectan muchos más aspectos de su fisiología.

Tipos de endosimbiosis

Los microorganismos endosimbiontes pueden encontrarse en el tracto digestivo, en los espacios entre las células y dentro de ellas.

Como norma general, cuanto más internamente se halla el endosimbionte, más estrecha es su relación con el insecto. A continuación, vamos a analizar los cuatro tipos más habituales de endosimbiosis en insectos, empezando por la más externa y menos estrecha.

Microorganismos del tracto digestivo

La microbiota del tracto digestivo de los insectos se compone tanto de procariotas (unicelulares, sin núcleo, como bacterias y arqueas) como de eucariotas (uni o pluricelulares, con núcleo, como los protozoos), y es exclusiva del intestino.

Por lo general, se ubican fuera de las células en la parte posterior del intestino, moviéndose libremente en su luz o adheridos a sus paredes. En muchos insectos fitófagos, como termitas y cucarachas, esta parte posterior del intestino forma una cámara sin oxígeno (anaeróbica) donde tiene lugar la fermentación de la celulosa y otros azúcares complejos.

Sistema digestivo de una termita obrera; la parte coloreada en verde corresponde a la parte posterior sin oxígeno. Figura procedente del artículo: Brune, A. (2014). Symbiotic digestion of lignocellulose in termite guts. Nature Reviews Microbiology, 12(3), 168-180.

En las termitas, esta cámara contiene procariotas anaeróbicos facultativos (pueden desarrollarse con o sin oxígeno) u obligados (sólo se desarrollan en ausencia de oxígeno), como espiroquetas y metanógenos, que participan en la digestión; además, en ciertas termitas obreras, esta cámara también contiene protozoos que participan en la digestión de la celulosa de la madera (¿habéis visto alguna vez un mueble agujereado por termitas?).

A diferencia de otros endosimbiontes, los microorganismos del tracto digestivo se transmiten horizontalmente entre organismos; es decir, los insectos no nacen con ellos, sino que deben adquirirlos a lo largo de su vida. En el caso de las termitas, su adquisición tiene lugar mediante un proceso conocido como trofolaxia: las obreras, que son las únicas que se alimentan por sí mismas, digieren y transfieren el alimento (y sus microorganismos) al resto de miembros de la colonia mediante el contacto de sus aparatos bucales.

Trofolaxia en termitas. Imagen de Shutterstock.

Además, se sabe que los microorganismos son eliminados durante la muda, por lo que la trofolaxia les permite recuperarlos.

Endoparásitos

Los parásitos que viven dentro de un organismo se conocen como endoparásitos, e igual que los microorganismos intestinales, se transmiten horizontalmente de unos insectos a otros.

Existen muchas más relaciones entre insectos y endoparásitos pluricelulares que con microorganismos, siendo los pluricelulares más dañinos en términos generales; es el caso de los parasitoides (de los cuales ya hablamos en esta entrada) y los nematodos (capaces de transmitir bacterias mortales para el insecto).

El tipo de relación endoparasítica más relevante entre insectos y microorganismos, y la única que tratamos aquí, son los vectores: el insecto (o vector) actúa de contenedor y transporte provisional del parásito hasta el momento que éste alcanza su hospedador definitivo. Los parásitos transportados suelen ser protozoos dañinos para vertebrados, como Trypanosoma (enfermedad de Chagas), Leishmania (leismaniosis) o Plasmodium (malaria). Por lo general, el insecto no sufre daño alguno, así que en realidad sería más conveniente hablar de comensalismo y no de parasitismo.

El mosquito Anopheles es vector del protozoo causante de la malaria, Plasmodium. Imagen de dominio público.

Simbiosis extracelular e intracelular

A diferencia de los microorganismos intestinales, los endosimbiontes extra e intracelulares se transmiten verticalmente generación tras generación; es decir, el insecto nace con ellos, los “hereda”. Se trata de relaciones mucho más estrechas.

  • Endosimbiontes extracelulares

Los microorganismos extracelulares pueden ser tanto procariotas como eucariotas y encontrarse en diferentes partes del cuerpo del insecto (incluso en el intestino junto con los microorganismos intestinales). En cualquier caso, nunca penetran en las células. Esto no quita que algunas especies puedan encontrarse tanto fuera como dentro de las células.

Dado que muchos microorganismos extracelulares pueden ser a la vez intracelulares, se considera que podrían encontrarse, a nivel evolutivo, en una transición entre los microorganismos intestinales y los endosimbiontes intracelulares.

Un caso interesante de endosimbiosis extracelular tiene lugar en algunas especies de pulgones de la tribu Cerataphidini. Por lo general, los pulgones o áfidos presentan una bacteria endosimbionte intracelular (Buchnera), pero en estas especies dicha bacteria es substituida por un hongo unicelular similar a las levaduras que vive fuera de las células (YLS, del inglés “yeast-like symbiont”), la cual se ubica tanto en las cavidades entre los órganos (hemocele) por donde circula la hemolinfa como en distintos cuerpos grasos. Igual que Buchnera en el resto de pulgones, los YLS tendrían un papel clave en la dieta del insecto al participar en la producción de ciertos nutrientes esenciales.

Ceratovacuna nekoashi (Cerataphidini). Link (CC 2.5)

Se cree que estos microorganismos similares a levaduras o YLS habrían evolucionado a partir de un hongo entomopatógeno (es decir, dañino para los insectos) cuyo linaje habría derivado, posteriormente, en organismos endosimbiontes beneficiosos.

  • Endosimbiontes intracelulares

Se considera que al menos un 70% de insectos presenta microrganismos endosimbiontes dentro de sus células. Existen dos tipos de endosimbiontes intracelulares:

Endosimbiontes dentro de micetocitos o cuerpos de Blochmann

Los bacteriocitos o micetocitos son un tipo especializado de células adiposas que se encuentran en algunos grupos de insectos y que contienen microorganismos endosimbiontes. Estas células son transmitidas a la descendencia y usualmente se agrupan en forma de órganos conocidos como micetomas o bacteriomas.

Los cuerpos de Blochman, o lo que es lo mismo, los endosimbiontes que se encuentran dentro de los micetocitos, son propios de tres grupos de insectos: Blattaria (cucarachas), diferentes grupos de heterópteros dentro del antiguo grupo de los Homoptera (cícadas, psílidos, áfidos, etc.) y Curculionidae (escarabajos curculiónidos). La relación de estos endosimbiontes con las células suele ser tan estrecha que podrían confundirse con orgánulos celulares (algo así como lo que ocurre con las mitocondrias y los cloroplastos).

Buchnera aphidicola dentro de un micetocito o bacteriocito del pulgón Acyrthosiphon pisum. El elemento central es el núcleo del bacteriocito. Las células de Buchnera son redondas y están empaquetadas dentro del citoplasma del bacteriocito. Imagen de J. White y N. Moran, University of Arizona (CC 2.5).

El caso más estudiado es el de Buchnera en los pulgones o áfidos. Esta bacteria intracelular recicla el ácido úrico y otros desechos nitrogenados del pulgón para producir el aminoácido glutamina, el cual usa como base para producir otros aminoácidos esenciales necesarios para el crecimiento del insecto. Se cree que también produciría la vitamina B2 (riboflavina). Esto explicaría el gran éxito evolutivo de los pulgones y su elevada tasa de reproducción a pesar de tener una dieta rica en carbohidratos (procedente de la sabia de las plantas) y tan pobre en compuestos nitrogenados.

Se ha comprobado que en escasead de nutrientes, el número de Buchnera disminuye, lo que sugiere que los pulgones se alimentan de ellos en situaciones límite. Así pues, la relación es mucho más beneficiosa para el pulgón que para el endosimbionte.

Endosimbiontes inquilinos

En este caso, la relación entre microorganismos inquilinos e insectos no es beneficiosa para ambos (mutualista), ya que el inquilino altera al insecto para salir beneficiado.

Los endosimbiontes inquilinos suelen afectar a la proporción de machos y hembras y a su capacidad reproductiva. Muchos microorganismos inquilinos que viven dentro del citoplasma de las células se transmiten a la siguiente generación a través de los óvulos, por lo que necesitan que haya una mayor proporción de hembras de insectos para asegurar su perpetuidad. Para alterar dicha proporción, recurren a diferentes métodos: muerte de los machos, inducción de la partenogénesis, feminización o incompatibilidad citoplasmática, para lo cual suelen inducir cambios a nivel genético. Uno de los inquilinos más estudiados es Wolbachia, una bacteria intracelular capaz de causar un sesgo en la proporción de sexos mediante casi todas las vías antes mencionadas.

Fenotipos derivados de insectos infectados por Wolbachia. Figura procedente del artículo: Werren, J. H., Baldo, L. & Clark, M. E. 2008. Wolbachia: master manipulators of invertebrate biology. Nature Reviews Microbiology, 6(10), 741-751.

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¿Conoces más relaciones entre microorganismos e insectos? Deja tu aportación en los comentarios.

Referencias

  • Bourtzis K. Miller T. A. (2003). Insect Symbiosis. CRC Press.
  • Douglas, A.E. (1998). Nutritional interactions in insect-microbial symbioses: Aphids and their symbiotic bacteria Buchnera. Annual Review of Entomology, 43: 17–38.
  • Vega F.E., Blackwell M. (2005). Insect-Fungal Associations: Ecology and Evolution. Oxford University Press, USA.

La imagen de portada es un montaje realizado por la autora de este artículo a partir de dos imágenes: 1) vector de bacteria (por Flaticon de www.flaticon.com) y 2) vector de termita (extraído de www.allstatepest.com.au).

Anuncis

La vida (a)sexual de los insectos

La mayoría de grupos de insectos desarrolla organismos unisexuales que se reproducen sexualmente mediante la cópula, generando descendencia a través de la puesta de huevos. Sin embargo, su enorme diversidad también esconde un gran abanico de mecanismos reproductivos.

¡Descúbrelos a través de este artículo! 

Tipos de reproducción

Reproducción sexual: anfigonia y partenogénesis

La reproducción sexual implica la participación de células sexuales especializadas o gametos, las cuales se originan en los órganos sexuales del individuo por meiosis. Es el tipo de reproducción más común entre los artrópodos y los insectos.

1. Anfigonia

En la anfigonia, se generan dos tipos de gametos que, al fusionarse, dan lugar al embrión. Dentro de esta modalidad, la mayoría de insectos son unisexuales o dioicos, por lo que cada organismo desarrolla un sólo tipo de gameto. De hecho, son muy pocos los casos en los que un único organismo genera ambos gametos (hermafroditismo); es el caso de Icerya purchasi (Hemiptera), Perla marginata (Plecoptera) y de diversas especies de la familia Termitoxenidae (Diptera).

Icerya purchasi (izquierda; imagen propiedad de Vijay Cavale, CC 3.0) y Perla marginata (derecha; imagen propiedad de gailhampshire en Flickr, CC 2.0).

Encuentro de pareja y cortejo

En los organismos unisexuales o dioicos, la fusión de los gametos sólo es posible tras encontrar una pareja. Las estrategias que los insectos emplean para encontrar compañero son muy diversas: emisión de feromonas y/o luz, desarrollo de un determinado patrón de coloración o emisión de sonidos y vibraciones (muchas de las cuales ya tratamos en este artículo sobre la comunicación de los insectos).

Una vez encontrada la pareja, puede tener lugar un proceso de cortejo, el cual irá seguido de la cópula si éste tiene éxito. Dicho cortejo puede desarrollarse mediante la ejecución de bailes nupciales, la presentación de ofrendas (p. ej. comida; es el caso de algunas moscas escorpión (Mecoptera)) o la formación de enjambres (vuelos nupciales, como en Hymenoptera), entre otros. En algunos casos, la hembra no decide aparearse con el macho si éste no se encuentra en posesión de un territorio amplio o una fuente de alimento.

En este vídeo podemos ver el vuelo nupcial de las abejas melíferas:

Fecundación

La fecundación o singamia es el proceso mediante el cual los gametos se fusionan para dar lugar al embrión, hecho que tiene lugar tanto en organismos dioicos como hermafroditas.

  • Interna

Siguiendo con los organismos dioicos, el mecanismo más extendido entre los insectos “modernos” para garantizar el encuentro de los gametos es la cópula (fecundación interna). En este caso, el macho suele transmitir directamente sus gametos (espermatozoides) al cuerpo de la hembra, donde se encuentran con los gametos femeninos (óvulos).

Saltamontes de la especie Romalea microptera, nativo de los Estados Unidos. Imagen propiedad de http://www.birdphotos.com, CC 3.0.
  • Externa

En algunos insectos y grupos relacionados más “primitivos”, la fecundación tiene lugar sin el contacto de los órganos sexuales (fecundación externa). En estos casos, el macho libera un espermatóforo, un paquete de esperma generado por las glándulas accesorias de su aparato reproductor, recubierto de una película lipoproteica que previene su desecación. Se considera un paso intermedio entre la reproducción en el medio acuático propia de grupos “primitivos”, los cuales liberaban el esperma al agua sin riesgo a desecarse, y la reproducción en el medio terrestre.

Su producción es propia de grupos relacionados a los hexápodos, como Myriapoda (ciempiés y milpiés); de hexápodos basales, como Collembola, Diplura y Protura; de insectos basales, como Archaeognatha y Zygentoma (pececillos de cobre y pececillos de plata); y de ciertos grupos de insectos más “modernos”, como muchos Orthoptera, Psocoptera, Coleoptera, Neuroptera, Mecoptera y algunos Hymenoptera. En algunos casos, el macho libera el espermatóforo al medio, el cual es recogido posteriormente por la hembra (caso de Collembola); en otros, el macho se lo ofrece a la hembra o bien la dirige al lugar donde éste se encuentra (Zygentoma y Archaeognatha).

Collembola de la especie Sminthurus viridis; detrás, el espermatóforo pedunculado propio de este órden de insectos. Imagen modificada a partir de la fotografía original de Gilles San Martin en Flickr, CC 2.0.
Hembra de Orthoptera recogiendo el espermatóforo de un macho. Imagen modificada a partir de la fotografía original de Sandrine Rouja en Flickr, CC 2.0.

La fecundación interna se considera, pues, una novedad evolutiva y adaptativa al medio terrestre. Sin embargo, a día de hoy aún hay insectos con fecundación interna que conservan la información genética para producir espermatóforo; en estos casos, el macho introduce él mismo el espermatóforo dentro de la hembra, el cual le sirve a ésta como fuente adicional de nutrientes para sus huevos.

En ocasiones, el macho ofrece el espermatóforo como regalo nupcial, incluyendo en éste nutrientes para la hembra.

2. Partenogénesis

En la partenogénesis, la generación de descendencia tiene lugar a través de óvulos sin fecundar. Habitualmente, se la tiende a clasificar como un tipo de reproducción asexual; sin embargo, es mucho más apropiado considerarla un tipo de reproducción sexual al estar implicados los gametos femeninos generados por meiosis.

La partenogénesis puede ser:

  • Accidental: se desarrolla un individuo a partir de un óvulo sin fecundar de forma excepcional en especies anfigónicas; ej. Bombyx mori (mariposa del gusano de seda).
  • Facultativa: algunos óvulos son fecundados y otros no.
  • Obligada: los óvulos sólo pueden desarrollarse sin fecundación. Es el caso de especies que alternan generaciones partenogenéticas y anfigónicas.
Mariposa del gusano de seda (Bombyx mori). De forma extraordinaria, algunos de sus huevos sin fecundar generan descendencia. Imagen propiedad de Nikita en Flickr, CC 2.0.

Además, según la dotación cromosómica del óvulo, la partenogénesis puede ser:

  • Haploide (n) o arrenotoca: los óvulos sin fecundar (n) siempre generan machos y los fecundados (2n), hembras. Se da en abejas y en otros Hymenoptera, en algunos Coleoptera y en Zygentoma, y siempre es facultativa. El control del sexo de la descendencia es un proceso clave en la evolución de las estructuras coloniales en insectos sociales.
En las abejas melíferas, los huevos fecundados dan lugar a hembras  (obreras o, en caso de recibir una alimentación especial, una nueva reina) y los no fecundados, machos. Fotografías de Alex Wild y figura de Ashley Mortensen (web de la Universidad de Florida).

 

  • Diploide (2n) o telitoca: los óvulos sin fecundar (2n) siempre dan lugar a hembras con la misma carga genética que la progenitora (clones). Se da en pulgones (Aphididae, Hemiptera), cucarachas, cochinillas (Coccoidea, Hemiptera) y en algunos escarabajos curculiónidos, y suele ser obligada. Este tipo de partenogénesis tiene la potencialidad de generar una gran cantidad de descendencia en poco tiempo en detrimento de la variabilidad genética. En los pulgones, las generaciones partenogenéticas alternadas con las anfigónicas permiten explosiones demográficas en momentos puntuales.
Pulgones de la especie Aphis nerii. Imagen propiedad de Andrew C, CC 2.0.

A veces, la partenogénesis puede tener lugar en estadios inmaduros, como las larvas o las pupas. Es el caso de la pedogénesis, en la que las formas inmaduras pueden generar descendencia mediante este proceso; se da en algunos cecidómidos (Diptera) y en una especie de escarabajo, Macromalthus debilis, entre otros. No hay que confundirla con la neotenia, caso en el que una forma larvaria desarrolla todos los rasgos y estructuras reproductivos propios de un adulto (caso de algunas cochinillas).

Reproducción asexual

En la reproducción asexual, la generación de descendencia tiene lugar sin la participación de los gametos.

Es una modalidad muy poco habitual en insectos, representada únicamente por una forma muy peculiar conocida como poliembrionía. Mediante este proceso, a partir de un solo óvulo fecundado se generan cientos de individuos por escisión del embrión. Aunque inicialmente tiene lugar una fecundación, el resto de individuos se genera asexualmente. Se da únicamente en unas pocas especies de cecidómidos e himenópteros calcídidos (parasitoides), propiciando una gran explosión poblacional.

Generación de descendencia

La producción de descendencia en los insectos puede tener lugar de formas bien distintas:

Oviparismo

Tiene lugar mediante la puesta de huevos, siendo el mecanismo más extendido.

Puesta de mantis u ooteca (izquierda; imagen propiedad de Scot Nelson en Flickr, CC 2.0) y puesta de la mariposa blanca de la col, Pieris brassicae (derecha; imagen propiedad de Walter Baxter, CC 2.0).

Ovoviviparismo

Los huevos fertilizados son incubados dentro de los conductos reproductivos de la hembra. Ocurre en algunas cucarachas, pulgones, cochinillas y moscas (Muscidae, Calliphoridae y Tachinidae), y en unos pocos escarabajos y trips (Thysanoptera). Los huevos eclosionan inmediatamente antes o después de la puesta.

Viviparismo

Las hembras dan a luz directamente a las larvas. Existen distintas modalidades entre los insectos:

  • Viviparismo pseudoplacentario: la hembra desarrolla huevos con poco vitelo en sus conductos reproductores y ésta los nutre mediante un tejido similar a una placenta. Se da en muchos pulgones y Dermaptera, en algunos Psocoptera y en Polyctenidae (Hemiptera).

En este vídeo de Neil Bromhall, vemos a un grupo de pulgones o áfidos “dando a luz”:

  • Viviparismo hemocélico: los embriones se desarrollan libremente en la hemolinfa de la hembra (líquido interno equivalente a la sangre), de la cual obtienen nutrientes por osmosis. Ocurre sólo en Strepsiptera y en cecidómidos. En algunos cecidómidos, las larvas consumen a su progenitora, que también es una larva (caso extremo de pedogénesis larvaria).
  • Viviparismo adenotrófico: la larva está tan poco desarrollada que debe continuar alimentándose a partir de secreciones procedentes de unas glándulas accesorias (“glándulas mamarias”) situadas en el canal reproductivo de la hembra. Una vez alcanza el tamaño adecuado y tras ser depositada, la larva pupa inmediatamente. Ocurre en dípteros de las familias Glossinidae (mosca tse-tse), Hippoboscidae (moscas de los caballos o palomas), Nycteribidae y Streblidae (moscas de los murciélagos).

En este vídeo de Geoffrey M. Attardo (AAAS/Science), vemos a una mosca tse-tse teniendo a su larva:

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¿Quién dijo que la vida (a)sexual de los insectos era sencilla? Y tú, ¿Conoces alguna curiosidad? ¡Envíanos tus comentarios!

Referencias

La imagen de portada es propiedad de Irene Lobato Vila (autora de este artículo).

Descubierta una nueva especie de orangutan al borde de la extinción

Hace unos días se anunciaba el descubrimiento de una nueva especie de orangután. Desgraciadamente, está críticamente amenazada. ¿Cómo es posible que no se haya descubierto hasta ahora? ¿Qué otras especies de orangutanes existen? ¿A qué amenazas se enfrentan? ¿Podemos hacer algo nosotros para protegerlos? ¡Sigue leyendo para descubrirlo!

CONOCIENDO A LOS ORANGUTANES

Mucha de la información sobre los orangutanes se la debemos a Biruté Galdikas, la mayor experta en comportamiento de orangutanes, así como Jane Goodall los es de los chimpancés y Dian Fossey lo fue de los gorilas de montaña. El orangután es un homínido, de la misma familia que los humanos, los gorilas, los chimpancés y los bonobos.

Los orangutanes son los homínidos más lejanos a nosotros. A pesar de ello, compartimos un 97% del ADN y el ancestro más antiguo entre orangutanes y humanos vivió hace unos 14 millones de años. Si quieres profundizar sobre quiénes son los homínidos y como se clasifican los primates te invitamos a leer este artículo.

Hasta ahora, se conocían dos especies de orangután: el orangután de Sumatra (Pongo abelii) y el orangután de Borneo (Pongo pygmaeus). Un reciente estudio de noviembre del 2017 añade una nueva especie: el orangután Tapanuli (Pongo tapanuilensis). Desde 1929 no se había descubierto una nueva especie de gran simio, a pesar de ser de los grupos más estudiados del mundo.

Orangután macho de Borneo, Sumatra y Tapanuli. Foto: Eric Kilby Aiwok Tim Laman

MORFOLOGÍA

El orangután (del malayo orang hután, ‘persona del bosque’) se distingue de los otros homínidos por su pelaje anaranjado. Se alimenta, duerme y reproduce en los árboles, aunque ocasionalmente baja a tierra para beber de los ríos. Sus largos brazos (hasta 2,2 m) y pies prensiles están perfectamente adaptados a la vida arbórea. La flexibilidad de la cadera y otras articulaciones, les permite adoptar posiciones imposibles para otros primates.

Hembra de orangután de Sumatra con su cría. Foto: Thomas Marent

Presentan un gran dimorfismo sexual (diferencias entre machos y hembras): los machos tienen unas abultadas estructuras en la cara que aumentan de tamaño a medida que el animal crece, una larga barba y bigote, el pelo de los brazos más largo y una bolsa colgante en la garganta. Esta bolsa les sirve como amplificador de sus llamadas, que pueden oírse a dos kilómetros de distancia, para marcar su territorio y atraer a las hembras. Los machos también son más grandes que las hembras, pesando cien kilos o más y tienen una altura de metro y medio (las hembras pesan unos 40 Kg y miden 1,1 m de altura).

Orangutanes macho en los que se aprecian las mejillas y la bolsa en la garganta. Fuente

ALIMENTACIÓN Y COMPORTAMIENTO

Los orangutanes son solitarios y nómadas, desplazándose por las copas de los árboles en busca de fruta. También pueden alimentarse de otras partes de las plantas, miel y animales pequeños como termitas, polluelos, huevos y lagartijas.

Aunque son de hábitos solitarios, su interacción social es muy compleja cuando se encuentran, y las hembras adolescentes pueden viajar juntas unos 2-3 días.

Los orangutanes utilizan herramientas y comportamientos que aprenden por imitación, varían según la región (cultura).

REPRODUCCIÓN

Las hembras dan a luz en un nido en lo alto de los árboles. Tras 9 meses de gestación, nace una sola cría que se quedará cerca de la madre hasta su madurez, unos 8 años aproximadamente. El macho no participa en la crianza.

Cría de orangután de una semana agarrada a su madre. Foto: ARNO BURGI/AFP/Getty Images

La tasa de reproducción de los orangutanes es muy baja: las hembras alcanzan la madurez sexual a los 15 años y tienen una cría cada 8-9 años, por lo que como máximo sólo tendrá unas 3-4 a lo largo de su vida. Esto supone que la recuperación de la especie sea muy complicada. Pueden vivir unos 50-60 años.

DISTRIBUCIÓN

Es el único gran simio que se encuentra en Asia, en las selvas húmedas de las islas de Sumatra y Borneo. Su distribución es muy reducida debido a la destrucción del hábitat que sufre.

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Distribución de las 3 especies de orangután. Fuente: batangtoru.org

UNA NUEVA ESPECIE: LOS TAPANULI

En 2001 los científicos definieron las dos especies de orangután conocidas hasta ahora, de Sumatra y de Borneo. No profundizaremos mucho en sus diferencias para centrarnos en el último descubrimiento. Principalmente, los de Sumatra tienen la cara más plana que los de Borneo, (que la tienen cóncava) y su pelaje es más espeso, largo y claro que los de Borneo.

Pongo tapanuliensis. Foto: Andrew Walmsley

Pongo tapanuliensis, la nueva especie descubierta, habita en la región de Batang Toru (norte de Sumatra), un ecosistema con un 85% de su bosque protegido. ¿Cómo es posible que no se haya identificado hasta ahora una nueva especie de animal tan grande? Tradicionalmente, las especies empezaron a clasificarse según sus parecidos y diferencias morfológicas, pero actualmente muchas de estas especies se están redefiniendo gracias a los estudios genéticos.

En el caso que nos ocupa, la población fue redescubierta en 1997, pero no fue hasta 2013 que con el estudio de un cráneo los investigadores detectaron notables diferencias con otras poblaciones, como que era más pequeño en los machos.  También el pelaje era más canela y rizado en los Tapanuli. Como los datos morfológicos no eran suficientes, se secuenció el genoma de este orangután y se comparó con el de poblaciones de Sumatra y Borneo.

Se llegó a la conclusión que pertenecía a una nueva especie, mucho más antigua que las otras dos: se separó del orangutan de Sumatra hace 3,38 millones de años, convirtiéndolo en la línea evolutiva más antigua de Pongo (ver imagen del apartado anterior) y lleva aislado 10.000-20.000 años de otras poblaciones de Borneo. El estudio también se completó con observaciones de comportamiento (la llamada de los machos es distinta, consumen otras especies de plantas) y otros puntos que evidencian la existencia de esta nueva especie (cráneo y mandíbulas menos robustos, tamaño del molar distinto a fósiles del Pleistoceno, machos con mejillas más planas cubiertas de pelo rubio fino).

AMENAZAS

Los orangutanes se encuentran entre las especies más amenazadas del mundo. La tendencia de sus poblaciones es el decrecimiento: desde 1900, ha desaparecido más del 91% de orangutanes. Según la IUCN, están clasificados como “en peligro crítico“, el paso previo a la extinción en estado salvaje. Se estima que existen unos 14,613 individuos de orangután de Sumatra, 11.000 orangutanes de Borneo y sólo existen 800 individuos de orangután tapanuli, por lo que recién descubierta, se ha convertido en la especie más amenazada de grandes simios. Podrían desaparecer en pocas décadas: solo con la muerte de 8 individuos al año (el 1%) la extinción será un hecho.

Orangutan caminando por la selva destruida. Foto: Hardi Baktiantoro

Uno de los peligros a los que se enfrentan es al comercio ilegal de las crías como mascotas. Para ello, los furtivos matan a la madre y debido al fuerte lazo que une madres y crías, éstas últimas sufren traumas que les marcan de por vida. Si quieres saber más sobre las secuelas físicas y psicológicas que sufren los grandes primates cautivos, no te pierdas los motivos para NO tener primates en cautividad. Además, la prostitución y abuso sexual de orangutanes hembra por parte de, sobre todo, trabajadores de la industria maderera y plantación de palma, es una práctica común.

Sin embargo, la principal amenaza del orangután es la destrucción de su hábitat. La destrucción del bosque para la explotación forestal, minera y agricultura se redujo un 60% entre 1985 y 2007. Los Tapanuli solo ocupan un área de 1.000 km2.

Deforestación de Borneo desde 1950 hasta 2020. Fuente: UNEP/GRID-Arendal Maps and Graphics Library

Desgraciadamente, los orangutanes se han convertido en la cara visible de la pérdida de biodiversidad debido al cultivo extensivo de la palma Elaeis guineensis. Su aceite se utiliza a nivel mundial en todo tipo de productos, sobre todo en bollería, panadería, aperitivos y platos preparados, cremas de cacao e incluso cosméticos y agrocombustibles. Sin olvidar las implicaciones para la salud que tiene este aceite de baja calidad y la contaminación que suponen la destrucción los residuos durante su producción, la tala incontrolada e incendios de grandes extensiones de selva para cultivar la palma está acabando con los orangutanes (mueren miles al año), entre otras especies como el tigre de Sumatra. Los orangutanes también se asesinan directamente, ya sea por entrar en los cultivos y ocasionalmente para ser comercializados como comida (carne de selva o bushmeat).

Orangután con quemaduras víctima de la deforestación para la indústria del aceite de palma. Foto: desconocido

Para saber más sobre la crisis ecológica del sudeste asiático no te pierdas esta entrevista que le hicimos a Joana Aragay, bióloga que vivió de primera mano los incendios de 2015 en Borneo.

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

  • Infórmate y comparte con tus hijos, familiares y conocidos las capacidades y problemáticas de estos maravillosos animales.
  • No compres ni aceptes un orangután como regalo o souvenirs hechos con ellos, sobre todo si viajas a países extranjeros, donde la compra-venta es barata y fácil. Puedes acabar en la cárcel.
  • No compres productos con aceite de palma en sus ingredientes o busca el sello de que proviene de plantaciones sostenibles. Es muy complicado, pero no imposible. ¡Nosotros ya lo hemos conseguido! Lee bien las etiquetas, ya que recibe multitud de nombres. Para más información sobre el aceite de palma, puedes consultar esta página de la OCU o aceitedepalma.org. También te puedes descargar la aplicación Scangutan para saber si lo que estás comprando lleva aceite de palma.
  • No asistas a espectáculos circenses o des audiencia a programas de televisión donde utilizan animales.
  • No consumas carne de primate en tus viajes, “carne de selva” (bushmeat)
  • Evita visitar zoológicos y otros centros que mantengan primates en cautividad con ánimo de lucro.
  • No utilices productos testados en animales, especialmente cosméticos.
  • No compres madera tropical o busca la certificación FSC de tala sostenible.
  • Alarga la vida útil de los aparatos electrónicos, especialmente los teléfonos móviles y recíclalos, ya que se usa coltán y casiterita para su fabricación.
  • Haz donativos a centros de recuperación de primates como Rainfer, Fundació Mona o APP Primadomus o apadrina alguno de ellos, también aquí.

REFERENCIAS

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Cetáceos y pesca: una relación peligrosa

Los cetáceos son criaturas que viven en los mares y océanos de la Tierra. Como otros animales, no sólo deben de hacer frente a las amenazas naturales de su entorno, como la depredación o las enfermedades, sino que también interaccionan con las actividades humanas, como la pesca. Aquí veremos como la pesca amenaza a las poblaciones de estos mamíferos marinos.

CETÁCEOS Y PESCA: UNA RELACIÓN PELIGROSA

Según un informe publicado recientemente por Ecologistas en acción, las principales amenazas de origen antrópico que los cetáceos tienen que sortear son la pesca, la acuicultura, el ruido submarino, las colisiones con embarcaciones, la basura marina, la contaminación química, el turismo de avistamiento, la investigación, el cambio climático y los delfinarios.

amenazas cetaceos
Los cetáceos se ven afectados por multitud de factores humanos y pueden acabar varados en la costa (Foto: Bahnfrend, Creative Commons)

LA INDUSTRIA BALLENERA

Durante el siglo pasado, la actividad ballenera capturó más de tres millones de individuos en todo el mundo, especialmente en el hemisferio sur, donde se capturaron, según el IWC, unos 750.000 individuos de rorcual (Balaenoptera physalus) y 400.000 ejemplares de cachalote (Physeter macrocephalus), entre otros.

Se sabe que hasta la década de 1960, fueron capturadas centenares de miles de ballenas azules, el mayor animal que habita en la Tierra. A pesar de los esfuerzos de conservación, actualmente sólo sobreviven entre 10.000 y 20.000 individuos, una pequeña parte respecto a las que habitaban la Tierra antes del auge de la industria ballenera.

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Gravado que ilustra la caza de ballenas (Foto: Creative Commons)

De hecho, según un estudio de Tulloch y colaboradores (2017), a pesar de que actualmente hay una moratoria internacional y se realizan esfuerzos de conservación importantes, en el año 2100 las poblaciones de cetáceos que fueron objeto de capturas llegarán como mucho a la mitad de su tamaño original.

Contrario a las prohibiciones establecidas en 1986, hay países que siguen con la captura de ballenas y delfines. Estos países son principalmente Japón, Noruega e Islandia. Se cree que capturan unas 1.500 ballenas anuales conjuntamente, a pesar de que la demanda de carne de estos mamíferos marinos es escasa.  De hecho, desde la prohibición, se calcula que se han capturado unas 30.000 ballenas.

En España también está prohibida la captura de cetáceos, aunque se cree que hay una pequeña actividad ilegal.

LAS CAPTURAS ACCIDENTALES

Debemos de tener presente el impacto de las capturas accidentales (bycatch en inglés), una de las causas principales de mortalidad en cetáceos. Consiste en la captura de especies que no son el objetivo de pesca.

Las capturas accidentales pueden causar un problema de conservación cuando hay especies en peligro afectadas, como es el caso de la vaquita marina (Phocoena sinus), una marsopa críticamente amenazada (sólo quedan unos 30 animales en todo el mundo), según la IUCN, debido principalmente a las redes de enmalle.

Las capturas accidentales son una de las principales causas de mortalidad, aunque a nivel europeo se han tomado algunas medidas, como el Reglamento 812/2004. Era especialmente importante la captura accidental con el uso de redes de deriva, pero actualmente esta práctica está prohibida en todo el Mediterráneo. De todas formas, otros artes de pesca como el enmalle, el cerco o el arrastre son particularmente dañinos.

A partir de la década de los años 60 del siglo pasado, la pesquería de cerco del atún en el Pacífico Este tuvo un impacto notable en las poblaciones de delfines. El motivo es que los pescadores sabían que bajo los grupos de delfines que nadaban en superficie había bancos de atunes que los seguían para tomar direccionabilidad. Así pues, conociendo esta relación, rodeaban a los cetáceos (y por lo tanto a los atunes) con las redes de cerco, matando luego a los primeros. Se estima que sólo en 1986 se capturaron unos 133.000 delfines. Para detener esta situación, la presión de la sociedad fue fundamental para que se tomaran las medidas oportunas. De hecho, actualmente menos del 0,1% de los individuos son capturados.

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Los pescadores asociaban delfines con atunes, de manera que la pesca de cerco les afectó gravemente (Foto: Wally Gobetz, Creative Commons)

Ahora nos centraremos en un caso de redes de enmalle. Las redes de enmalle matan a muchas especies distintas de cetáceos, tanto de delfines como de ballenas. Aunque las ballenas suelen sobrevivir, a menudo se les quedan restos de los aparatos de pesca unidos al cuerpo, como redes. Los cetáceos pequeños no corren la misma suerte y, a menudo, mueren. Ya hemos visto el caso de la vaquita marina, pero otra marsopa, la marsopa común (Phocoena phocoena), es el cetáceo al que más muertes le ocasionan las redes de enmalle.

Finalmente veremos la relación entre cetáceos y pesca de arrastre. Muchas especies de cetáceos, tanto de delfines como de ballenas pequeñas, se alimentan de las especies objetivo de pesca de la pesca de arrastre, de manera que son capturados mientras estos se alimentan de sus presas. De hecho, se han reportado 16 especies de cetáceo en todo el mundo que se alimentan en asociación con la pesca de arrastre. Las capturas son mucho mayores cuando las redes se dejan a media profundidad que cuando la pesca se realiza en el fondo marino.

A pesar de todos los esfuerzos de conservación, según una estimación realizada por Read y colaboradores, en todo el mundo se capturan accidentalmente unos 300.000 mamíferos marinos al año debido a las operaciones pesqueras.

COMPETENCIA POR EL ALIMENTO

Finalmente, no podemos olvidar que cetáceos y pescadores compiten por los mismos recursos. Por lo tanto, debemos de tener en cuenta que algunos cetáceos también interaccionan con la pesca para conseguir comida. Los cachalotes, los delfines mulares y las orcas han aprendido a “robarle” la comida a los pescadores.

De hecho, toman las capturas de las líneas de palangre, de las redes de enmalle y de las redes de arrastre, corriendo el peligro de quedar atrapados.

De todas formas, se han tomado algunas medidas, como por ejemplo instalar unos dispositivos que emiten unos sonidos molestos para los animales. A pesar de los intentos, se han acabado adaptando y, de hecho, en algunos casos los interpretan como un indicativo de la presencia de pescadores en la zona.

REFERENCIAS

  • López López, L (2017). Cetáceos: los mamíferos más salaos. Informe sobre las interacciones entre cetáceos y actividades humanas. Ecologistas en acción.
  • Hall, MA; Alverson, DL & Metuzals, KI (2000). Bycatch: Problems and solutions. Marine Pollution Bulletin Vol. 41, N 1-6, pp. 204-219.
  • Northridge, S (2009). Bycatch. En Perrin, WF; Würsig, B & Thewissen, JGM (Eds). Encyclopedia of Marine Mammals (pp.167-169). Academic Press (2 ed).
  • Whale and Dolphin Conservation: Stop Whaling
  • World Wildlife Foundation: The Vaquita
  • Foto de portada: Omar Vidal (fuente)

¿Es una cigüeña? ¿Es un águila? Es… ¡el secretario!

Alto y elegante, a primera vista el secretario nos recuerda a una cigüeña o grulla: plumaje blanco y negro, patas largas… pero el pico y garras le delatan. Más allá de que todos son aves, poco tienen que ver. ¡Descubre esta particular ave rapaz!

AVES RAPACES

Picos curvados y poderosos, garras curvadas, alimentación carnívora… todos sabríamos reconocer un águila, un buitre, un halcón o una lechuza al tenerlos delante. Las aves rapaces, de presa o de rapiña están especializadas en cazar animales vivos, excepto los buitres (que son carroñeros) y el buitre de los palmares (Gypohierax angolensis) que se alimenta, entre otras cosas, de la pulpa de los frutos de las palmeras oleífera y de la rafia. En ocasiones también roban las presas a otras rapaces, de ahí su nombre. Una vez han matado la presa, procuran evitar las partes indigeribles, pero es inevitable que ingieran piel, pelos, uñas, dientes, huesos… todos estos elementos de difícil digestión serán regurgitados por el pico al cabo de unas horas en forma de bolo, llamado egagrópila (del griego antiguo αἴγαγρος –aígagros-, “cabra silvestre”, y pila, “pelota” o del latín pilus, pelo).

egagropila
Egagrópilas de diferentes rapaces nocturnas y su contenido. Fuente

REPRODUCCIÓN

Según la especie, las rapaces construyen el nido sobre el suelo, árboles o rocas, exceptuando las falcónidas y las nocturnas que no construyen nido (utilizan los de otras especies o ponen los huevos en  huecos en los árboles o rocas). Como norma general, las más grandes son maduras sexualmente al cabo de varios años y ponen un solo huevo, mientras que las pequeñas son maduras sexualmente al cabo de un año y ponen más de un huevo. Las hembras de las rapaces cazadoras suelen ser de mayor tamaño que el macho y a diferencia de las nocturnas, en las diurnas el macho también participa en la incubación.

SENTIDOS

“Tener vista de águila” es un dicho que nos da pistas sobre el excepcional sentido de la vista que poseen las rapaces diurnas. Se estima que ven hasta 8 veces con más detalle que un humano y en color, con el que detectan presas o carroña a grandes distancias. Por contra, el sentido más desarrollado de las nocturnas es el oído, con una agudeza auditiva 50 veces superior a la nuestra y visión en blanco y negro. Como en el resto de las aves, el olfato no es muy bueno, exceptuando el buitre aura (Cathartes aura) que lo tiene muy desarrollado.

EL SECRETARIO: UNA RAPAZ DIFERENTE

El secretario (Sagittarius serpentarius) es una accipítrida, del mismo orden (Accipitriformes) que las águilas pescadoras, buitres del Nuevo Mundo, milanos, gavilanes, azores, halcones, ratoneros, águilas, aguiluchos y elanios. Es el único representante de la familia Sagittariidae. En vuelo o a distancia parece más una grulla que un ave rapaz. Tiene unas patas largas y desnudas y dedos más cortos y no tan curvados.

Secretario en el Parque Nacional del Serengeti. Foto: Yoky

Tiene una cresta de plumas negras, las plumas de vuelo también son negras y el resto del cuerpo es gris y blanquecino, tanto en machos como en hembras. En el centro de la cola presenta dos plumas más largas. En los machos las plumas de la cresta son ligeramente más largas. Su cara desplumada, anaranjada y largas pestañas llaman poderosamente la atención (en los jóvenes el color es más amarillento que naranja-rojizo). Puede pesar hasta 4,5 kg, medir 1,5 m de altura (es la rapaz más alta y larga) y 2,2 m de envergadura.

Detalle de la cabeza del secretario. Foto: desconocido.

El origen de su nombre no está claro: se creía que le venía por la corona de 20 plumas que recuerdan a las plumas que llevaban las secretarias británicas del s XIX prendidas de su pelo y usaban para escribir, o a los escribas de la Edad Media, que las llevaban detrás de la oreja. Lo más probable es que su nombre derive de una mala traducción francesa de su nombre árabe: saqr-et-tair (ave cazadora).

ALIMENTACIÓN

Su nombre científico nos da pistas sobre su alimentación: Sagittarius serpentarius,  del latín sagittarius, arquero (por su forma de moverse o por las plumas de su cabeza que recuerdan a flechas) y del latín serpens, entis, de serpiente. En efecto, aunque su dieta incluye insectos grandes, pequeños mamíferos, ranas, lagartijas y tortugas, también depreda serpientes, incluyendo cobras y víboras.

Secretario engullendo una serpiente entera. Fuente

Aunque puede volar, prefiere desplazarse caminando y corriendo. A diferencia de la mayoría de rapaces, no busca sus presas desde el aire. Los adultos suelen cazar por parejas y son capaces de caminar hasta 25-30 kms al día por la sabana africana en busca de sus presas y correr tras animales más rápidos que ellos. Una vez detectada una serpiente, el secretario patea el pasto para hacerla salir y la persigue hasta atraparla. Como todas las rapaces, no la ataca con el pico, sino con las garras: primero la mata o aturde con fuertes patadas, con una fuerza equivalente de hasta 5 veces su peso en una décima de segundo, y luego la engulle entera (referencia). Además, a diferencia de otras aves, mantiene sus ojos abiertos durante el ataque, lo que permite golpear con precisión la cabeza y nuca de su presa. ¿Recuerdas al casuario, otra ave capaz de dar patadas mortales?

No te pierdas este vídeo en el que se ve una pareja de secretarios con sus polluelos y su impecable manera de cazar a cámara lenta:

REPRODUCCIÓN

El secretario es bastante social, en grupos de 2 a 5 individuos, aunque pueden ser solitarios ocasionalmente. El ritual de apareamiento incluye vuelos ondulantes por parte del macho y caídas en picado, unido a llamadas guturales. Macho y hembra también se persiguen con las alas abiertas de manera similar a cuando cazan una presa. Forman parejas monógamas para toda la vida, el apareamiento se produce en el suelo y ocasionalmente en lo alto de los árboles, preferiblemente entre agosto y marzo.

Secretario en el nido con un par de huevos. Foto: Hispalois

Construyen el nido en las ramas de las acacias, que pueden reutilizar año tras año hasta que es demasiado pesado. Ponen de 1 a 3 huevos de color blanco verdoso en intervalos de 2 o 3 días, aunque el pollito más débil suele morir al poco tiempo. Los huevos son incubados principalmente por la hembra, aunque el macho puede participar de la incubación, y dura unos 42-46 días. Los polluelos se pondrán de pie a las 6 semanas y al cabo de poco tiempo sus padres les enseñarán a cazar. Su plumaje es más oscuro y en sucesivas mudas obtendrán el color de los adultos. Vivirán hasta los 15 años como máximo aproximadamente en estado salvaje.

Polluelos de secretario con su plumaje oscuro. Fuente

En este vídeo hecho con una cámara oculta en un nido puedes observar cómo el secretario regurgita el alimento para alimentar a su pollito:

DISTRIBUCIÓN, AMENAZAS Y CONSERVACIÓN

El secretario se distribuye por la sabana y pastizales abiertos africanos (sur del Sáhara) y no es migratorio. Está clasificado como vulnerable por la Lista Roja de la IUCN y aparece en el apéndice II del CITES.

Sagittarius serpentarius distribution map
Distribución del secretario. Fuente: IUCN

A pesar de que algunos ejemplares viven en zonas protegidas como parques naturales, su población está descendiendo probablemente debido a la degradación del hábitat, la alteración, el envenenamiento, la caza y la captura para el comercio. Los depredadores naturales de los pollitos son los cuervos, cornejas, tocos y cálaos, grandes búhos y milanos.

Aunque tradicionalmente es admirado en África, para su conservación hay medidas propuestas como un programa de vigilancia para obtener una estimación de la población y el seguimiento de la tendencia de la especie. Se propone también en las zonas donde la especie está disminuyendo, aumentar la conciencia de las amenazas entre la población local, en particular los ganaderos. También se quiere hacer frente a la captura y el comercio de la especie.

Como curiosidad final, el secretario es el emblema de la República de Sudán, aparece en el escudo de armas de Sudáfrica y en multitud de sellos de diferentes países africanos.

Emblema de Sudán. Fuente

 

Escudo de armas de Sudáfrica. Fuente

REFERENCIAS

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¡Que no te piquen las chinches!

Al oír esta expresión, más de uno habrá temido sufrir las picaduras de esos pequeños bichos llamados “chinches” al irse a dormir (especialmente en una cama ajena). Sin embargo, lo cierto es que ni todas las chinches pican, ni todas se esconden en las camas, ni todas son tan pequeñas como estos compañeros nocturnos.

¿Qué son realmente las chinches? ¿Todas son dañinas? ¿Dónde se encuentran? Descubre su diversidad en este artículo, ¡y olvídate de una vez por todas de su mala fama!

¿Qué son?

Al referirse a las chinches, a menudo la gente no es consciente de la gran diversidad que esconden estos organismos, las cual va más allá de la idea de esos pequeños insectos que nos pican mientras dormimos. Las chinches pertenecen al suborden de los Heteroptera, un taxón de distribución cosmopolita que incluye más de 40.000 especies a nivel mundial; de hecho, constituyen el grupo de insectos más grande con metamorfosis sencilla. Su fósil más antiguo, Paraknightia magnifica, data del Pérmico superior en Australia (260-251 MA).

Este suborden se clasifica dentro del orden de los Hemiptera junto con otros subórdenes antiguamente agrupados en uno sólo (“Homoptera”), el cual incluía organismos tan conocidos como las cigarras (Cicadidae) o los pulgones (Aphididae).

¿Cómo los reconocemos?

Los heterópteros presentan un amplio abanico de formas y tamaños, oscilando entre apenas un milímetro a varios centímetros. Los miembros más pequeños pertenecen a las familias Anthocoridae, Microphysidae, Ceratocombidae, Dipsocoridae, Aepophilidae y Leptopodidae, apenas visibles. Entre los miembros más grandes se encuentran algunas especies de la familia Belostomatidae, como Lethocerus indicus con sus 6,5-8 cm de longitud.

A pesar de esto, constituyen un grupo monofilético con, al menos, tres caracteres morfológicos únicos o sinapomorfías:

  1. Piezas bucales de tipo picador-chupador, alargadas en forma de estilete.

    Piezas bucales del depredador Arilus cristatus (Reduviidae). Imagen propiedad de John Flannery en Flicker (CC 2.0).
  2. Glándulas odoríferas pares.
  3. Antenas con 4 segmentos.

Además, sus alas anteriores o hemiélitros se dividen en dos regiones fácilmente diferenciables: una basal endurecida y una distal membranosa, considerado un carácter derivado. De ahí que recibieran el nombre de Heteroptera (del griego “hetero”, diferente; “-pteron”, ala).

Pentatomidae. La parte superior de las alas anteriores está endurecida, mientras que la distal es membranosa. Imagen propiedad de Mick Talbot en Flickr (CC 2.0).

Ecología

Ciclo de vida

Los heterópteros llevan a cabo una metamorfosis sencilla, por lo que juveniles y adultos apenas presentan diferencias y conviven en el mismo hábitat. Tras salir del huevo, los juveniles o ninfas experimentan diversas mudas sucesivas, aumentando su tamaño. Finalmente, tras una última muda conocida como muda imaginal, alcanzan la fase adulta o imago.

Ciclo de desarrollo de los heterópteros. Imagen propiedad de Encyclopedia Britannica, Inc. (link).

Los adultos se diferencian de las ninfas por presentar alas, una nueva disposición de las aberturas de las glándulas odoríferas, un número diferente de segmentos tarsales (patas) y antenales, ocelos, ornamentación (espinas y pelos glandulares), rasgos sexuales en los segmentos terminales del abdomen y, en ocasiones, el patrón de coloración, además de una mayor talla y consistencia del tegumento o exoesqueleto.

Nimfa de Nezara viridula (Pentatomidae), aún carente de alas. Imagen propiedad de S. Rae en Flickr (CC 2.0).

Comunicación y defensa

Los individuos de una misma especie se comunican principalmente mediante la emisión de feromonas volátiles que emiten a través de las glándulas odoríferas, gracias a las cuales pueden agruparse (feromonas de agregación) o reunirse para la reproducción (feromonas sexuales). Aunque menos estudiado, también se han citado casos de especies que emiten sonidos por estridulación, es decir, frotando dos partes del cuerpo entre sí como hacen, por ejemplo, las cigarras.

Los heterópteros también presentan mecanismos defensivos activos y pasivos:

  • Entre los métodos pasivos se encuentran las características del propio cuerpo (por ejemplo, estructuras lisas, redondeadas, que dificultan el agarre), la inactividad (no moverse para pasar desapercibido) y la cripsis o el mimetismo. Dentro de las cripsis o mimetismos, destacan 1) la mimesis de color (homocromía), por ejemplo, con la vegetación, 2) la mimesis de forma (homotipia), mediante la cual se confunden con estructuras de su entorno, ya sean vegetales u otros animales (por ejemplo, imitando a hormigas en el caso de especies mirmecomorfas, un tipo de mimetismo batesiano) y 3) la disrupción de la silueta mediante formas que dificultan marcar los límites del individuo con su entorno.
Leptoglossus occidentalis (Coreidae), con sus tibias posteriores aplanadas simulando hojas. Imagen propiedad de Giancarlodessi (CC 3.0).
Myrmecoris gracilis (Miridae), un claro ejemplo de mirmecomorfia. Imagen propiedad de Michael F. Schönitzer (CC 4.0).
  • Entre los métodos activos, destacan 1) la huida, 2) los picotazos, 3) el desprendimiento de apéndices para confundir y 4) la emisión de sustancias malolientes o irritantes mediante las glándulas odoríferas; en muchas ocasiones, adquieren estas sustancias irritantes o tóxicas a través de las plantas que ingieren. También las hay que emiten sonidos intimidatorios mediante estridulación.

Formas de vida y diversidad

Si bien casi todo el mundo conoce a las chinches por su alimentación basada en la ingesta de sangre, éste no es ni mucho menos su único modo de vida.

  • Terrestres

La mayoría de heterópteros vive en distintos ambientes terrestres, sobre plantas o en el suelo, pudiendo ser totalmente fitófagos (dieta basada en fluidos vegetales) o depredadores de otros insectos que se mueven entre la vegetación, los cuales además pueden ingerir líquidos vegetales para complementar su dieta. También los hay que viven bajo la corteza alimentándose de hongos, o en el suelo nutriéndose de raíces. Algunos ejemplos de familias terrestres fitófagas son Pentatomidae y Coreidae; entre las chinches depredadoras, las cuales utilizan su estilete para inocular agentes proteolíticos a sus presas, disolverlas y succionar su contenido, encontramos muchos representantes de la familia Reduviidae.

  • Acuáticos y semiacuáticos

Existe una gran diversidad de formas acuáticas o semiacuáticas depredadoras y fitófagas, las cuales presentan adaptaciones para vivir en estos ambientes, como la presencia de pelos hidrófugos (repelen el agua). La mayoría vive en lagos y ríos, ya sea únicamente en su superficie (semiacuáticos) o sumergidos.

Las especies semiacuáticas suelen presentar patas y antenas largas que, junto con los pelos hidrófugos, les ayudan a sostenerse sobre el agua; un ejemplo conocido de chinches semiacuáticas son los zapateros (familia Gerridae), abundantes en Europa.

Zapatero (Gerris sp.). Imagen propiedad de Webrunner (CC 3.0)

En cambio, las especies acuáticas suelen presentar algún par de patas transformado en paletas natatorias; un buen ejemplo son los notonéctidos (familia Notonectidae), los cuales presentan el último par de patas aplanadas y con franjas de pelos para aumentar su superficie.

Notonecta sp. (Notonectidae). Imagen propiedad de Jane Burton/Bruce Coleman Ltd. (link).

Los heterópteros acuáticos necesitan el aire para respirar, por lo que periódicamente realizan ascensos a la superficie para captar oxígeno. Para ello, han desarrollado múltiples estrategias, como absorber aire directamente hacia su sistema respiratorio o traqueal mediante un sifón (familia Nepidae) o capturar burbujas de aire mediante los pelos hidrófugos (familia Notonectidae). Otras, simplemente, quedan rodeadas de una fina película de aire al salir del agua (plastron) gracias a los pelos hidrófugos.

  • Hematófagos

También hay heterópteros que se alimentan de sangre como parásitos de aves y mamíferos, pudiendo ser potenciales vectores de enfermedades. Este es el caso de los Cimicidae (como Cimex lectularius, la chinche de las camas que da fama al grupo) y algunos grupos de Reduviidae, como la subfamilia Triatominae o vinchucas, agentes vectores de la enfermedad de Chagas en Centro y Sudamérica principalmente (siendo Triatoma infestans su mayor vector).

Ninfa de Cimex lectularius o chinche de las camas. Imagen de dominio público.
Triatoma sp. (Triatominae). Imagen propiedad de Bramadi Arya (CC 4.0)

Interés científico

Los heterópteros son interesantes por distintos motivos:

  • Contribuyen a regular las poblaciones de algunas plagas de insectos en bosques y cultivos, siendo un elemento esencial en el control integrado de plagas. Es el caso de algunos heterópteros depredadores de las familias Reduviidae, Anthocoridae, Miridae, Nabidae y Geocoridae. Sin embargo, algunos heterópteros fitófagos también pueden desarrollarse como plagas.
  • Han sido un modelo científico para estudiar la fisiología de los insectos.
  • Forman una parte importante de la dieta humana en algunos países, siendo especialmente consumidos los pentatómidos. También son muy apreciados en Asia algunos heterópteros acuáticos, como Lethocerus sp. (Belostomatidae) en Vietnam y Tailandia.
Lethocerus sp. Imagen propiedad de Judy Gallagher en Flickr (CC 2.0).
  • Son vectores de enfermedades o causantes de malestar. El caso más clásico es el chinche de las camas (Cimex lectularius), el cual se ha convertido en una plaga frecuente en regiones templadas; algunos cimícidos también resultan dañinos para las aves de corral. Por otro lado, y especialmente en América, los redúvidos de la subfamilia Triatominae son agentes vectores de enfermedades (como la enfermedad de Chagas causada por el protozoo Trypanosoma cruzi).

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Todos los organismos tienen alguna función o utilidad, tan sólo hay que indagar un poco para averiguarlo. ¡Incluso las chinches que tanta gente teme!

Referencias

Foto de portada propiedad de Pavel Kirillov en Flickr, con licencia Creative Commons 2.0. (link).

Los opistobranquios: qué son y especies del Mediterráneo

Los opistobranquios son uno de los grupos de animales marinos que más llaman la atención de los buceadores y de los amantes de la vida submarina. ¿Quieres descubrir qué son, algunas curiosidades y algunas especies del Mediterráneo?

La mayoría de fotografías son cedidas por el biólogo y oceanógrafo Marc Collell. ¡Visita su Instagram  (@mcollell) y alucina!

LOS OPISTOBRANQUIOS: QUÉ SON Y ESPECIES DEL MEDITERRÁNEO

LOS MOLUSCOS GASTERÓPODOS

Los opistobranquios son un grupo de animales marinos incluido en los moluscos gasterópodos, junto con los caracoles, lapas, babosas y bígaros, entre otros.

gasterópodo, pulmonado
Los caracoles terrestres y los opistobranquios están incluidos dentro del mismo grupo de moluscos (Foto: Jürgen Schoner, Creative Commons).

Los gasterópodos, que constituyen el grupo más grande de moluscos, con unas 70.000 especies vivas y otras 15.000 fósiles, se caracterizan por sufrir un proceso de torsión, un proceso que tiene lugar en la fase de larva velígera, por el cual los órganos viscerales giran hasta 180º. Como resultado de este proceso, el ano y la cavidad del manto se encuentran en el lado anterior y abren encima de la boca y la cabeza.

De todas formas, algunos grupos han sufrido algún grado de detorsión, de manera que el ano se abre en el lado derecho o posterior.

Los gasterópodos se han clasificado tradicionalmente en tres subclases:

  • Prosobranquios: incluyen la mayoría de caracoles marinos y algunos gasterópodos dulciacuícolas y terrestres. Al sufrir el proceso de torsión, la cavidad del manto es anterior y la branquia o branquias quedan situadas frente el corazón.
  • Opistobranquios: es el grupo que nos ocupa.
  • Pulmonados: incluyen los caracoles de tierra, los de agua dulce y las babosas. En lugar de branquias, presentan pulmones.

¿QUÉ SON LOS OPISTOBRANQUIOS?

Los opistobranquios incluyen a las babosas marinas, las liebres marinas y las mariposas marinas, entre otros. Se conocen popularmente como nudibranquios, pero en realidad los nudibranquios sólo son un grupo de opistobranquios.

Los opistobranquios presentan una detorsión total o parcial, de manera que el ano y la branquia (si la hay) están en el lado derecho o posterior. Presentan dos pares de tentáculos, y el segundo se modifica a menudo y se denomina rinóforo, de manera que presenta un conjunto de pliegues que aumenta la superficie quimioreceptora y que tiene aspecto de orejas. Pueden tener concha o no.

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Los opistobranquios han sufrido un proceso total o parcial de detorsión, de manera que parece que tengan el cuerpo simétrico (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Los opistobranquios, a la vez, pueden dividirse en 11 subórdenes, a destacar los nudibranquios, los sacoglosos y los anáspidos:

  • Los nudibranquios tienen las branquias desnudas y nunca tienen concha. Las branquias pueden tener morfologías diferentes y estar situadas en diferentes partes del cuerpo. Son carnívoros y se alimentan de otros invertebrados y de huevos de nudibranquios.
  • Los sacoglosos tienen formas mucho más distintas y pueden tener concha o no. Se alimentan normalmente de los líquidos corporales de las algas marinas.
  • Los anáspidos se denominan popularmente como liebres de mar. Se caracterizan por tener dos expansiones grandes laterales en el pie denominadas parapodios. Además, presentan una cocha dorsal interna muy delgada. Su nombre popular se debe a que los rinóforos se desarrollan tanto que parecen orejas.

EL COLOR DE LOS OPISTOBRANQUIOS

Si algo caracteriza a los opistobranquios es su variedad de coloraciones, algunos con colores muy vistosos y alarmantes (coloración aposemática) y otros con coloraciones más discretas que se disimulan con el sustrato (cripsis).

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Facelina annulicornis es un nudibranquio con coloración críptica (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell)).

ALGUNAS CURIOSIDADES DE LOS OPISTOBRANQUIOS

Algunos nudibranquios tienen la capacidad de incorporar las células urticantes que ingieren de anémonas e hidroideos, como es el caso de la babosa marina plumosa (Aeólido). Éstos tienen papilas alargadas, llamadas ceratas, en su parte posterior, en las cuales se acumulan los nematocitos de los cnidarios, que les sirven de defensa.

Hermissenda crassicornis es un nudibranquio con ceratas urticantes (Autor: Magnus Manske, Creative Commons).

Existen opistobranquios sacoglosos fotosintéticos. Es el caso de Elysia chlorotica.  Este molusco de Norteamérica  tiene la capacidad de realizar la fotosíntesis porque incorpora los cloroplastos de las algas que consume.

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El opistobranquio Elysia chlorotica tiene la capacidad de realizar la fotosíntesis (Foto: Karen N. Pelletreau et al., Creative Commons)

9 EJEMPLOS DE OPISTOBRANQUIOS DEL MEDITERRÁNEO

Aplysia depilans 

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Aplysia depilans (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Aplysia depilans es un opistobranquio anaspideo que se distribuye por todo el Mediterráneo. Esta liebre de mar, que es una de las mayores de las aguas europeas, puede llegar a medir 30 cm y pesar 1 kg.  Su coloración puede ser marrón o verdosa, con puntos blancos o amarillentos. Vive en fondos someros del litoral, donde hay algas abundantes, de las que se alimenta.

Cyerce cristallina

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Cyerce cristallina (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Cyerce cristallina es un opistobranquio sacogloso que se distribuye por todo el Mediterráneo, además del Atlántico. Tiene una longitud máxima de 3,5 cm. Su coloración, de tonalidad crema, puede ser blanca, marrón o rojiza. Se trata de una especie herbívora, que se alimenta de algas. Tiene la capacidad de liberar las ceratas si se siente amenazada, las cuales continúan moviéndose para distraer al oponente.

Placida verticilata

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Placida verticilata (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Placida verticilata es un opistobranquio sacogloso citado en las costas del Canal de la Mancha, Canarias, Azores, Madeira, el Caribe y la Península Ibérica. Mide entre 0,7 i 1 cm de longitud. Tiene el cuerpo lleno de cloroplastos, que le da un color verde oliva, con los que hace la fotosíntesis. Vive encima del alga Codium, de la que se alimenta.

Vaquita suiza (Peltodoris atromaculata)

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Vaquita suiza (Peltodoris atromaculata) (Foto: Anders Finn Jørgensen, Creative Commons)

La vaquita suiza (Peltodoris atromaculata) es un opistobranquio nudibranquio, siendo de los más abundantes del Mediterráneo, aunque también vive en otras zonas. Su nombre popular es evidente, pues presenta un patrón de manchas negras sobre fondo blanco. Puede llegar a medir hasta 12 cm de longitud. Vive normalmente en fondos rocosos con poca iluminación, en la entrada de cuevas y en fondos coralígenos. Se alimenta de la esponja Petrosia fisciformis.

Dondice banylensis

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Dondice banyulensis (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Dondice banylensis es un opistobranquio nudibranquio del Mediterráneo, aunque recientemente se ha observado en la zona atlántica del Estrecho de Gibraltar. Este nudibranquio, que puede llegar a medir 7 cm de longitud, vive en gran variedad de sustratos y hábitats. Cuando se siente amenazada, extiende sus cerata hacia los lados para defenderse.

Doto floridicola

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Doto floridicola (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Doto floridicola es un opistobranquio nudibranquio de la Europa meridional, aunque se ha observado en las costas británicas e Irlanda recientemente. De cuerpo translucido, puede superar el centímetro de longitud. Suele vivir asociado a colonias de hidrozoos como Aglaophenia y Synthecium. Las puestas tienen forma de cinta y las colocan encima de los hidrozoos.

Felimare picta

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Felimare picta (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Felimare picta es un opistobranquio nudibranquio que, además de otras zonas, vive en toda la costa de la Península Ibérica, tanto mediterránea como atlántica. Con una longitud que puede superar los 12 cm, incluso se han descrito ejemplares de 20 cm, este nudibranquio vive en paredes rocosas con abundantes algas, esponjas y otros invertebrados, especialmente poco iluminadas.

Polycera quadrilineata

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Polycera qudrilineata (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Polycera quadrilineata es un opistobranquio nudibranquio que habita en las aguas comprendidas entre las costas atlánticas del norte de Europa hasta el Mediterráneo. En el Mediterráneo miden unos 2 cm, aunque fuera de él pueden llegar a los 4 cm. Vive en paredes de rocas con poca iluminación y abundantes briozoos, de los que se alimenta.

Flabellina afinis

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Flabellina affinis (Foto cedida por Marc Collell, @mcollell).

Flabellina afinis es un opistobranquio nudibranquio muy abundante en todas las aguas de Europa. Puede llegar a medir 5 cm de longitud. Este vistoso nudibranquio vive normalmente encima de las colonias de hidrozoos del género Eudendrium, del que se alimenta. Las puestas, con forma de cordón unduloso, las realiza encima de los hidrozoos.

Si no has tenido suficiente, mira este vídeo:

Ahora ya sabes, coge tu equipo de snorkel o buceo y atrévete a buscar opistobranquios. Eso sí, ten paciencia… ¿Qué otras especies, además de las aquí mencionadas, has visto?

REFERENCIAS