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Los insectos sienten a través de las antenas

Los insectos perciben su entorno a través de distintos órganos; entre ellos, las antenas. Las hay de distintas formas y tamaños, y cada grupo presenta unos determinados modelos (algunos con formas realmente sorprendentes). Os invitamos a conocer su origen, funciones y diversidad a través de este artículo.

El origen de las antenas

Las antenas son apéndices pares con función sensorial situados en la parte anterior del cuerpo de los artrópodos. A excepción de los quelicerados (arañas, escorpiones…) y los proturos (grupo dentro de los hexápodos no-insectos), todos los artrópodos, ya sean crustáceos, hexápodos (dipluros, colémbolos e insectos), miriápodos (ciempiés, milpiés) y los extintos trilobites, presentan antenas en su fase adulta.

En los crustáceos, las antenas aparecen en los dos primeros segmentos de la cabeza: un primer par, conocidas como antenas primarias o anténulas, y un segundo par más largas conocidas como antenas secundarias o simplemente antenas. Por lo general, las antenas secundarias son birramias (se dividen en dos ramas principales), aunque algunos grupos de crustáceos han sufrido modificaciones y las presentan uniramias (una sola rama) o reducidas.

Tipos de antenas en los crustáceos. Imagen extraída de Wikipedia (link).

En cambio, el resto de artrópodos tan sólo presenta un par de antenas unirramias. Los hexápodos (como los insectos), los cuales estarían muy emparentados con los crustáceos formando el grupo de los pancrustáceos según apoyan diversos estudios moleculares, sólo habrían conservado el par secundario de antenas propio de los crustáceos.

Según algunos autores, las antenas son verdaderos apéndices; es decir, se formarían durante el desarrollo embrionario a partir de un segmento corporal igual que lo hacen las patas. Sin embargo, este segmento situado en la cabeza habría evolucionado hasta quedar reducido y desplazado, siendo ahora indetectable. Además, y de igual manera que las patas, las antenas también pueden regenerase.

¿Cómo sienten los insectos a través de las antenas?

Y bien, ¿qué quiere decir exactamente este título?

Microscópicamente, las antenas están cubiertas de pequeños pelos que reciben el nombre de sensilas y que nada tienen que ver con el pelo de los mamíferos, pues se componen de quitina (y no de queratina) igual que el resto del cuerpo del insecto.

Imagen de arriba: antena bajo microscopio electrónico. Imagen de abajo: detalle de los diferentes tipos de sensilas. Ambas imágenes extraídas de cronodon.com.

Aunque a simple vista puedan parecer idénticas, existen diferentes tipos de sensilas: las quimioreceptoras presentan un canal en su interior a través del cual captan distintas moléculas que se encuentran en el ambiente (olor, sabor, e incluso feromonas), mientras que las mecanoreceptoras son retráctiles y se hunden al menor contacto o roce (chocar con un obstáculo, viento, etc.) o al cambiar de posición respecto al suelo (en este caso, reciben el nombre de propioceptores).

Es decir, los insectos saborean, huelen, sienten el tacto y se comunican en parte a través de las antenas, lo que les permite recabar información acerca de fuentes de alimento, parejas potenciales (feromonas), enemigos, sustancias peligrosas (por ejemplo, una planta tóxica), lugares donde anidar o rutas migratorias (como en el caso de la mariposa monarca, la cual obtiene mucha información sobre la ruta a seguir a través de las antenas). Otros órganos, como las patas, los palpos e incluso a veces el ovopositor (órgano para depositar los huevos), también contienen células sensoriales.

En el interior y en la base de estas sensilas, existen neuronas sensoriales que conectan con el cerebro; concretamente, una parte conocida como deutocerebro. En el caso de las sensilas quimioreceptoras, las moléculas se unen a unos receptores específicos que envían señales nerviosas a través de estas neuronas al centro cerebral encargado de procesar esta información: el lóbulo antenal. Este lóbulo sería similar al bulbo olfatorio de los vertebrados.

Tipos de antenas en los hexápodos

A excepción de los proturos, que no presentan antenas, los dipluros, los colémbolos y los insectos (hexápodos) desarrollan diferentes tipos de antenas. Éstas se dividen en dos grupos:

  • Antenas de tipo segmentado: colémbolos y dipluros. Cada segmento de la antena presenta un juego muscular que lo mueve de forma independiente.
  • Antenas de tipo anillado o flagelado: insectos. Únicamente el primer segmento situado en la base en unión con la cabeza (el escapo) presenta musculatura propia, por lo que el movimiento de toda la antena depende completamente de esta pieza.

Partes de las antenas en los insectos

Los tres elementos básicos que forman las antenas de los insectos son:

Antena de una avispa inquilina del género Synergus (Hymenoptera). Imagen de Irene Lobato.

1) Escapo: segmento basal que articula con la cabeza y el único con musculatura propia. El espacio situado en la cabeza donde se ancla el escapo recibe el nombre de torulus.

2) Pedicelo: segundo segmento antenal después del escapo. Este segmento es de vital importancia en los insectos dado que en su interior se localiza el órgano de Johnston, un conjunto de células sensoriales. Este órgano está ausente en los hexápodos no-insectos (colémbolos, dipluros).

3) Flagelo: conjunto del resto de segmentos que forman la antena, y que individualmente reciben el nombre de flagelómeros. Dichos flagelómeros están conectados por membranas que permiten su movimiento a pesar de no tener musculatura propia.

¡Mil y una formas de antenas!

A partir de este patrón base (escapo + pedicelo + flagelo), cada grupo de insectos ha desarrollado una o más formas de antenas en función de su forma de vida:

  • Aristadas

Son antenas muy reducidas en forma de saco y una cerca o arista plumosa que nace de su segmento terminal.

Ejemplo: modelo muy extendido entre las moscas (Diptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de una mosca de la familia Sarcophagidae de JJ Harrison, CC 1.0.
  • Aserradas

Cada segmento presenta un lateral anguloso o puntiagudo que da a la antena un aspecto de sierra.

Ejemplo: algunos escarabajos (Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de un escarabajo de la familia Chrysomelidae de John Flannery, CC 2.0.
  • Capitadas

Las antenas capitadas se ensanchan abruptamente en su extremo.

Ejemplo: mariposas (Lepidoptera), algunos escarabajos (Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; centro: imagen de un escarabajo de la especie Platysoma moluccanum de Udo Schmidt, CC 2.0; izquierda: mariposa, dominio público.
  • Claviformes

A diferencia de las anteriores, las antenas claviformes se hacen progresivamente más gruesas en su extremo.

Ejemplo: polillas (Lepidoptera), escarabajos enterradores (coleópteros carroñeros de la familia Silphidae).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: escarabajo de la especie Thanatophilus sinuatus (Silphidae) de Wim Rubers, CC 3.0.
  • Estiladas

Similar a las antenas filiformes (ver más abajo), pero con la diferencia que los segmentos terminales se estrechan repentinamente en forma de hilo fino y puntiagudo (el “estilo”), pudiendo presentar setas (pelos) o no.

Ejemplo: moscas braquíceras (Diptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de un díptero braquícero de la familia Asilidae de Opoterser, CC 3.0.
  • Filiformes

Es la forma más simple de antenas: alargadas, delgadas y con segmentos de tamaño y forma prácticamente idénticos.

Ejemplo: cucarachas (Blattodea), saltamontes y grillos (Orthoptera), escarabajos longicornes (Cerambycidae, Coleoptera), chinches (Heteroptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: cucaracha de la especie Periplaneta americana de Gary Alpert, CC 3.0.
  • Flabeladas

De aspecto similar a las antenas pectinadas y a las lameladas (ver más adelante), pero con la diferencia de que las proyecciones laterales de los segmentos son mucho más finas y aplanadas, con un aspecto similar a un abanico de papel y ocupan toda la antena (no sólo los últimos segmentos como en las lameladas). Los machos presentan este tipo de antenas para aumentar la superficie que capta feromonas.

Ejemplo: escarabajos (Coleoptera), avispas (Hymenoptera) y polillas (Lepidoptera).

Macho de escarabajo del género Rhipicera. Imagen de Jean and Fred, CC 2.0.
  • Geniculadas

Presentan una doblez o articulación, hecho que da a la antena un aspecto de articulación de rodilla. El primer segmento antenal (escapo) suele estar antes de la articulación, tras la cual vendrían el resto de segmentos que, en este caso, reciben en conjunto el nombre de funículo.

Ejemplo: algunas abejas y avispas, muy marcado en parasitoides (Hymenoptera), escarabajos curculiónidos (Curculionidae, Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de una avispa parasitoide de la especie Trissolcus mitsukurii, dominio público.
  • Lameladas

Los segmentos terminales se alargan hacia uno de los laterales formando unas proyecciones aplanadas que encajan unas con otras, lo que da a estas antenas un aspecto de abanico.

Ejemplo: escarabajos de la familia Scarabaeidae (Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de un coleóptero de la familia Scarabeidae de dominio público.
  • Moniliformes

A diferencia de las antenas filiformes, los segmentos antenales son más o menos redondos y de tamaño similar, lo que da a la antena un aspecto de collar de perlas.

Ejemplo: termitas (Isoptera), algunos escarabajos (Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de una termita de Sanjay Acharya, CC 4.0.
  • Pectinadas

Los segmentos son alargados en un lateral, dando a la antena un aspecto de peine.

Ejemplo: sínfitos o moscas portasierra (Hymenoptera), avispas parasitoides (Hymenoptera), algunos escarabajos (Coleoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de un coleóptero de la familia Lycidae de John Flannery, CC 2.0.
  • Plumosas

Como su nombre indica, estas antenas parecen plumas, puesto que sus segmentos presentan ramificaciones finas. Al aumentar la superficie antenal, aumenta la capacidad para detectar moléculas en suspensión, como es el caso de las feromonas.

Ejemplo: machos de mosquito (Diptera) y de polilla (Lepidoptera).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: macho de una polilla del género Polyphemus de Megan McCarty, CC 3.0.
  • Setiformes

Estas antenas tienen forma de cerda, siendo alargadas y más estrechas hacia su extremo. Similares a las filiformes, pero más finas.

Ejemplo: efemerópteros (Ephemeroptera), libélulas y caballitos del diablo (Odonata).

Izquierda: imagen de M. A. Broussard, CC 4.0; derecha: imagen de una libélula, dominio público.

Puedes leer más sobre ellas en este y este enlace, o ver la galería de fotografías de antenas de John Flannery.

Imagen de portada de Jean and Fred, CC 2.0.

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Si conoces más tipos de antenas o alguna curiosidad acerca de sus funciones, ¡no dudes en dejar un comentario!

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¿Qué pasaría en un mundo sin abejas?

En los últimos años, la idea de un mundo sin abejas ha trascendido numerosas esferas sociales; así, lo que antes preocupaba únicamente a los científicos ha pasado a ocupar un puesto de relevancia entre los temas de actualidad. Tanto es así, que a finales de 2017 la Unión Europea decidió tomar cartas en el asunto a fin de evitar este trágico desenlace.

¿Por qué sería un problema que desaparecieran las abejas? ¿y cuáles son las medidas tomadas por la Unión Europea ante esta problemática?

Sobre el DDT y Rachel Carson

El uso de pesticidas ha formado parte de las prácticas agrícolas desde hace miles de años. Inicialmente, era común el uso de sustancias orgánicas e inorgánicas sin adulterar, como los compuestos de sulfuros, mercurio o arsénico. Sin embargo, su elevada toxicidad los llevó al desuso. A mediados del siglo XX, concretamente en la década de 1950, se disparó la aplicación de pesticidas sintéticos, siendo el DDT la máxima expresión del uso indiscriminado de un insecticida hasta la fecha. Dada su acción generalista y su supuesta baja toxicidad directa en plantas y mamíferos, era usado en todo tipo de ámbitos: para eliminar los insectos en el hogar, fumigar jardines o controlar plagas agrícolas.

Arriba, portada de un folleto sobre el DDT publicado en 1947 por el Departamento de Agricultura de EUA (fuente). Abajo, niños en una piscina rociados con DDT como estrategia para combatir la polio, la cual se creía que era transmitida por un mosquito (fuente).

El DDT resultaba muy efectivo ante insectos vectores de enfermedades mortales como la malaria, la fiebre amarilla o el tifus, hecho que lo convirtió en otro miembro más de la familia.

El uso indiscriminado de este y otros pesticidas, sin embargo, empezó a generar problemas graves de salud en humanos y en el medio ambiente, ya que muchos de estos productos se bioacumulaban y contaminaban el suelo, las plantas y sus semillas, e impactaban finalmente en niveles superiores de las redes tróficas (mamíferos, aves, peces, etc.). El uso indiscriminado de pesticidas y sus terribles consecuencias fueron denunciados por Rachel Carson en su publicación “Silent Spring” (Primavera Silenciosa), distribuida en 1962.

Silent Spring, de Rachel Carson (fuente).

Desde Carson a los neonicotinoides

Desde que Rachel Carson denunciara el uso abusivo de pesticidas, el mundo ha presenciado el nacimiento de nuevas sustancias para combatir las plagas agrícolas. Desde entonces, el rumbo de las investigaciones ha sido obtener productos menos tóxicos y más selectivos a fin de minimizar los impactos sobre la salud humana y ambiental. ¿Podríamos decir que ha sido un éxito?

Sí…y no. Si bien su uso dejó de ser tan indiscriminado y se apostaba por el uso de productos más selectivos, aún había algunos frentes abiertos. Frentes que seguirían presentes hasta la actualidad.

Entre 1980 y 1990, las empresas Shell y Bayer empezaron a trabajar en la síntesis de un nuevo surtido de pesticidas para dar solución a las resistencias que los insectos habían generado a ciertas sustancias usadas hasta la fecha: los neonicotinoides. Los neonicotinoides son una familia de insecticidas con una estructura molecular similar a la nicotina que actúan directamente sobre el sistema nervioso central de los insectos, revolucionarios por su elevada especificad sobre estos organismos y su baja toxicidad en mamíferos y aves en comparación a sus predecesores más famosos (organoclorados, como el DDT, y carbamatos). El neonicotinoide más usado a nivel mundial es el imidacloprid, siendo además uno de los pesticidas más usados actualmente.

Sin embargo, más allá de hacerse famosos por su efectividad, los neonicotinoides empezaron a levantar polvareda por su supuesta relación con la desaparición de las abejas.

¿Cómo afectan estos pesticidas a las abejas?

Desde hace ya algunos años (aprox. 2006 en adelante) que los neonicotinoides están en el punto de mira de los científicos al tratarse de unos de los principales sospechosos de la desaparición de las abejas. Sin embargo, no ha sido hasta la actualidad que se ha reconocido algo que la comunidad científica llevaba denunciando desde hace años: que los neonicotinoides causan un impacto mayor del que se creía.

Abejas muertas delante de una colmena. Imagen de dominio público.

A diferencia de otros pesticidas que permanecen en la superficie de las plantas, diversos estudios afirman que los neonicotinoides son asimilados por sus tejidos, acumulándose en raíces, hojas, flores, polen y néctar; por otro lado, las semillas tratadas con estos productos liberan residuos en forma de polvo que se distribuyen por el aire y las plantas que derivan de éstas acumulan una mayor cantidad de pesticida (tal y como comenta Nature en esta publicación). Esto hace que las abejas (entre otros insectos polinizadores) estén expuestas a elevados niveles de residuos, tanto en los propios campos como en las zonas circundantes en las que se alimentan. Estos mismos estudios han revelado, aunque con menor respaldo, que estos productos pueden llegar a persistir y acumularse en el suelo, pudiendo afectar a futuras generaciones de cultivos.

Los efectos negativos sobre las abejas que se han asociado a los neonicotinoides son, entre otros:

  • Alteración del sistema inmune, menor capacidad para sobrevivir al invierno y menor capacidad reproductiva (tanto individual como colonial), afectando especialmente al éxito reproductivo en abejas solitarias (según este reciente estudio publicado en Science).
  • Posible alteración sobre los hábitos y las rutas de búsqueda de alimento (desorientación) tanto en abejas solitarias como coloniales, así como sobre la comunicación entre miembros de abejas coloniales.
  • Efectos negativos potenciados por interacción con otros pesticidas.
  • Contribución al CCD (Colony Collapse Disorder). Este fenómeno se caracteriza por la desaparición masiva de las abejas obreras de una colonia, las cuales dejan atrás a la reina junto con alimento, sus larvas y algunas abejas que cuidan de ellas. Este fenómeno ha sido registrado numerosas veces a lo largo de la historia, el último de los cuales en EUA en 2006, cuando una gran cantidad de colonias de abejas melíferas (Apis mellifera) empezaron a colapsar (hasta el 2013, se estima la pérdida de hasta 10 millones de colmenas, casi 2 veces más de lo que es considerado normal). El CCD es un fenómeno multifactorial, en el que la acción de los pesticidas sólo sería uno de tantos.

A los efectos negativos de los pesticidas se le unen el cambio climático (cambios en los regímenes hídricos y de temperatura), menor cantidad de alimento y los cambios en el uso del suelo.

¿Qué ocurriría si desaparecieran las abejas?

Las abejas coloniales son las más famosas entre las abejas; sin embargo, sólo suponen un modesto porcentaje dentro de la gran diversidad de abejas conocidas, muchas de las cuales son formas solitarias que construyen sus nidos en pequeñas cavidades. La importancia ecológica de las abejas solitarias es igual o mayor que la de las abejas melíferas y, sin embargo, el efecto que los neonicotinoides tienen sobre ellas está mucho menos estudiado. En conjunto, las abejas son de los organismos polinizadores más eficientes.

Abeja solitaria entrando en su nido. Imagen de dominio público.

Según este estudio realizado en territorio alemán y publicado en PLOS One a finales del 2017, gran parte de la diversidad y hasta un 75% de la biomasa de insectos voladores (incluyendo numerosos polinizadores) habría disminuido en las últimas tres décadas debido a la interacción de numerosos factores, valores que podrían extrapolarse a casi todo el mundo.

¿Qué pasaría si las abejas, tanto coloniales como solitarias, desaparecieran?

  • Desaparición de cultivos. La producción de muchos cultivos, como la de árboles frutales, frutos secos, especias y algunos aceites, depende completamente de los polinizadores. Las abejas serían, entre ellos, los más importantes.
  • Disminución de la diversidad y biomasa de plantas salvajes. Hasta un 80% de plantas salvajes dependen de la polinización por insectos para reproducirse, como es el caso de muchas aromáticas. La disminución de superficie vegetal conduciría a graves problemas de erosión y desertización.
  • Menor reciclaje de nutrientes del suelo. Con la desaparición de las plantas, el lavado y deposición de nutrientes del suelo iría a la baja.
  • Menor control biológico de plagas. Algunas abejas solitarias son parasitoides de otras abejas solitarias y de otros grupos de insectos (enemigos naturales); su ausencia podría disparar la recurrencia de ciertas plagas.
  • Efectos negativos sobre niveles tróficos superiores. Posiblemente, la desaparición de las abejas se traduzca en una disminución de la diversidad y biomasa de algunas aves que incluyen a las abejas en su dieta. Esto sin contar con los consiguientes efectos en cadena dentro de las redes tróficas.
  • Desaparición de productos derivados, como la miel o la cera.

La UE prohibe el uso de neonicotinoides

Dada esta situación, distintos gobiernos han tratado de limitar desde hace algunos años el uso de pesticidas como parte de las acciones para frenar el declive de las poblaciones de abejas y las consiguientes pérdidas económicas. Por poner algunos ejemplos, desde 2006 la biomasa de abejas melíferas ha disminuido un 40% en EUA, un 25% en Europa desde 1985 y un 45% en Reino Unido desde 2010, según datos publicados por Greenpeace.

Hasta la fecha, las medidas más restrictivas simplemente limitaban el uso de los neonicotinoides en ciertas situaciones o épocas del año. Pero a principios de 2018, la UE, tras la elaboración de un minucioso informe basado en más de 1500 estudios científicos realizado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), decidió prohibir definitivamente el uso de los tres neonicotinoides más usados en un periodo máximo de 6 meses en todos sus estados miembros tras demostrar que dañaban a las abejas: imidacloprid, clotianidina y tiametoxam.

¿Se cumplirán los objetivos de este informe? Habrá que esperar…

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Aunque lentamente, la lucha contra el uso abusivo de los pesticidas va dando sus frutos. Sin embargo, habrá que ver si el vacío dejado por algunos productos es llenado con otros o si se apuesta por adoptar modelos agrícolas más amistosos con el medio ambiente.

Imagen de portada obtenida de [link].

¿Por qué los perezosos son tan lentos?

De aspecto simpático, los perezosos llaman la atención por ser los mamíferos más lentos del mundo, tener pelo verde y unas garras dignas de película de terror. ¿Te atreves a descubrir más?

¿QUIÉNES SON LOS PEREZOSOS?

Los perezosos son animales de costumbres arborícolas (habitan las selvas húmedas de Centro y Sudamérica) y es por ello que podríamos confundirlos con un primate. En realidad pertenecen a un grupo muy diferente, dentro del mismo orden en el que se incluyen los osos hormigueros y tamandúes (Orden Pilosa). Son también parientes (aunque un poco más lejanos) de los armadillos. Actualmente las seis especies existentes se clasifican en perezosos de dos dedos y perezosos de tres dedos, aunque se conocen muchas especies extintas (algunas de ellas gigantes).

Perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus). Foto: Stefan Laube

Tienen las patas provistas de garras en forma de garfio que les permiten colgarse perfectamente de las ramas, hasta quedan sujetos si se duermen colgando. Pero por el suelo se arrastran con torpeza con las garras de las patas delanteras, que son más fuertes. El perezoso de tres dedos, además, es un buen nadador.

A diferencia de osos hormigueros y tamandúes, tienen la cara redondeada y no presentan dientes delanteros. Los dientes traseros funcionan como trituradores y crecen continuamente.

Son de hábitos solitarios.

Perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni). Foto: Masteraah

CAMUFLAJE CASI PERFECTO

Los perezosos se caracterizan por tener un grueso y áspero pelaje, de colores que van del marrón grisáceo al marrón oscuro, negro e incluso blanquecino. Este color, sumado a la lentitud de sus movimientos les permite pasar desapercibidos. En caso de peligro, se quedan quietos y si son descubiertos por sus depredadores propinan un golpe con sus grandes garras.

A pesar de todo, el pelaje de los perezosos puede presentar un color verdoso, debido a algas que crecen entre los pelos. El pelaje externo también es hogar de animales como garrapatas, ácaros, escarabajos e incluso polillas.

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Perezoso en el que se observa el cambio de color de su pelaje a verde, debido a las algas que crecen encima suyo. Foto: desconocido.

REPRODUCCIÓN

Después del apareamiento, la gestación del perezoso dura 5-6 meses. Nace una sola cría, que se cuelga de la panza de su madre gracias a sus garras bien formadas. Mamará durante un mes, después del cual permanecerá agarrada a la madre para aprender los patrones de alimentación.

Perezoso con su cría. Foto: John Martin

¿QUÉ COMEN?

A diferencia de sus parientes, que se alimentan principalmente  de insectos como hormigas o termitas, los perezosos son folívoros o filófagos, es decir, se alimentan de hojas, brotes y yemas de los árboles (en especial de la Cecropia). Algunas especies complementan su dieta con insectos y con las algas de su pelaje.

Perezoso de tres dedos (Bradypus variegatus) comiendo. Foto: Christian Mehlführer

Se desplazan muy lentamente por los árboles con sus garras en forma de gancho mientras se alimentan. Vivir en los árboles también les resulta una buena estrategia para evitar a sus depredadores (anacondas, águilas arpías, pumas y jaguares, humanos…).

Además de esta lentitud, sus músculos son pequeños y débiles para el tamaño de su cuerpo (tienen un 30% menos de masa muscular que otros mamíferos de su tamaño). Su metabolismo también es extremadamente lento comparado con el de otros mamíferos, tanto es así que su temperatura corporal es baja (unos 30ºC). Los perezosos de tres dedos tienen el metabolismo más lento de todos los mamíferos y los de dos dedos ocupan el tercer lugar, por detrás del oso panda.

¿POR QUÉ SON TAN LENTOS?

Observa en este vídeo los lentos movimientos del perezoso:

Los perezosos son tan lentos que tardarían cinco minutos en cruzar una calle de anchura estándar. Debido a que su alimentación es casi exclusivamente folívora, la energía que obtienen de las hojas es muy escasa. Las hojas apenas tienen energía y la poca que tienen, es muy difícil de extraer. Como todos sabemos, la misma cantidad de carne aportaría más energía. Otros animales herbívoros suplementan su dieta vegetal con frutos secos o fruta, que dan un aporte extra de energía, pero el perezoso no lo hace.

Para contrarrestar este inconveniente, los perezosos presentan dos adaptaciones principales:

  • Estómago muy grande (un tercio de su cuerpo) con varias cámaras para extraer el máximo de energía de las hojas. Ésto conlleva digestiones de cinco o siete días, incluso semanas.
  • Utilización mínima de la energía, que se traduce en no moverse mucho y en utilizar poca energía para el mantenimiento de su temperatura corporal. Para alimentarse sin consumir mucha energía, viven casi permanentemente en los árboles y sólo bajan a tierra una vez a la semana, para defecar o cambiar de árbol si no pueden moverse por las ramas al árbol de al lado. La mayor parte de su tiempo lo emplean en comer, descansar o dormir.

IMPORTANCIA ECOLÓGICA

Los perezosos son grandes dispersadores de semillas y fertilizan el suelo con sus excrementos.

Como se ha comentado antes, en el pelaje de los perezosos viven algas y polillas, entre otros seres vivos. La relación simbiótica que establecen es fascinante. Los perezosos solo bajan de los árboles una vez a la semana para defecar. En ese momento, las polillas depositan sus huevos en las heces del perezoso; las larvas de polilla que salgan de ellos se alimentaran de las heces. Una vez adultas, las polillas vuelan hacia el pelaje del perezoso, donde vivirán y se aparearán. Las polillas muertas serán descompuestas por los hongos que viven en el pelaje, y las transformarán en amonio, fosfatos y nitratos que ayudarán a crecer a las algas. Según se cree, el perezoso complementa su dieta con estas algas, ricas en biolípidos y otros nutrientes.

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Relación simbiótica de perezosos, algas, hongos y polillas (clic para ampliar). Fuente: ver imagen

Además,  las especies de micro y macroorganismos que viven en su pelaje tienen sustancias contra bacterias, células cancerosas y parásitos como Plasmodium, responsable de la malaria y Trypanosoma, responsable del mal de Chagas.

ESTADO DE CONSERVACIÓN

De las seis especies conocidas, según la Lista Roja de la IUCN los perezosos de  tres dedos Bradypus pygmaeus y Bradypus torquatus se encuentran en “peligro crítico” de extinción y “vulnerable”, respectivamente. El resto están en “preocupación menor”. Como suele ser habitual, la destrucción del hábitat es la principal amenaza a la que se enfrentan los perezosos actualmente. Debido a su lentitud, son afectados rápidamente por la destrucción de los bosques que conlleva el avance urbano o son atropellados al intentar cruzar las carreteras.

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Perezoso cruzando una carretera. Foto: Ian D. Keating

A pesar de que son totalmente inofensivos, algunas personas también los agreden o matan pensando que son peligrosos.

Desgraciadamente, su cara simpática y aspecto dócil ha llevado a algunas personas a tenerlos como mascotas. Nunca nos cansaremos de decirlo: los animales salvajes no son mascotas. Fuera de su hábitat no se pueden cubrir sus necesidades físicas, nutricionales ni psicológicas. Además, su extracción de la naturaleza es traumática (suelen matar a la madre para capturar a las crías) y el transporte y almacenamiento se dan en condiciones insalubres.

Perezoso enjaulado. Foto: desconocido
Perezosos enjaulado. Foto: desconocido

La protección de su hábitat y leyes a favor de los perezosos son las acciones de conservación prioritarias, además de la existencia de centros de rescate de perezosos heridos o huérfanos.

Cría de perezoso rescatada. Foto: Becca Field

¿QUÉ PUEDES HACER TÚ?

La educación es el pilar más importante para empezar a respetar la naturaleza. Informa a las personas de tu alrededor de las características únicas de estos animales, explica que no son peligrosos para evitar agresiones hacia ellos y hazles comprender el sufrimiento que les supone vivir encerrados como mascotas. Si vives en una zona donde hay perezosos, llama a las autoridades si ves alguno en peligro, intentando cruzar la carretera, por ejemplo.

Si quieres profundizar en el tema, puedes visitar la lección TED-Ed sobre los perezosos, en la que está inspirado este artículo.

Mireia Querol Rovira

Foto de portada: Getty

¿Cómo se comunican los cetáceos?

No podemos imaginar nuestras vidas sin comunicación, pero no somos la única especie animal que utiliza la comunicación como una forma de intercambiar información. En este post, explicaremos cómo es la comunicación de los cetáceos. 

¿CÓMO SE COMUNICAN LOS CETÁCEOS?

Dado que hay especies altamente sociales entre los cetáceos, es esencial comprender el papel que desempeña la comunicación en la regulación de las interacciones sociales en ellos. Cuando pensamos en la comunicación, generalmente solemos asociarla con la comunicación acústica, y, de hecho, ésta es la forma principal para los cetáceos; pero existen otros tipos, como la comunicación química, visual o táctil.

LA COMUNICACIÓN ACÚSTICA: LA MÁS IMPORTANTE

La comunicación acústica es la forma más importante de comunicación en los cetáceos y la razón es que la transmisión del sonido en el agua es muy rápida. Incluye tanto la vocal como la no vocal. En algunas especies puede ser muy compleja, ya que algunos de ellos tienen dialectos.

Debido al hecho de que los cetáceos dependen del sonido, algunas actividades como las prospecciones sísmicas pueden interferir en su comportamiento y amenazar su supervivencia.

COMUNICACIÓN NO VOCAL

La comunicación no vocal consiste en producir sonidos sin utilizar el aparato vocal, como el uso de aletas o aletas para golpear la superficie del agua, golpes con la mandíbula, rechinar los dientes o emitir burbujas. Al golpear con la cola, los cetáceos transmiten la presencia de una amenaza o angustia.

El breaching es el comportamiento típico de la mayoría de los cetáceos en el cual saltan vigorosamente en el aire. El sonido originado puede viajar varios kilómetros y se cree que es un mecanismo de espaciamiento, para mantener el contacto acústico o para informar sobre la estimulación sexual, la ubicación de alimento o una respuesta a una lesión o irritación. También puede ser una manera de eliminar los parásitos y la piel muerta. Se necesitan más estudios sobre el propósito del breaching.

LA COMUNICACIÓN VOCAL EN CETÁCEOS ES MUY COMPLEJA

Considerando la comunicación vocal, odontocetos y misticetos son muy diferentes. Por este motivo, los vamos a explicar por separado.

MISTICETOS

El sonido de las ballenas barbadas tiene una función social, como mantener el contacto cuando están a largas distancias, llamadas de unión, avisos sexuales, saludos, espaciamiento, amenazas e identificación individual. Es probable que utilicen el sonido como una forma de sincronizar actividades biológicas o conductuales, como la alimentación o la reproducción. Puedes leer más sobre la comunicación de las ballenas aquí.

Los científicos están de acuerdo en que hay tres (más uno) tipos de sonidos en los misticetos:

  • Gemidos de baja frecuencia (1-30 segundos, 20-200 Hz). Estos sonidos pueden ser tonos puros, como en el caso de los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) o sonidos complejos con estructura armónica. Estos sonidos se utilizan en la comunicación a larga distancia. Por ejemplo, los gemidos a 20 Hz de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) pueden atravesar la mayoría de los obstáculos y recorrer cientos de kilómetros para llegar a sus congéneres para la comunicación. Se ha sugerido que, sin obstáculos, este tipo de sonidos puede viajar de polo a polo. Asombroso, ¿verdad? Puedes escuchar la llamada del rorcual común aquí.
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Rorcual común (Balaenoptera physalus) (Foto: Circe).
  • Thumps o knocks cotos (< 1 segundo, < 200Hz). Estos sonidos son producidos por ballenas francas (Eubalaena sp), ballenas de Goenlandia (Balaena mysticetus), ballenas grises (Eschrichtius robustus), rorcuales comunes y rorcuales aliblancos (Balaenoptera acutorostrata).  Se relacionan estos sonidos con contextos sociales y actividad.  Aquí puedes escuchar a una ballena gris.
  • Chirridos y silbidos (> 1kHz, <0.1 segundos). Estos sonidos son producidos por la mayoría de las ballenas.
  • Canciones de ballenas jorobadas. Aquí puedes escchar algunas canciones de ballenas jorobadas:

ODONTOCETOS

Según los científicos, los sonidos de los odontocetos pueden dividirse en dos categorías:

  • Sonidos pulsados. Todos los cetáceos dentados producen este tipo de sonidos y se pueden usar para la ecolocación (la producción de ondas de sonido de alta frecuencia y la recepción de ecos para localizar objetos e investigar el entorno) o la comunicación.echolocation, dolphin, ecolocalizacion, delfines, comunicacion odontocetos, odontocete communicationEcolocación en delfines.

Se pueden subdividir en dos categorías:

  • Trenes de pulsos o clics. Los trenes de clics consisten en secuencias de pulsos acústicos (50 μs, 5-150kHz) repetidos a lo largo del tiempo. Están relacionados con la ecolocación. Las especies pueden tener una composición espectral amplia, como en los delfines mulares (Tursiops truncatus), o tener una composición de banda estrecha, como en los narvales (Monodon monoceros). En este tipo de sonido pulsado, los animales producen de 1-2 a centenares de clics por segundo. Puedes escuchar los clics del delfín mular aquí.
  • Pulsos explosivos (20-100 kHz). Estos trenes de pulsos de alta velocidad de repetición consisten en producir un pulso cada menos de 5 μsegundos, que los humanos escuchan como un sonido continuo. Tienen funciones comunicativas y sociales. En este vídeo, puedes escuchar estos sonidos en un encuentro agresivo entre delfines:

  • Sonidos tonales de banda estrecha (silbidos) (5-85kHz). Se cree que los silbidos se producen solo con fines de comunicación y no todos los odontocetos los producen. Debido a que son sonidos de baja frecuencia, estos sonidos pueden viajar distancias más largas que los sonidos pulsados. Algunas especies, como los delfines mulares, pueden producir silbidos y clics al mismo tiempo, lo que permite mantener la comunicación y la coordinación durante la búsqueda de alimentos por ecolocación. Incluso en algunas especies, como los delfines mulares, existen silbatos firma; es decir, un silbido tan distintivo que sirve para identificar al animal, como si fuera su nombre. ¿Quieres saber más sobre los silbatos firma? Mira el vídeo:

COMUNICACIÓN QUÍMICA EN CETÁCEOS

La comunicación química incluye el olor y el sabor. A pesar de que es importante en los mamíferos terrestres, en los mamíferos marinos es limitado.

El sistema olfatorio en los cetáceos es casi inexistente, ya que no hay nervios, bulbos y tractos olfativos en odontocetos adultos y se reducen en gran medida en los misticetos adultos. Además, todos los cetáceos cierran sus espiráculos bajo el agua.

Por otro lado, el gusto es más importante. Por ejemplo, los delfines mulares tienen la capacidad de discriminar soluciones agrias, dulces, amargas y saladas. Sin embargo, son menos sensibles a las diferentes concentraciones de sal, lo que es una adaptación al medio marino.

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Los delfines mulares (Tursiops truncatus) pueden discriminar soluciones agrias, dulces, saladas y amargas (Foto: NASA, Creative Commons).

Otras especies, como las belugas (Delphinapterus leucas), liberan feromonas para alarmar a sus compañeros y, con sangre en el agua, escapan rápidamente o se excitan desproporcionadamente.

COMUNICACIÓN VISUAL

La visión bajo el agua está limitada por los niveles de luz, la materia orgánica y la profundidad. Las señales visuales pueden ser de diferentes tipos, como las características dimórficas sexuales, las posturas corporales y los patrones de coloración, que son simples; o más complejas como secuencias de comportamientos, que indican un contexto, especie, edad, sexo o condición reproductiva.

Para los cetáceos, las señales visuales son una alternativa a la comunicación acústica cuando los animales están cerca. En el caso de los odontocetos, las exhibiciones visuales consisten en comportamientos, coloración y rasgos morfológicos.

Por ejemplo, los narvales machos tienen largos colmillos en espiral y los machos de varios zifios tienen dientes inferiores que sobresalen fuera de la boca. En esos casos, pero no son los únicos, se trata de características sexualmente dimórficas que pueden desempeñar un papel importante en la regulación de las relaciones sociales y el apareamiento.

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Los narvales macho (Monodon monoceros) tienen colmillos espirales que regulan las relaciones sociales y el apareamiento (Foto: NOAA).

Las especies de delfines de aguas claras muestran patrones de coloración en el cuerpo, como manchas, parches, capas o rayas longitudinales, como el delfín listado (Stenella coeruleoalba).

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Delfin listado (Stenella coeruleoalba) (Foto: Scott Hill National Marine Mammal Laboratory, Creative Commons).

Por último, los gestos también son importantes en los cetáceos, como las exhibiciones de amenaza con la mandíbula abierta, los saltos aéreos, el movimiento de las aletas pectorales, los golpes de cola y las posturas en forma de S. La postura y los comportamientos también pueden informar sobre depredadores, presas o sincronizar acciones entre individuos para coordinar el grupo o para la interacción social.

En este vídeo, puedes ver un delfín mostrando un comportamiento de amenaza con la mandíbula abierta.

En este otro, una ballena jorobada da golpes de cola.

COMUNICACIÓN MEDIANTE EL TACTO

Los cetáceos pueden usar su nariz, la cola, las aletas pectorales, la aleta dorsal, los flancos, el abdomen y todo el cuerpo como medio de comunicación al tocar a otros animales. Las señales táctiles generalmente se usan junto con otros tipos. Este tipo de comunicación se ha observado en todos los cetáceos. El contacto corporal no solo sirve como una vía de comunicación, sino que también puede servir para eliminar la piel muerta.

Por ejemplo, las ballenas grises (Eschrichtius robustus) de la Laguna de San Ignacio (México) se frotan bajo pequeñas embarcaciones y toleran las caricias de los turistas. Puedes verlo aquí:

Los delfines moteados del Atlántico (Stenella frontalis), los delfines mulares, las ballenas jorobadas y las ballenas francas del Atlántico Norte (Eubalaena glacialis), entre otros, frotan suavemente sus cuerpos con sus congeneres y es común entre madres y crías.

REFERENCIAS

  • Berta, A; Sumich, JL & Kovacs, KM (2006). Marine mammals. Evolutionary biology. UK: Academic Press.
  • Dudzinkski, KM; Thomas, JA & Gregg, JD (2009). Communication in Marine Mammals. En Perrin, WF; Würsig, B & Thewissen, JGM (Ed.). Encyclopedia of Marine Mammals (260-269). Canada: Academic Press.
  • Foto de portada: Gregory “Slobirdr” Smith, Creative Commons.

Algunos insectos y otros artrópodos que no deberías confundir

A través de las redes sociales se comparten con demasiada frecuencia noticias y artículos poco contrastados o sensacionalistas sobre insectos y otros artrópodos. Muchos de estos enlaces dan información poco ajustada y generan confusión entre los usuarios aficionados, llevando a malas identificaciones, a confundir unos organismos con otros y a generar rechazo o alarmismos innecesarios.

En este artículo, te presentamos un pequeño listado de insectos y otros artrópodos que suelen confundirse y te explicamos cómo diferenciarlos. ¡Que no te den gato por liebre!

Arañas VS “Cualquier cosa que se les parezca”

Probablemente las arañas (Orden Araneae) sean de los artrópodos que más inquietudes despiertan por dos motivos: pueden picar y hay muchos organismos que se les parecen. Así pues, es bastante comprensible que la gente tenga dudas de cualquier organismo que presente ocho patas largas y cara de pocos amigos.

Sin embargo, la mayoría de organismos similares a las arañas no son venenosos ni construyen telarañas:

Opiliones: a diferencia de otros arácnidos, los opiliones (Orden Opiliones) carecen de un estrechamiento o cintura que divida su cuerpo en dos partes (prosoma y opistosoma), por lo que a simple vista parecen “una bola con patas”. Además, sólo presentan un par de ojos centrales muy cercanos entre sí. Tampoco presentan glándulas venenosas ni hileras para la síntesis de seda, por lo que no pueden picar ni construir telarañas. Son habituales en lugares húmedos, cuevas y zonas cercanas a riachuelos, así como en cultivos. Suelen confundirse con arañas de la familia Pholcidae por la longitud de sus patas.

Araña de la especie Pholcus phalangioides (Pholcidae) (Imagen de Olaf Leillinger, CC 2.5)
Opilión (Imagen de Dalavich, CC 3.0)

Solífugos: también conocidos como arañas camello, los solífugos (Orden Solifugae) son unos arácnidos tropicales algo particulares, ya que presentan el cuerpo claramente segmentado y unos grandes quelíceros proyectados hacia delante. Sin embargo, y a pesar de la amenazadora apariencia de sus quelíceros, no son venenosos (aunque su mordedura puede ser dolorosa). Tampoco construyen telarañas. Habitan lugares áridos o desérticos; muchos son nocturnos, y los diurnos se mueven activamente en busca de sombras para huir del sol (de ahí su nombre).

Araña camello o solífugo (Imagen de Swen Langel, CC 2.0).

Amblipigios: los amblipigios (Orden Amblypygy) son típicamente tropicales. A pesar de su aparente agresividad, son inofensivos dado que carecen de glándulas venenosas. Sus pedipalpos son grandes, llenos de espinas y acaban en pinza, mientras que el primer par de patas es extremadamente largo, muy fino y articulado. No construyen telarañas y son nocturnos.

Amblipigio (Imagen de José Eugenio Gómez Rodríguez en Flickr, CC 2.0)

Cochinillas de la humedad VS Milpiés

Eres un niño y estás jugando en el campo o un parque y, de repente, bajo una piedra o un tronco húmedo encuentras un pequeño animal con muchas patas y que se hace una bola al tocarlo. Seguro que a más de uno le resulta familiar esta escena.

Bicho bola o cochinilla de la humedad. Las cochinillas pertenecen al suborden Oniscidea, formado por crustáceos terrestres (Orden Isopoda). Su exoesqueleto es rígido, segmentado y calcáreo, y habitan lugares húmedos.

Armadillidium vulgare, Oniscidea (Imagen de Franco Folini, CC 2.5)

Los oniscídeos de la familia Armadillidae, como las cochinillas de la humedad, se confunden fácilmente con los Oniscomorpha, un superorden de milpiés (Subfilo Myriapoda, Clase Diplopoda) de cuerpo corto y de apariencia externa muy similar a los oniscídeos fruto de una evolución convergente. Igual que las cochinillas, también adoptan forma de bola para protegerse.

Glomeris marginata, Oniscomorpha (imagen de Stemonitis, CC 2.5).

Para diferenciarlos, basta con contar las patas que se observan por segmento: si sólo presenta un par (una a cada lado), es una cochinilla; si presenta dos pares (dos a cada lado), es un milpiés.

Abejas y avispas VS Sírfidos

En este artículo tratamos en detalle las diferencias más relevantes entre abejas y avispas (Orden Hymenoptera). En esta ocasión, os presentamos a los sírfidos (Orden Diptera, Suborden Brachycera, Familia Syrphidae), unas moscas que guardan un parecido razonable con estos himenópteros.

La similitud de los sírfidos con abejas, avispas y abejorros constituye un claro ejemplo de mimetismo batesiano, del cual hablamos ampliamente en esta entrada sobre el mimetismo animal.  En este caso, además, su mimetismo va más allá de la coloración, pues algunos imitan el vuelo y el zumbido de estos himenópteros.

Sírfido (Imagen de dominio público, CC0).
Abeja melífera (Imagen de Andy Murray en Flickr, CC 2.0)

Para diferenciarlos, basta con fijarse en los ojos, las antenas y las alas: los sírfidos, como moscas que son, presentan unos ojos muy grandes que ocupan gran parte de la cabeza, unas antenas muy cortas de ocho o menos segmentos (a veces casi inapreciables) y un solo par de alas para volar (el segundo par está reducido formando unos órganos de equilibro diminutos, los halterios), mientras que abejas y avispas presentan unos ojos más reducidos que ocupan sólo los laterales de la cabeza, unas antenas más largas, con diez o más segmentos y dos pares de alas funcionales. Además, las hembras de sírfido no presentan el abdomen terminado en aguijón, así que son inofensivas.

Mariquitas VS Pyrrhocoris apterus

Si buscáis en Internet imágenes de mariquitas, seguro que alguna vez os habéis encontrado con fotografías de este insecto:

Imagen de dominio público (CC0)

Este pequeño insecto es Pyrrhocoris apterus, muy frecuente en el Paleártico (desde Europa hasta China), y citado también en USA, América Central y en la India. Es fácil de observar sobre las malvas (Malva sylvestris), de las cuales ingiere la savia y las semillas, y normalmente aparece en grandes grupos dado su comportamiento gregario (especialmente sus formas inmaduras).

Las mariquitas son escarabajos (Orden Coleoptera) de cuerpo globoso, su alimentación es esencialmente carnívora (pulgones) y pueden volar. Su primer par de alas está endurecido (élitros) formando una especie de caparazón que esconde el segundo par de alas membranoso.

Mariquita de la especie Coccinella septempunctata (Imagen de dominio público, CC0)

En cambio, Pyrrhocoris apterus es una chinche (Orden Heteroptera) de cuerpo deprimido, fitófaga y, al contrario que las mariquitas y otras chinches, no puede volar. Además, no presentan un caparazón endurecido.

Mantis VS Mantíspidos

En esta entrada hablamos ampliamente sobre las mantis (Orden Dyctioptera), las cuales son a primera vista muy similares a este insecto:

Mantispa styriaca (Imagen de Gilles San Martin en Flickr, CC 2.0)

Este insecto pertenece a la familia de los mantíspidos (Orden Neuroptera, Familia Mantispidae), la cual está muy bien representada en países tropicales y subtropicales, y con tan sólo algunas especies conocidas de Europa. Presentan unas patas anteriores raptoras que recuerdan a las de las mantis y con las que sujetan a sus presas, las cuales suelen ser insectos de cuerpo blando.

Los neurópteros, como los mantíspidos, las crisopas o las hormigas león, presentan dos pares de alas de tamaño similar con una venación muy compleja y ramificada. En los mantodeos, en cambio, las primeras son más pequeñas y endurecidas que las segundas, las cuales son grandes y membranosas; además, no presentan una venación tan compleja.

Mantis (Imagen de Shiva shankar, CC 2.0)

Los mantíspidos de los géneros Climaciella y Entanoneura tienen una coloración y un aspecto similar a una avispa, pero son totalmente inofensivos.

Climaciella brunnea (Imagen de Judy Gallagher en Flickr, CC 2.0)

Mosquitos VS Típulas

Seguro que alguna vez has visto una especie de mosquito gigante, de varios centímetros de longitud, y te has asustado pensando en su picadura. Pues bien, no hace falta que te asustes más.

Estos grandes “mosquitos” (Orden Diptera) se conocen como típulas (Familia Tipulidae) y son totalmente inofensivas (y algo torpes). Se distribuyen por todo el mundo y suelen habitar lugares húmedos, como prados y riachuelos. En su forma adulta, se alimentan de néctar o no se alimentan (¡no succionan sangre!), y se dedican exclusivamente a la búsqueda de pareja. Las hembras presentan el abdomen con una terminación que recuerda a un aguijón, hecho que les da un aspecto amenazador; sin embargo, tan sólo se trata del ovopositor con el que realizan la puesta.

Típula (Imagen de Irene Lobato Vila)

Libélulas VS Caballitos del diablo

Ambos grupos pertenecen al Orden Odonata y tienen un aspecto y unos hábitos bastante similares, siendo frecuentes en zonas con aguas estancas o poco móviles.

Unas 2/3 partes de los Odonata son libélulas (suborden Anisoptera), mientras que casi todo el resto son caballitos del diablo (suborden Zygoptera). Una forma rápida y eficaz de diferenciarlos es mediante la observación de sus alas en reposo: en las libélulas, éstas quedan extendidas en posición horizontal con el suelo (no las pliegan), mientras que, en los caballitos del diablo, éstas quedan plegadas en posición vertical.

Por otro lado, los ojos de las libélulas son grandes y se tocan en el vértice de la cabeza, de la cual ocupan una gran superficie, mientras que los de los caballitos del diablo son más pequeños y laterales.

Libélula (Imagen de dominio público, CC0)
Caballito del diablo (Imagen de Xosema, CC 4.0)

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Si conoces más insectos u otros artrópodos que generen confusión, ¡no dudes en comentárnoslo!

Referencias

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¿Qué está causando la muerte masiva de las nacras?

Las nacras son el molusco más emblemático del Mediterráneo ya que sólo viven en este mar. Su drástica reducción debido a un parásito ha llevado a los científicos a declararla como en peligro de extinción. ¡No te pierdas este post para saber más sobre las nacras y qué las está llevando a la extinción, además de qué se está haciendo y puedes hacer tu para salvar a la especie!

¿QUÉ ESTÁ CAUSANDO LA MUERTE MASIVA DE LAS NACRAS?

LA NACRA, LA AFECTADA

Las nacras (Pinna nobilis) son moluscos de la clase de los bivalvos. Esto significa que presentan un caparazón formado por dos valvas laterales, las cuales se unen por una bisagra.

La concha de las nacras tiene forma de oreja, de ahí su nombre científico (Pinna), ya que presenta la parte superior redondeada y la inferior acaba en punta. Es por la punta inferior que se entierran en el sustrato para sujetarse en el fondo marino. Puede llegar a  medir un metro de largo.

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La nacra (Pinna nobilis) tiene forma de oreja, de ahí su nombre científico (Foto: Doruk Aygün, Creative Commons).

La nacra es el molusco más característico del Mediterráneo, puesto que es en este mar el único lugar en el mundo donde viven. Se trata, pues, de una especie endémica del Mediterráneo. Se suelen encontrar asociadas a las praderas de Posidonia y su presencia sirve como indicador de buena calidad del agua.

Entre sus amenazas se encuentran la captura por parte de submarinistas, la contaminación y el fondeo de las embarcaciones en las praderas de Posidonia. Ahora, de todos modos, hay que añadir una nueva amenaza: un protozoo, que la ha llevado a estar en peligro de extinción.

UN PROTOZOO, EL CULPABLE

Un  parásito que afecta al sistema digestivo de las nacras es el culpable de que estén en peligro de extinción. En concreto, se trata de un protozoo del género Haplosporidium, el cual penetra en la glándula digestiva. Cómo ha entrado el patógeno a las nacras es todavía un misterio.

De todos modos, debe de ser un patógeno muy especifico, puesto que no ha afectado a su especie “hermana”, la Pinna rudis, la cual vive en las mismas zonas.

SITUACIÓN ACTUAL

A principios de otoño del 2016 se detectó una muerte masiva de nacras de la especie Pinna nobilis en varios puntos de la costa española mediterránea.

Un estudio llevado a cabo por el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha concluido que en la mayor parte del litoral mediterráneo español  hay elevadas tasas de mortalidad, de hasta un 100% en algunos puntos, especialmente en las poblaciones de Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares. De hecho, este es el evento de mortalidad masiva que ha afectado más a la nacra hasta la fecha.

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Mapa sobre la situación de Pinna nobilis en diferentes tramos de la costa del Mediterráneo Occidental (Fuente: Vázquez-Luis et al. 2017).

En este vídeo podéis ver un episodio de mortalidad de nacras en el Tangó de Xàbia:

Afortunadamente, las poblaciones de la costa catalana todavía persisten, especialmente las situadas en el Cap de Creus y en el Delta del Ebro.

Además, su alta tasa de propagación podría llevar a una situación todavía peor. Es por este motivo que se ha declarado como una especie en peligro crítico de extinción.

¿CÓMO SE ESTÁ SALVANDO A LA NACRA?

Un proyecto del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España, con un coste de 491.521 euros, pretende rescatar a 215 ejemplares de nacras.

El proyecto consiste en su extracción, rescate y conservación en diferentes centros, con el objetivo final de mantener a los ejemplares sanos para evitar su infección, mantener la especie, disponer de una reserva genética y, en el futuro repoblar sus hábitats de nuevo e intentar reproducir la especie en cautividad.

Os dejamos con otro vídeo, en el que se explica qué se está haciendo concretamente.

¿QUÉ PUEDO HACER YO?

Según un decálogo publicado por la Sociedad Española de Malacología, esto es lo que se debe hacer en el caso de encontrarse con una nacra.

Si el ejemplar está vivo:

  1. No molestar, ni dañar ni arrancar al animal.
  2. No tocar al animal bajo ningún concepto, puesto que el protozoo genera muchas esporas y podríamos contaminarlo.
  3. No molestar al animal poniéndonos encima, iluminándolo con una linterna o intentando abrir sus valvas.
  4. Intentar identificar la especie de Pinna. Los ejemplares jóvenes de P. nobilis y P. rudis se pueden distinguir por el número y tamaño de las costillas de las valvas: en P. nobilis son mucho más pequeñas y numerosas. En ejemplares de mayor tamaño es más complicado.  Puedes obtener más información aquí.
  5. Si el animal está recubierto de organismos, incluso si lo están de especies exóticos invasoras, hay que dejar el animal sin tocar y sin limpiar.
  6. Si el molusco está vivo pero tumbado en el fondo, no tocar para no dañarlo ni infectarlo.
  7. Si vemos que hay buceadores u otras personas tocando o molestando a un animal, deberemos de apartarle delicadamente del animal.
  8. Si vemos que un buceador o pescador ha capturado un animal vivo e intenta sacarlo del agua o lo ha hecho, deberemos de devolverlo al mar lo antes posible y llamar al teléfono 112 para que las autoridades competentes  tomen las medidas oportunas.
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Pinna rudis se distingue de Pinna nobilis por la presencia de costillas y escamas más grandes y en menos cantidad (Foto: Creative Commons)

Si el ejemplar está muerto:

  1. Si encontramos una concha vacía, debemos de dejarla en el agua. Se trata de una especie protegida.
  2. Si encontramos una nacra muerta con restos del organismo no la debemos tocar ni mover para no expandir al patógeno.

Otras medidas complementarias: 

  1. Si vamos a bucear con barco o a navegar, en ningún caso echaremos el ancla si el fondo es de Posidonia.
  2. Si hemos buceado en zonas con mortandad de nacras, debemos de limipar el equipo con lejía diluida o detergente para evitar la propagación del patógeno a otras zonas.
  3. Si ves algún ejemplar vivo o recién muerto de Pinna nobilis, comunícalo a bzn-biomarina@mapama.es y a cob@ba.ieo.es con el asunto “Nacra”.

REFERENCIAS

Artrópodos venenosos y tóxicos: ¿cuáles son y en qué se diferencian?

Después de los posts sobre mamíferos, peceslagartos venenosos, desde All you need is Biology os traemos un artículo sobre artrópodos venenosos y tóxicos. Sigue leyendo para saber en qué se diferencian y cuáles generan este tipo de sustancias (y cómo lo hacen). ¡Te sorprenderá!

Animal venenoso vs tóxico

Aunque solemos usar estos términos como sinónimos, ¿significan realmente lo mismo? La respuesta es NO.

Un animal venenoso presenta órganos o elementos (colmillos, dientes, aguijones) para inocular veneno activamente con el fin de atacar o defenderse; en cambio, un animal tóxico no presenta órganos para la inoculación directa, sino que la sustancia tóxica es generada en ciertos tejidos o glándulas especializadas (o adquirida a través de la dieta) y liberada pasivamente como defensa; a veces, la toxina simplemente está presente en el cuerpo del organismo, actuando como mecanismo contra la depredación.

A pesar de estas diferencias, tanto venenos como toxinas pueden causar efectos muy similares, hecho que depende de su modo de acción, de la cantidad asimilada y de las características de la víctima. Sus efectos en humanos pueden ir desde una simple irritación o enrojecimiento de la piel (sustancias irritantes) a graves afectaciones sistémicas en caso de venenos potentes.

Artrópodos venenosos y tóxicos

Arácnidos

Los arácnidos (subfilo Cheliceromorpha) incluyen a dos de los grupos de artrópodos venenosos por excelencia: las arañas y los escorpiones. Ambos presentan órganos especializados para la inyección del veneno que usan tanto para cazar como para defenderse.

  • Arañas

Los órganos responsables de la inoculación del veneno en las arañas son los quelíceros, unos apéndices bucales propios de los queliceromorfos situados por delante de la boca que usan para agarrar el alimento. Los quelíceros de las arañas tienen asociada una glándula venenosa y terminan en forma de colmillo. Los colmillos de las arañas presentan un canal interno que finaliza en un orificio, permitiendo que el veneno procedente de las glándulas venenosas viaje a través de ellos y sea inoculado en el cuerpo de la víctima de forma similar a como lo haría una aguja hipodérmica.

Las arañas presentan la forma más evolucionada de quelíceros: los quelíceros en navaja. Cuando amenazan con picar, éstos se separan del cuerpo y los colmillos se elevan y abren como una navaja plegable. 

Detalle de los quelíceros de una araña. Imagen de dominio público (CC0) extraída de pixabay.

Entre las más venenosas para el ser humano se encuentran las arañas australianas de los géneros Atrax, Hadronyche y Illawarra (conocidas como “funnel-web spiders” por la forma de embudo de sus telarañas), cuyo veneno afecta a los canales de sodio de las células dando lugar a una liberación masiva de neurotransmisores.

“Funnel web spider”de la especie Hadronyche cerberea. ¿Te has fijado en la gota de veneno en el extremo de su quelícero?. Imagen de Alan Couch en Flickr (CC 2.0).
  • Escorpiones

El órgano inoculador en los escorpiones es el telson, una pieza situada al final del abdomen de muchos artrópodos que, en este caso, está transformado en un aparato venenoso terminado en aguijón. Igual que los quelíceros de las arañas, el telson de los escorpiones está asociado a glándulas venenosas y la inoculación del veneno tiene lugar mediante la inyección del aguijón.

Alacrán rayado de la corteza (Centruroides vittatus), una especie común en el centro de EUA y norte de México. En rojo, el telson finalizado en aguijón. Imagen de dominio público (CC0).

Los escorpiones usan el veneno para cazar, el cual suele ser rico en neurotoxinas que causan alteraciones severas en el sistema nervioso central y periférico de sus presas por disociación de los sistemas simpático y parasimpático. En humanos, el veneno puede causar desde dolor local intenso hasta arritmias cardíacas o edemas pulmonares, como en el caso de la especie india Hottentotta tamulus, considerada una de las más venenosas.

¡ALERTA!: No todos los arácnidos y grupos relacionados presentan glándulas venenosas; p. ej. opiliones, solífugos o arañas camello y amblipigios NO son venenosos.

De izquierda a derecha: opilión (imagen de Daniel Jolivet en Flickr, CC2 .0), solífugo (CC 3.0) y amblipigio (imagen de Geoff Gallice en Flickr).

Miriápodos

Los miriápodos (subfilo Myriapoda) se dividen en milpiés (clase Diplopoda) y ciempiés (clase Chilopoda), y ambos generan sustancias venenosas.

  • Milpiés

Los milpiés, caracterizados por presentar un cuerpo dividido en muchos segmentos con dos pares de patas en casi todos ellos, son esencialmente detritívoros e inofensivos. Sin embargo, generan sustancias irritantes o tóxicas (alcaloides, benzoquinonas, fenoles) como mecanismo defensivo. Estas sustancias pueden ser cáusticas, quemando el exoesqueleto de insectos depredadores o causando quemaduras en la piel y mucosas de animales más grandes.

Las toxinas de los milpiés se generan en unas glándulas situadas en cada segmento de su cuerpo conocidas como odoríferas o repugnatorias, y su liberación puede tener lugar bien por compresión del organismo (p. ej., cuando se lo van a comer) o a través de unos orificios situados en los laterales de cada segmento.

A simple vista, las glándulas, situadas en los laterales del cuerpo, son difíciles de observar. Imagen de Thomas Shahan en Flickr (CC 2.0).

CURIOSIDAD: los lémures negros de Madagascar (Eulemur macaco) recogen milpiés y, tras morderlos y estimular sus glándulas, se los frotan por todo el cuerpo para cubrirse de las sustancias que liberan, las cuales actúan como repelente de insectos.

Puedes verlo en este vídeo de National Geographic. Te recomendamos que lo veas hasta el final. ¡Te divertirá el resultado!

  • Ciempiés

Los ciempiés, cuyo cuerpo está menos segmentado y cada segmento presenta un solo par de patas, son carnívoros y venenosos. En este caso, los órganos para inocular el veneno son las forcípulas, unas pinzas muy desarrolladas derivadas de la transformación del primer par de patas que clavan en el cuerpo de las presas o de potenciales enemigos. Dichas forcípulas están ligadas a unas glándulas venenosas situadas en el tronco del individuo.

Detalle de las forcípulas de Scolopendra cingulata. Imagen de Eran Finkle (CC 3.0).

El grupo que causa más picaduras es el género Scolopendra, aunque su veneno en los humanos, si bien es algo doloroso, no genera demasiadas complicaciones clínicas.

Insectos

A pesar de su diversidad, la clase Insecta incluye pocos organismos muy tóxicos o venenosos.

Escarabajos

Algunas familias de escarabajos (orden Coleoptera), como Meloidae, Oedemeridae y Staphylinidae (géneros Paederus y Paederidus), presentan sustancias tóxicas en su hemolinfa que son liberadas por compresión de su cuerpo como mecanismo defensivo contra la depredación. En los humanos, estas toxinas causan dermatitis de diversa gravedad (abrasiones).

Estafilínido de la especie Paederus littoralis, presente en España, Franca e Italia. Imagen de Alvesgaspar (CC 4.0).

En el caso de Meloidae y Oedemeridae, la toxina es la cantaridina, mientras que en los géneros Paederus y Paederidus es la pederina, una sustancia exclusiva de las hembras de estos escarabajos y de ciertas esponjas marinas, la cual se cree sería generada por una bacteria simbionte.

Chinches

Aunque los chinches (suborden Heteroptera) son más famosos por su papel como vectores de enfermedades, también son causa de dermatitis en humanos (p. ej. familia Pentatomidae, por compresión del insecto y liberación de sustancias cáusticas e irritantes como defensa) y de lesiones por picaduras acompañadas de la liberación de encimas salivales (p. ej. familia Belostomatidae, que usan para cazar y disolver a sus presas).

Ejemplar de Belostomatidae. Aunque no son propiamente venenosos, sus encimas salivarales pueden dar pequeños sustos. Imagen de dominio público (CC0).

Himenópteros

Muchas avispas, abejas y hormigas (orden Hymenoptera) generan sustancias tóxicas o venenosas como método defensivo. Las hembras de una gran mayoría de himenópteros han desarrollado un aguijón al final del abdomen resultado de la evolución del ovopositor (infraorden Aculeata); sin embargo, también los hay que inyectan estas sustancias mediante mordeduras.

Las hormigas (familia Formicidae) atacan generalmente mediante mordeduras, y algunas especies, como las hormigas de fuego (Solenopsis spp.) o las hormigas bala (Paraponera spp., Dinoponera spp.), también mediante picaduras de su aguijón. Entre las sustancias más conocidas está el ácido fórmico, exclusivo de la subfamilia Formicinae, mientras que las hormigas de fuego inyectan alcaloides del grupo de las piperidinas. La picadura de las hormigas bala, localizadas en Centro y Sudamérica, es considerada la más dolorosa entre los insectos según el Índice Schmidt (similar a una herida por arma de fuego), aunque no suele ser mortal en humanos.

Hormiga roja de la especie Solenopsis invicta (izquierda, imagen de dominio público (CC0)) y hormiga bala de la especie Paraponera clavata (derecha, imagen de April Nobile / © AntWeb.org / CC BY-SA 3.0).

Las hembras de la mayoría de avispas dentro de Aculeata y de las abejas presentan aguijón. Su veneno suele ser rico en fosfolipasas, y en humanos su efecto va desde hinchazones a reacciones anafilácticas graves (en casos de hipersensibilidad o por número masivo de picaduras, como ha ocurrido alguna vez con la “abeja asesina” en América). La picadura de la avispa caza tarántulas (Pepsis formosa), de México y el sur de EUA, es considerada la segunda más dolorosa después de la de la hormiga bala.

Pepsis formosa, una especie de avispa caza tarántulas. Por el nombre, os podéis hacer una idea de su tamaño… Imagen de dominio público (CC0).

Mariposas y polillas

Muchas mariposas y polillas (orden Lepidoptera), ya sea en su fase larvaria, adulta o en ambas, resultan tóxicas para otros organismos como mecanismo contra la depredación.

Las orugas de numerosas especies presentan pelos urticantes que causan irritaciones e inflamaciones en humanos (erucismo), como la de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), una plaga muy extendida en el sur de Europa y de América.

Nido de orugas de procesionaria en un pino. Imagen de John H. Ghent (CC 3.0).

Por otro lado, los adultos de algunas especies, como los de la mariposa monarca (Danaus plexippus) o los de las zigenas (como Zygaena spp.), ambos de colores muy llamativos (aposematismo, un tipo de mimetismo), presentan sustancias tóxicas en sus tejidos contra depredadores; en el caso de la mariposa monarca, las adquieren por ingestión de plantas tóxicas del género Asclepias.

Adulto de Zygaena transalpina. Imagen de gailhampshire (CC 2.0).

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Referencias

La imagen de portada es de dominio público (CC0) y fue obtenida a través de Pixabay.