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¿Pensando en un doctorado? La experiencia de la primatóloga Mireia Olivé

Si estás estudiando biología u otros estudios superiores, en algún momento quizás te planteas continuarlos con un doctorado. ¿Vale la pena? ¿Cuánto tiempo y esfuerzo deberás dedicar? Conoce de primera mano la experiencia de escribir una tesis y doctorarse con esta entrevista a la primatóloga Mireia Olivé.

EL INTERÉS POR LA PRIMATOLOGÍA

  • Mireia, gracias por dedicar tu tiempo a All You Need Is Biology para compartir tu experiencia. Empecemos por los inicios: ¿cuándo supiste que querías estudiar biología? ¿Por qué elegiste esta carrera y no otra?

La verdad es que la elección no fue nada fácil porque siempre me han gustado muchas cosas y me costó decidirme. Para escoger la carrera, uno de los criterios que seguí fue pensar qué campo me abriría más puertas, lo que me permitiría ser más interdisciplinar. Lo que también terminó de decantar la balanza fue la parte emocional: me motivaba mucho saber que, algún día, podría saber cosas que siempre me había preguntado (en el ámbito de los primates, especialmente).

  • ¿Por qué hiciste un doctorado? ¿Tenías algún futuro profesional en mente, surgió la oportunidad sin tenerlo meditado…?

Es curioso que acabara haciendo el doctorado porque no lo había pensado nunca. Algunos compañeros de la Universidad tenían clarísimo que se dedicarían a hacer investigación, pero yo estaba participando en otros proyectos que no estaban relacionados con la investigación y no lo había tenido en cuenta. Me lo propuso el tutor de mi trabajo del Máster en Cognición y Evolución de Primates, y tras valorarlo mucho (y de saber que podría seguir compaginándolo con los otros proyectos) acepté la propuesta.

  • ¿Sobre qué temática es el doctorado que hiciste? ¿Qué investigaciones llevaste a cabo?

Mi doctorado estudiaba la relación entre la jerarquía y el grooming en un grupo de macacos de Berbería (Macaca sylvanus). Para integrar estos dos conceptos y ver cómo interrelacionaban, la investigación tuvo varias vertientes:

  • Una primera, de tipo bibliográfico, sobre la jerarquía y el grooming.
  • Una segunda sobre los modelos computacionales y la simulación (pertenezco al GCAI –Grupo de Conducta Adaptativa e Interacción-, que estudia la conducta adaptativa y la psicología computacional).
  • Una tercera, empírica sobre el terreno, observando los individuos del grupo de macacos.

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Macacos de Berbería durante el grooming. Foto: Mireia Olivé Obradors

EL TRABAJO DE CAMPO

  • Hablemos ahora sobre la vertiente empírica: ¿en qué zona llevaste a cabo tus observaciones? 

La parte empírica fue un poco complicada de iniciar porque nos costaba encontrar un grupo que fuera suficientemente representativo, ya que tenía que tener un mínimo de individuos de cada género y clase de edad, y tenía que ser de una familia de primates determinada. Finalmente, y después de algunos intentos fallidos (ya habíamos comenzado la observación de un grupo pero la tuvimos que parar porque hubo problemas con los individuos), escogimos un grupo de un parque francés cerca de Poitiers que se llama La Vallée des Singes, donde el grupo de macacos de Berbería cumplía todos los requisitos que habíamos establecido. Además, el grupo estaba en condiciones de semilibertad, y esto nos ofrecía muchas ventajas respecto a otras opciones que habíamos considerado.

Macacos de Berbería sobre los árboles de La Vallée des Singes en primavera. Foto: Mireia Olivé Obradors

  • Así que tuviste que hacer parte de la investigación en el extranjero. ¿Cómo valoras la experiencia?

Fue una experiencia muy interesante que me permitió conocer a estudiantes, técnicos y profesionales del sector “animalier ” (no se si animalístico es una buena traducción) y del campo de la primatología, ampliar el círculo de amigos y mejorar el nivel de lenguas extranjeras.

  • ¿Era duro el trabajo de campo?

El trabajo de campo fue muy intenso, porque quise aprovechar mi estancia para recoger tantos datos como pudiera (incluso, pensando en posteriores investigaciones para desarrollar al finalizar el doctorado). Salir a observar a los animales es una tarea que requiere mucha constancia y dedicación: una vez establecida la dinámica de las observaciones hay que mantenerla en todo tipo de condiciones. Esto quiere decir que iba a hacer registros tanto si llovía, como si la temperatura era inferior a 4ºC, en días laborables y en fin de semana, y en cualquier momento del día. La parte empírica, sin embargo, fue la mejor de todo el estudio.

El paisaje y las condiciones de observación durante el invierno eran totalmente diferentes. Foto: Mireia Olivé Obradors
El paisaje y las condiciones de observación durante el invierno eran totalmente diferentes. Foto: Mireia Olivé Obradors

 

  • ¿Pasaste miedo en algún momento?

Habitualmente las sesiones eran tranquilas, pero en dos ocasiones pasé bastante miedo. El lugar donde hacía las observaciones era directamente sobre el territorio de los macacos, una extensión de 3’3 hectáreas de bosque por donde los animales circulaban libremente. En momentos puntuales había personal del parque que pasaba a controlar que todo estuviera en orden, pero yo podía estar en la otra punta del territorio y, a menudo, no veía a nadie en todo el día. En el grupo había varias hembras juveniles, con muchas ganas de jugar y de ponerme a prueba.

Algunos integrantes del grupo de macacos objeto del estudio. Foto: Mireia Olivé Obradors
Algunos integrantes del grupo de macacos objeto del estudio. Foto: Mireia Olivé Obradors

Una de las veces en las que sufrí un poco fue cuando el grupo de las cuatro hembras más jóvenes me rodearon, se me acercaban y me estiraban la ropa (era una manera de jugar un poco agresiva). La situación era complicada porque en ese momento yo ya había sido más o menos aceptada por el grupo como observadora y me podía acercar bastante a los animales, pero si las asustaba para que me dejaran marchar no sólo me arriesgaba a perder esa confianza y, consecuentemente, la capacidad de observar sus conductas de cerca, sino también porque que los adultos las hubieran venido a ayudar (y los adultos tienen mucha fuerza y ​​unos colmillos muy largos) y me habrían atacado (no se lo hubieran pensado dos veces).

La observación en el hábitat de los animales tiene sus riesgos: hay que conocer perfectamente las pautas de actuación en caso de peligro. Foto: Mireia Olivé Obradors
El observación en el hábitat de los animales tiene sus riesgos: hay que conocer perfectamente las pautas de actuación en caso de peligro. Foto: Mireia Olivé Obradors

CONSEJOS PRÁCTICOS SOBRE EL DOCTORADO

  • La dedicación es muy grande, ¿es posible compaginar el doctorado con un trabajo? ¿Puedes dar una idea a futuros estudiantes de lo que supone la carga de trabajo?

Tanto si compaginas el doctorado con un trabajo como si haces la tesis de manera exclusiva, la carga es considerable y es necesaria mucha constancia para poder ir avanzando. Para mí era importante no dejar de trabajar e ir participando en otros proyectos que no eran de investigación, por lo que asumí que tardaría más en terminar el doctorado. Estar mentalizada era importante para poder seguir trabajando en todos los frentes abiertos.

Ejemplo de una sola página de la libreta de campo de Mireia. Después, todos estos datos hay que analizarlas en el momento de redacción de la tesis. Foto: Mireia Olivé Obradors
Ejemplo de una sola página de la libreta de campo de Mireia. Después, todos estos datos hay que analizarlos en el momento de redacción de la tesis. Foto: Mireia Olivé Obradors

En mi caso, durante la mayor parte del doctorado hice un horario laboral que me permitía estar en casa entre las 17h y las 18h, y entonces me ponía a trabajar (ya fuera leyendo artículos, estudiando, redactando o haciendo cálculos) hasta las 21h o las 22h, y los fines de semana dedicaba entre 4 y 6 horas diarias . Los amigos que trabajaban haciendo la tesis en la universidad destinaban unas 8 horas cada día , de lunes a viernes, aunque también dependía de la etapa en que se encontraran (la etapa final de redacción es bastante más intensa).

  • Pero también tiene su parte positiva, ¿no?

¡Por supuesto que tiene cosas buenas! Para empezar, investigas un tema que te apasiona y te intriga y en haces algún descubrimiento. Además, aprendes, de primera mano, lo que significa hacer investigación, qué supone (organización, hipótesis , resultados, etc.).

También conoces un montón de gente que comparte los mismos intereses y motivación que tú y estás a la última de todo lo que ocurre en el tu campo. Tanto a la última y descubriendo tantas cosas sobre el tema, que acabas siendo el que más sabe: ¡es tu tema!

Mireia durante la observación del grupo de macacos. Foto: Mireia Olivé Obradors
Mireia durante la observación del grupo de macacos. La parte empírica es la mejor del estudio. Foto: Mireia Olivé Obradors

  • ¿Pensaste en dejarlo alguna vez? ¿Por qué?

Sí, como decía antes, es un proceso largo e intenso. Además, en investigación a menudo no salen los resultados que esperas, y hay que ir reconduciendo la situación, planteándose nuevas hipótesis o enfocándolo desde diferentes puntos de vista… En estos momentos hay que ser capaz de mirar un poco más allá: o bien hacia los inicios y ver desde donde salías y donde estás en ese momento, o bien intentar ver hacia dónde vas, lo que quieres acabar descubriendo…

Por eso es importante que te guste lo que investigas, porque sino es fácil no implicarse y acabar desistiendo.

  • ¿Qué te animó a seguir?

Quiero añadir que, además de esta motivación personal, el apoyo de familia y amigos es muy importante: son los que te animan, te vuelven a animar y te siguen animando, y cuando estás en un momento bajo te convencen de que lo que haces vale la pena, y que hay que seguir trabajando.

  • ¿Lo volverías a hacer?

Creo que sí, que volvería a hacer un doctorado. Eso sí, ahora, gracias a la experiencia, tanto el planteamiento de la tesis como el personal serían muy diferentes.

  • Para finalizar, ¿puedes dar alguna recomendación para personas que quieran hacer un doctorado?

Lo que les recomendaría es que, si pueden, cambien de universidad porque es muy interesante conocer otras maneras de trabajar y de enfocar la investigación.

También les diría que escojan un tema que realmente les motive: durante el doctorado hay momentos de desánimo, en que tienes ganas de mandarlo todo a paseo (es inevitable, porque es una tarea de esfuerzo continuo y bastante largo) pero si el tema te ilusiona, es más fácil encontrar energía para continuar.

  • Tu tesis suena muy interesante, ¿nos puedes facilitar un enlace a la publicación?

Una de las conclusiones de mi tesis ha sido la elaboración de unos indicadores que permiten conocer el estado de un grupo de macacos de Berbería, lo que puede facilitar las posibles intervenciones (reintroducción en el hábitat natural, migraciones de individuos…).

En este vínculo se puede leer el resumen de la tesis y descargarla.

Macacos de Berbería. Foto: Mireia Olivé Obradors
Macacos de Berbería. Foto: Mireia Olivé Obradors

Mireia, muchas gracias por tu tiempo y experiencia, que seguro será una buena orientación para los futuros investigadores.

Gracias a vosotros por ofrecerme la oportunidad de divulgar la importancia de la investigación científica.

Mireia Querol Rovira

La vida secreta de las abejas

Lo más seguro es que, al pensar en una abeja, venga a tu mente la imagen de una colonia de insectos bien organizada, al amparo de un panal formado por celdas de cera perfectamente delimitadas y repletas de miel.

Pero la verdad es que no todas las abejas que se conocen a día de hoy se organizan en sociedades jerarquizadas ni todas ellas fabrican miel, al contrario: la mayoría de especies del mundo desarrollan hábitos de vida solitarios totalmente contrarios a la imagen clásica de la abeja de la miel tan apreciada en apicultura.

En este artículo, trataré de resumir las distintas formas de vida observadas en las abejas con el fin de arrojar un poco de luz a este asunto.

INTRODUCCIÓN

Las abejas constituyen un grupo muy diverso de insectos dentro del orden de los Himenópteros, en el cual también encontramos a las avispas y a las hormigas. A día de hoy se conocen acerca de 20.000 especies de abejas en todo el mundo, aunque se cree que podría haber muchas más sin clasificar. Su distribución es casi planetaria, pues a excepción de la Antártida se pueden encontrar en todos los continentes del mundo y en casi todos aquellos hábitats que contengan plantas con flores.

Las abejas tienen un gran interés ecológico ya que, al margen de sus distintas formas de vida, prácticamente todas viajan de flor en flor recogiendo néctar y polen para alimentarse ellas mismas y a sus larvas, lo que a su vez propicia el fenómeno de la polinización; así, su actividad contribuye a la biodiversidad floral de la zona.

Ejemplar de Apis mellifera o abeja de la miel (Foto de Leo Oses en Flickr)

Ahora bien, aunque en general compartan el hecho de alimentarse de néctar y polen, no todas las especies de abejas viven de la misma forma.

FORMAS DE VIDA DE LAS ABEJAS

ABEJAS SOLITARIAS

La mayoría de especies de abejas a escala mundial, al contrario de lo que se suele pensar, son solitarias: nacen y se desarrollan solas, se reproducen en un momento muy concreto de su vida al encontrarse grupos de machos y hembras y, finalmente, mueren solas. Algunas viven en grupos, pero en ningún caso cooperan entre ellas.

En las formas solitarias, son las hembras quienes construyen sin ayuda de otras abejas un nido generalmente formado por una o varias celdas separadas por tabiques de diferentes materiales (barro, material vegetal masticado, hojas, etc.); posteriormente, proveen estas celdas con polen y néctar (el alimento perfecto para las larvas) para, finalmente, depositar en ellas los huevos. Estos nidos, a diferencia de las tan conocidas colmenas, suelen ser muy discretos, por lo que rara vez se reconocen a simple vista.

El lugar donde las abejas solitarias construyen sus nidos es muy variable: bajo tierra, en el interior de hojas retorcidas o de caparazones de caracol vacíos o, incluso, dentro de cavidades preestablecidas (artificiales o construidas y abandonadas por otros animales).

Estas abejas no se desarrollan juntas en colmenas formando enjambres ni fabrican miel, los cuales, posiblemente, son los motivos principales por los que gozan de menos fama que la abeja de la miel o Apis mellifera, la cual sí vive en colmenas. La mayoría de estudios sobre abejas se centran en esta especie, dejando en segundo plano el estudio y protección de las formas de vida solitarias, aun siendo éstas las mayores contribuyentes a la polinización debido a su gran número y diversidad; algunas, incluso, son polinizadoras exclusivas de una única especie de planta, revelando una estrecha relación entre ambos organismos.

Existe una gran variedad de abejas solitarias de distinta morfología:

3799308298_ff9fbb1bcc_n7869021238_a811f13aa4_n1) Ejemplar de Andrena sp. (Foto de kliton hysa en Flickr). 
2) Ejemplar de Xylocopa violacea, el abejorro carpintero europeo (Foto de Nora Caracci fotomie2009 a Flickr).
3) Ejemplar de Anthidium sp. (Foto de Rosa Gambóias a Flickr).

Dentro de las abejas solitarias también existen formas parásitas: abejas que se benefician a expensas de otros insectos (e incluso de otras abejas), esto es, los hospedadores, causándoles un daño. Este es el caso del género Nomada sp., cuyas especies depositan los huevos en el interior de los nidos de otras abejas; al eclosionar, las larvas parásitas se alimentan del néctar y el polen del nido que parasitan, dejando a la abeja hospedadora sin recursos. Este tipo de parasitismo en concreto se conoce como cleptoparasitismo (klepto = robar), puesto que las larvas parásitas literalmente roban el alimento de las larvas de la especie hospedadora.

ABEJAS PSEUDOSOCIALES

Dejamos de lado las formas solitarias y, avanzando en complejidad, encontramos las formas pseudosociales: abejas que forman grupos relativamente organizados y jerarquizados pero sin llegar al nivel de formas verdaderamente sociales, como es el caso de Apis mellifera.

Posiblemente, el ejemplo más famoso es el del abejorro (Bombus sp.). Estas abejas forman colonias en las que la o las reinas (hembras fecundadas) son los únicos ejemplares que sobreviven al invierno; el resto, muere debido al frío. Gracias a ellas, las colonias vuelven a reconstruirse a la primavera siguiente.

5979114946_9d491afd84_nEjemplar de Bombus terrestris o abejorro común  (Foto de Le pot-ager "Je suis Charlie" en Flickr).

ABEJAS EUSOCIALES

Finalmente, las abejas más evolucionadas en lo que a complejidad de su estructura social se refiere son las abejas eusociales o verdaderamente sociales. El único caso reconocido hasta la fecha es el de la abeja de la miel o Apis mellifera.

Dado que el objetivo de mi artículo era desmentir el mito de que “todas las abejas forman colonias, construyen colmenas y fabrican miel”, no ahondaré más allá del hecho que estas abejas forman complejas estructuras sociales jerarquizadas (un fenómeno muy raro, también observado en termitas y hormigas) lideradas normalmente por una única reina, construyen grandes colmenas formadas por panales de cera y producen miel, un producto de gran contenido calórico muy apreciado por el ser humano.

Ejemplares de Apis mellifera sobre un panal lleno de miel (Foto de Nicolas Vereecken en Flickr).

Como se ha visto, las abejas solitarias juegan un papel de vital importancia en términos de polinización, por lo que deberían estar mucho más protegidas. En cambio, siguen siendo las abejas de la miel quienes se llevan la mayor parte de la atención debido a los recursos directos que éstas aportan al ser humano.

REFERENCIAS

  • Apuntes y memoria personales de las prácticas académicas del grado en Biología Ambiental realizadas en el curso 2013-2014 en el CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals). Universitat Autònoma de Barcelona.
  • O’toole, C. & Raw A. (1999) Bees of the world. Ed Blandford.
  • Pfiffner L., Müller A. (2014) Wild bees and pollination. Research Institute of Organic Agriculture FiBL (Switzerland).
  • Solitary Bees (Hymenoptera). Royal Entomological Society: http://www.royensoc.co.uk/insect_info/what/solitary_bees.htm
  • Stevens, A. (2010) Predation, Herbivory, and Parasitism. Nature Education Knowledge 3(10):36

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La vida secreta de les abelles

De ben segur que, en pensar en una abella, et vingui al cap la imatge d’una colònia d’insectes molt ben organitzada, voleiant al voltant d’una bresca formada per cel·les de cera ben delimitades i plenes de mel.

Però el cert és que no totes les abelles de les que es té coneixement avui en dia s’organitzen en societats jerarquitzades ni totes elles fabriquen mel. Tot el contrari: la major part de les espècies desenvolupen formes de vida solitàries totalment contràries a la imatge clàssica de l’abella de la mel, tan apreciada pels apicultors.

Al llarg d’aquest article, tractaré de resumir les diferents formes de vida de les abelles amb la finalitat d’esclarir una mica tot aquest assumpte.

INTRODUCCIÓ

Les abelles configuren un grup d’insectes molt divers dins l’ordre dels Himenòpters, el qual també inclou les vespes i les formigues. Avui en dia es coneixen al voltant de 20.000 espècies d’abelles arreu del món, encara que es sospita que n’hi podria haver moltes més sense classificar. La seva distribució és quasi planetària, doncs a excepció de l’Antàrtida es poden trobar en tots els continents del món i pràcticament en tots aquells hàbitats on hi creixen plantes amb flors.

Les abelles tenen un gran interès ecològic ja que, al marge de presentar diferents formes de vida, gairebé totes viatgen de flor en flor recollint nèctar i pol·len per nodrir-se tant elles com a les seves larves, el que al seu torn propicia el fenomen de la pol·linització; així doncs, la seva activitat contribueix a potenciar la biodiversitat floral de la zona.

Exemplar d’Apis mellifera o abella de la mel (Foto de Leo Oses en Flickr)

Ara bé, encara que en general comparteixin una alimentació basada en nèctar i pol·len, no totes les espècies d’abelles desenvolupen els mateixos hàbits de vida.

FORMES DE VIDA DE LES ABELLES

ABELLES SOLITÀRIES

La majoria d’espècies d’abelles a escala mundial, al contrari del que és habitual pensar, són solitàries: neixen i es desenvolupen soles, es reprodueixen en un moment molt concret de la seva vida en trobar-se grups de mascles i femelles i, finalment, moren soles. Si bé es cert que algunes d’aquestes abelles viuen en grups, en cap cas cooperen entre elles com sí ho fan les abelles colonials.

En les formes solitàries, són les femelles les que construeixen, sense ajuda de cap altre exemplar, un niu format per una o vàries cel·les separades (o no) per envans de diferents materials (fang, material vegetal mastegat, fulles, etc.); posteriorment, proveeixen aquestes cel·les amb pol·len i nèctar (l’aliment perfecte per les larves) i, finalment, hi dipositen els ous. Aquests nius, a diferència dels ruscs, tendeixen a ser molt discrets, essent difícils de reconèixer a simple vista.

El lloc on les abelles solitàries construeixen el niu és molt variable: sota terra, dins de fulles recargolades, a l’interior de closques de cargol buides o, fins i tot, en cavitats preestablertes (artificials o construïdes i abandonades per altres animals), entre d’altres.

Aquestes abelles no es generen massivament a l’interior d’un rusc ni fabriquen mel, essent aquests els motius principals i més probables pels quals gaudeixen de menys fama que l’abella de la mel o Apis mellifera, la qual sí construeix ruscs. La majoria d’estudis relacionats amb abelles es focalitzen en aquesta espècie, deixant en segon pla l’estudi i protecció de les formes de vida solitàries, tot i ser aquestes les majors contribuents a la pol·linització degut al seu elevat número i diversitat; algunes, fins i tot, són pol·linitzadores exclusives d’una única espècie de planta, fet que revela una estreta relació entre ambdós organismes.

Existeix una gran varietat d’abelles solitàries de diversa morfologia:

3799308298_ff9fbb1bcc_n7869021238_a811f13aa4_n1) Exemplar d'Andrena sp. (Foto de kliton hysa a Flickr); 
2) Exemplar de Xylocopa violacea, l'abella fustera o abellot negre (Foto de Nora Caracci fotomie2009 a Flickr); 
3) Exemplar d'Anthidium sp. (Foto de Rosa Gambóias a Flickr).

Dins les abelles solitàries també existeixen formes paràsites: abelles que s’aprofiten dels recursos d’altres insectes (fins i tot d’altres abelles), és a dir, dels hostes, causant-los un greuge. Aquest és el cas de les abelles del gènere Nomada sp., les espècies del qual dipositen els ous dins els nius d’altres abelles; en néixer, les larves paràsites s’alimenten del nèctar i el pol·len del niu que parasiten, deixant a les abelles parasitades sense recursos. Aquest tipus concret de parasitisme es coneix com a cleptoparasitisme (klepto = robar), atès que les larves paràsites roben, literalment, l’aliment de les larves de l’espècie hoste.

ABELLES PSEUDOSOCIALS

Deixem de banda les formes solitàries i, avançant en complexitat, ens trobem amb les formes pseudosocials: abelles que formen grups relativament organitzats i jerarquitzats, però sense arribar mai a l’alçada de les formes verdaderament socials, com és el cas d’Apis mellifera.

Possiblement, l’exemple més famós és el de l’abellot (Bombus sp.). Aquestes abelles formen colònies en les que la o les reines (femelles fecundades) són els únics exemplars que sobreviuen a l’hivern; la resta, mor degut al fred. Gràcies a elles, però, les colònies tornen a revifar durant la primavera següent.

5979114946_9d491afd84_nExemplar de Bombus terrestris o borinot (Foto de Le pot-ager "Je suis Charlie" a Flickr).

ABELLES EUSOCIALS

Finalment, les abelles més evolucionades en quan a complexitat de la seva estructura social són les abelles eusocials o verdaderament socials. L’únic cas reconegut avui dia és el de l’abella de la mel o Apis mellifera.

Donat que l’objectiu d’aquest article era desmentir el mite que “totes les abelles formen colònies, construeixen ruscs i fabriquen mel”, només diré que aquestes abelles formen complexes estructures socials jerarquitzades (un fenomen molt rar, també observat en tèrmits i formigues) liderades normalment per una única reina, construeixen grans ruscs formats per bresques de cera i produeixen mel, un producte d’elevat contingut calòric molt apreciat per l’ésser humà.

Exemplars d’Apis mellifera sobre una bresca plena de mel (Foto de Nicolas Vereecken a Flickr).

Com hem pogut veure, les abelles solitàries juguen un rol vital en termes de pol·linització, motiu pel qual haurien d’estar molt més protegides. En canvi, continuen sent les abelles de la mel les que s’enduen la major part de l’atenció degut, sobretot, als recursos directes que aquestes aporten a l’ésser humà.

REFERÈNCIES

  • Apunts i memòria personals de les pràctiques acadèmiques del grau en Biologia Ambiental realitzades al curs 2013-2014 al CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals). Universitat Autònoma de Barcelona.
  • O’toole, C. & Raw A. (1999) Bees of the world. Ed Blandford
  • Pfiffner L., Müller A. (2014) Wild bees and pollination. Research Institute of Organic Agriculture FiBL (Switzerland).
  • Solitary Bees (Hymenoptera). Royal Entomological Society: http://www.royensoc.co.uk/insect_info/what/solitary_bees.htm
  • Stevens, A. (2010) Predation, Herbivory, and Parasitism. Nature Education Knowledge 3(10):36

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